sábado, 8 de febrero de 2014

Piedra de sol (fragmento) Octavio Paz

un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
                        un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los parpados cerrados
mana toda las noches profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,
una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrada por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías
roca solar, cuerpo color de nube,
color del día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos los veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,


(...)


Octavio Paz



El poema "Piedra de sol" pertenece al libro Libertad bajo palabra (1990). Paz lo definió como una "frase circular", en tanto el poema inicia donde acaba, lo que simbolizaría el "eterno retorno". El poema en extenso está conformado por 584 versos, cifra igual a los días que tarda el planeta Venus en realizar la conjunción con el Sol. Asimismo, se conoce como "Piedra de Sol" al Calendario Azteca, los 584 versos equivalen a los días del planeta Venus (Quetzalcoátl en la mitología mexicana) en su camino hacia el Sol. 

martes, 21 de enero de 2014

Luis García Morales


Poemas de Luis García Morales

Dentro y fuera de mí
Circulan los augurios
Los augurios de nuestra sentencia
       -la sombra olvidada
         la sombra aflictiva
         que inscribe en nuestros gestos humanos
         la clave de su decisión y sus fines-

Caerá el último telar del ocaso
Sobre paisajes ya abolidos
Cuando el pájaro tornasol
Cante su aleluya
Sobre la piedra de los abismos.

&&&

Imaginar el mar
                        O el desierto
                                            O la memoria
Como un inmenso lajerío de oro
Hasta el horizonte

Imaginar la lluvia
                          Como enormes caballos de agua
Volando por llanuras y colinas
                             Y casas y edificios

Imaginar a ciertas gentes:
Rostros alcanforados
Hablando con amarilla sordidez
Bajo un paraguas de voces negras

Imaginar la ciudad
Como una multiplicación incesante



Luis García Morales


El poeta venezolano Luis García Morales, nació en Ciudad Bolívar en 1929, pertenece a la generación del 58, época en la que fue integrante del grupo Sardio, junto a Guillermo Sucre, Salvador Garmendia, Rodolfo Izaguirre, Elisa Lerner, entre otros. Ha sido jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura y Presidente fundador del desaparecido Consejo Nacional de la Cultura (Conac). Los poemas que aquí comparto petenecen al libro "De un sol a otro", publicado por Monte Ávila Editores en 1997.

jueves, 16 de enero de 2014

Juan Gelman


Poemas de Juan Gelman

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en la que ando por impuro.
si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

GOTÁN

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
el moverá mi boca por la última vez.

LA PUERTA

Abrí la puerta/amor mío
levantá/abrí la puerta
tengo el alma pegada al paladar
temblando de terror

El jabalí del monte me pisoteó
el asno salvaje me persiguió
en esta media noche del exilio
soy yo mismo una bestia

Juan Gelman

Poeta argentino de origen ruso (1930-2014). Desde corta edad escribió poesía, bajo la tutela de su hermano Boris, que era un devorador de libros. En 1976 dejó la Argentina huyendo de la dictadura militar de Videla, que asesinó a su hijo y a su nuera, luego de que esta diera a luz, entregando luego a su hija a un militar afín al régimen.  Muchos años después Gelman logró ubicar a su nieta. Al exiliarse Gelman se estableció en México, donde acaba de fallecer. Entre sus libros de poesía publicados pueden mencionarse: "Violín y otras cuestiones" (1956); "En el juego en que andamos" (1959); "Gotán" (1962);  "Los poemas de Sidney West" (1969); "Fábulas" (1970); "Salarios del impío" (1993); "Sombra de vuelta y de ida" (1997); "Salarios del impío y otros poemas" (1998). En 1997 le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía en Argentina. En el año 2000 el Premio Internacional Juan Rulfo. En 2004 el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde y en 2007 el Premio Cervantes. 

domingo, 12 de enero de 2014

Álvaro Rodríguez


La canción para Anne

Creo que venía de lejos de Lausanne
Sabía muy bien que uno sólo es de alguna parte
Más por la costumbre y los recuerdos
que por otras convenciones
y así entre la evocación y el rechazo
entre el ahora y el érase una vez
                                         ella vivía
buscando acaso una dirección imprevisible
que sencillamente no podía estar aún en su agenda
pero que una vez encontrada podría ser la suya en
                                                              adelante
por eso acercarse paso a paso a un buen mañana
ese no era propiamente su más sincero afán
sino más bien alejarse de algo
algo que ella quisiera que no fuera todo lo que amó.

Álvaro Rodríguez