miércoles, 19 de septiembre de 2007

Caracas amor y muerte

a Belkys Arredondo

A pleno sol
la ciudad quema
en la piel
se abre a mis pies
-amante inhóspita-
su boca de humo
me besa
su llaga
me besa
flor de sangre y cemento caliente
en la memoria
de la crónica roja
sus brazos me acogen
en el miedo punzante
de la multitud ansiosa
su vocación de sobrevivencia
me conmueve
hasta lo hondo
—Te quiero, le digo
a pesar de todo
como acariciando su lomo
-su verde montaña, su exiguo
pulmón-
sus monumentos en ruinas
sus viejas melodías

Caracas, septiembre 2007

viernes, 14 de septiembre de 2007

ciudad, poesía, cine y reflexión


Entre el martes 11 de septiembre y ayer 13 en la sede de Econoinvest, en el este de Caracas, la cátedra de Imágenes urbanas coordinada por Tulio Hernández desde 1993, con el apoyo de la Fundación para la Cultura Urbana, organizó tres coloquios en los cuales se reflexionó sobre el rol de los escritores y artistas en el entramado de la ciudad. En estos coloquios converguieron tres modos de ver la ciudad: como espacio físico, como espacio relacional y como espacio vinculado con lo imaginal. Rafael Castillo Zapata reflexionó el 11 sobre el rol de los poetas en la configuración del espacio simbólico e imaginal de la ciudad, tomando como punto de partida algunos textos de José Lezama Lima y otros miembros del grupo Orígenes. El 12 el arquitecto y docente Guillermo Barrios nos ofreció un banquete de imágenes tomadas de películas venezolanas a lo largo del siglo XX, desde la Caracas del tranvía y los coches hasta la Caracas de "Pandemonium" de Chalbaud. En la última sesión Tulio Hernández nos habló de Macondo y su historia a lo largo de Cien años de soledad, y así también los tres ponentes ofrecieron una estimulante reflexión sobre Caracas y su abismal proceso de deterioro, algunas de las razone sposibles de ese deterioro y conversamos sobre el problemas de la construcción de ciudadanía entre nosotros. Iniciativas como éstas son hoy realmente necesarias. El proceso radical de transformaciones que hemos vivido en los últimos 20 ó 25 años pide sin duda sentarnos a reflexionar y entender que el ejercicio de la ciudadanía es un rol que debemos asumir si queremos otra ciudad, si queremos otro país, que no se encuentre secuestrado tras alcabalas, alambres de púas, muros electrificados. La ciudad la construyen sus habitantes. Tenemos la ciudad que hemos construido.

Caracas, viernes 14 de septiembre de 2007

lunes, 10 de septiembre de 2007

Lorca




Pocos poetas de la lengua española me han embelezado como Federico García Lorca (1898-1936). Hoy me desperté murmurando sus poemas, que aquí dejó a los posibles lectores de mi blog, con el pesar siempre de una vida truncada por la infatuidad del poder a comienzos de la Guerra Civil española del siglo XX. Nos quedan sus versos y el inmenso silencio de los que pudo haber escrito.


ROMANCE DE LA PENA NEGRA

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas,
—Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
—Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
—Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
—No me recuerdes el mar,
que la pena negra brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
—¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
—¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas al suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
—Soledad, lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
&

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

(de Romancero gitano, 1924-1927)

PRECIOSA Y EL AIRE

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde vienen los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira a la niña tocando
una dulce gaita ausente.
—Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

&

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por donde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.

&

Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.

(De Romancero gitano)

POEMA DOBLE DEL LAGO EDEN

nuestro ganado pace, el viento espira.
Garcilaso

Era mi voz antigua
ignorante de los densos jugos amargos.
La adivino lamiendo mis pies
bajo los frágiles helechos mojados.

¡Ay voz antigua de mi amor,
ay voz de mi verdad,
ay voz de mi abierto costado,
cuando todas las rosas manaban de mi lengua
y el césped no conocía la impasible dentadura del caballo!

Estás aquí bebiendo mi sangre,
bebiendo mi humor de niño pesado,
mientras mis ojos se quiebran en el viento
con el aluminio y las voces de los borrachos.

Déjame pasar la puerta
donde Eva come hormigas
y Adán fecunda peces deslumbrados.
Déjame pasar, hombrecillo de los cuernos,
al bosque de los desperezos
y los alegrísimos saltos.

Yo sé el uso más secreto
que tiene un viejo alfiler oxidado
y sé del horror de unos ojos despiertos
sobre la superficie concreta del plato.

Pero no quiero mundo ni sueño, voz divina,
quiero mi libertad, mi amor humano
en el rincón más oscuro de la brisa que nadie quiera.
¡Mi amor humano!

Esos perros marinos se persiguen
y el viento acecha troncos descuidados.
¡Oh voz antigua, quema con tu lengua
esta voz de hojalata y talco!

Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.

Quiero llorar diciendo mi nombre,
rosa, niño y abeto a la orilla de este lago,
para decir mi verdad de hombre de sangre
matando en mí la burla y la sugestión del vocablo.

No, no, yo no pregunto, yo deseo,
voz mía libertada que lames las manos.
En el laberinto de biombos es mi desnudo el que recibe
la luna de castigo y el reloj encenizado.

Así hablaba yo.
Así hablaba yo cuando Saturno detuvo los trenes
y la bruma y el Sueño y la Muerte me estaban buscando.
Me estaban buscando
allí donde mugen las vacas que tiene patitas de paje
y allí donde flota mi cuerpo entre los equilibrios contrarios.

(De Poeta en Nueva York, 1929-1930)

Zbignew Karkowski en el Centro Cultural Consolidado



El miércoles 5 de septiembre se llevó a cabo en el Centro Cultural Chacao una performance sonora del artista polaco residenciado en Japón Zbigniew Karkowski. Esta experiencia se ofreció como una charla-concierto con el músico electrónico y compositor sueco (sic) en el programa mensual de la fundación y se tituló “Componiendo en el caos”. La experiencia se inició con una puntualidad suiza, inusual entre nosotros. Las personas inquietas de esta ciudad tenemos más de una década asistiendo a diversas experiencias musicales y sonoras pero aún estamos abiertos a dejarnos sorprender. El señor Karkowski nos sorprendió. Para mí particularmente de forma negativa. La charla se limitó a dos minutos en los cuales dijo que era polaco, tenía 30 años viviendo en Japón, que nunca utilizaba pistas previas y que en su trabajo había mucho de improvisación pero que era una improvisación que no era aleatoria. Algo así fue lo que yo entendí por lo menos, porque habló en inglés y el muchacho que hizo la traducción no fue muy eficiente. Luego Karkowski dijo “¿Hay alguna pregunta?”. Nadie hizo preguntas y el dijo entonces: “Si no hay preguntas empezaré de inmediato”. No teníamos idea de qué iba la cosa, qué podíamos preguntar. Yo hubiese agradecido que me contara un poco de qué iba su propuesta. Porque a lo mejor me retiré a los 15 minutos aproximadamente porque no entendí de qué iba la cosa. Casi nunca hago eso, muy pocas veces en mi vida lo he hecho. Trataré de describir lo que ocurrió: Empezó a escucharse un ruido muy desagradable como cuando hay problemas de sonido en un concierto, el ruido se acrecentó, se apagaron las luces y empezaron a prenderse y apagarse de manera intermitente los focos del techo del escenario, acompañando al chirrido del compositor. El ruido parecía menguar y el movimiento de las luces, pero luego volvía a acrecentarse. Traté de relajarme y disfrutar la experiencia, pero al rato me paré y me fui. Era algo realmente desagradable. No sé si el displicente compositor habrá accedido a responder preguntas al terminar su performance, tal vez fue así. Pero yo me quedo con nuestro maravilloso Miguel Ángel Noya o algunos de esos excelentes conciertos de música electrónica que organizó Félix Allueva en la Casa Rómulo Gallegos hace una década o poco más, o con alguna rumba trans de Johnny Ferreira a la que asistí en Las Mercedes por la misma época. Los chirridos de Karkowski se los ofrendo con mucho gusto a los masoquistas que se quedaron hasta el final. ¡Santos polacos niponizados, batman!

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Doctorado Honoris Causa a Eugenio Montejo







En los próximos días se le concederá en la ciudad de Mérida el doctorado Honoris Causa al poeta Eugenio Montejo, según lo informaba ayer en su programa de radio Edmundo Bracho. Como un modesto homenaje a Eugenio copio aquí una brevísima selección de sus poemas:

SETIEMBRE

a Alejandro Oliveros

Mira setiembre: nada se ha perdido
con fiarnos de las hojas.
La juventud vino y se fue, los árboles no se movieron.
El hermano al morir te quemó en llanto
pero el sol continúa.
La casa fue derrumbada, no su recuerdo.
Mira setiembre con su pala al hombro
cómo arrastra hojas secas.

La vida vale más que la vida, sólo eso cuenta.
Nadie nos preguntó para nacer,
¿qué sabían nuestros padres?¿los suyos que supieron?
Ningún dolor les ahorró sombra y sin embargo
se mezclaron al tiempo terrestre.
Los árboles saben menos que nosotros
y aún no se vuelven.
La tierra va más sola ahora sin dioses
pero nunca blasfema.
Mira setiembre cómo te abre el bosque
y sobrepasa tu deseo.
Abre tus manos, llénalas con estas lentas hojas,
no dejes que una sola se te pierda.

