Antes que nada gracias por los comentarios. Quiero compartir con ustedes un libro que recientemente cayó en mis manos y es realmente extraordinario, se llama Polo Sur y su autora es María Teresa Ogliastri. Puede conseguirse en la librería El Buscón en el Trasnocho Cultural (Paseo Las Mercedes) y pronto en otras.
ASUNTOS DEL SAURIO
El cocodrilo se deja arrastar
para engañar a la presa
he visto de frente esos ojos contener su instinto
lo he visto engullir a un hombre
ese saurio de escamas tan duras
más de una vez me ha rozado
he sentido como respira a mi lado
como un resentimiento
que de un zarpazo destruye todo
ALAMBIQUE
A veces pienso que debo llevar el rencor al frío
exorcizarlo en el hielo
y después pasarlo por el alambique
descomponerlo
gota a gota diluirlo
recoger la esencia
un extracto
el perfume del perdón
lunes, 10 de noviembre de 2008
lunes, 13 de octubre de 2008
Centenario del nacimiento de Miguel Ramón Utrera

Este año 2008 se cumple un centenario del nacimiento del poeta venezolano Miguel Ramón Utrera. Para los poetas caraqueños quizá su nombre no sea muy familiar, pero él formó a varias generaciones de aragüeños. Nació y vivió la mayor parte de su vida en San Sebastián de los Reyes. Sus primeros textos escritos entre 1928 y 1932 conforman "Elegía Serrana", entre 1936 y 1940 escribe "Nocturnal" y en esos mismos años, 1936 a 1944 escribe "Rescoldo"; en 1948 "Calendario de ausencia", en 1950 "Oficio de verano", en 1953 "La voz recobrada", en 1956 "Testigos del alba", en 1960 "La huella invisible"; a 