LA CASA

En la mujer, en lo profundo de su cuerpo
se construye la casa,
entre murmullos y silencios.
Hay que acarrear sombras de piedras,
leves andamios,
imitar a las aves.

Especialmente cuando duerme
y en el sueño sonríe
-nivelar hacia el fondo,
no despertarla;
seguir el declive de sus formas,
los movimientos de sus manos.

Sobre las dunas que cubren su sueño
en convulso paisaje,
hay que elevar altas paredes,
fundar contra la lluvia, contra el viento,
años y años.

Un ademán a veces fija un muro,
de algún susurro nace una ventana,
desmontamos errantes a la puerta
y atamos el caballo.

Al fondo de su cuerpo la casa nos espera
y la mesa servida con las palabras limpias
para vivir, tal vez para morir,
ya no sabemos,
porque al entrar nunca se sale.

martes, 28 de agosto de 2007

Andrés Coirán: un hombre, un artista, un destino

La obra del joven artista barquisimetano, prematuramente desaparecido, Andrés Coirán (1970-2003) se expone actualmente en la galería Ascaso, y estará allí hasta el mes de septiembre, acompañando a la retrospectiva de Francisco Hung. La obra de Coirán hasta ahora es poco conocida más allá de su región, por lo que la invitación de Josefina Núñez a la inauguración de esta exposición es una suerte de privilegio que le agradezco. Según relató la curadora de la muestra, Bélgica Rodríguez, llegó a la obra de este artista a través de Mauricio Vilas, quien también ha estado vinculado al ámbito museístico de Caracas. Si algo puede definir los cuadros que se encuentran expuestos es la palabra “inquietante”. Algunos de ellos parecen nutrirse del arte popular, de lo que se ha llamado también arte ingenuo o naif. Si bien tienen en común con ese tipo de expresión el tema religioso, o el trazo sin perspectiva, hay en los cuadros de Coirán un manejo distinto del color. Este se difumina, creando una atmósfera onírica, nocturna. La inquietud social del artista se expresa en lienzos que representan a niños de la calle, rostros hambrientos o angustiados. Pero los cuadros que atrapan con mayor vehemencia al espectador son los retratos de trazo expresionista colocados en el área central de la sala. Estos rostros angustiados parecen ahogar un grito, expresar alguna angustia o desesperanza. La noche parece haberse apoderado de ellos. Cuando digo la noche quiero referirme a ese espacio de nuestra psique que no es consciente, ese desván donde se aposentan nuestros más hondos temores, nuestros más ocultos deseos, nuestras más profundas heridas. Dos referentes del arte universal se me emparentan con lo observado: El grito de Munch y los demonios y disparates de Goya. Los gruesos trazos de Coirán parecen exorcizar sus diversas inquietudes, les dan forma, pero también podríamos decir que expresan una forma de fe. No es casual, supongo, que varios de sus cuadros los haya titulado “Pueblo cristiano”… No es quizá un artista con cuya obra se dialogue fácilmente, pero es una de las más hondas, de las que más me han tocado en mucho tiempo. Y la recomiendo ampliamente a los posibles visitantes de esta página que estén o vayan a estar en Caracas.

web site de la Galería Ascaso: www.ascasogallery.com


Caracas, 28 de agosto de 2007

Selección de "Postales sin destino"

Aquí dejo una Selección de textos inéditos de mi autoría que pertenecen a “Postales sin destino”.

Saber que uno no escribe para el otro, saber que esas cosas que voy a escribir jamás me convertirán en amado de quien amo, saber que la escritura no compensa nada, no sublima nada, que ella está precisamente allí donde tu no estás –es el comienzo de la escritura.
Roland Barthes


Tranquilo es el reflejo
de esas formas embelesadas
espejeando en el atardecer.

En estos sonidos de jazz
la memoria
de aquella esquina.

Un poco de voluptuosidad
tapándose la cara
entre risas y despedidas.

&&&

Tiemblo
ante la distancia
que nos separa,
me voy hundiendo
en tu silencio.
Permaneces
inalterable.

&&&

Usted dice amor
y la sola palabra
se retuerce,
luchando en el paladar,
saboreando la incertidumbre.

Toda moneda posee dos lados,
aún las falsas, aún aquellas
fuera de circulación.

Usted se arriesga,
puede resultarle el negocio,
puede ser estafado,
puede aprender de las pequeñas ganancias,
las grandes pérdidas.

Si usted se arriesga…



PERSISTENCIA

No veo por qué
habría de creer
en algo.

Soy terca es todo.

Disfruto este vértigo,
el salto
de sobrevivir a diario.

POLAROID DEL DESEO II

Me postro
ante el dios
de este instante,
lúbrico,
irrepetible,
que se autodestruirá
en cuestión de minutos,
de horas, a más tardar,
(eso es seguro).
Pero en este momento
me parece mitológico,
eterno, en su deseo,
en su desnudez.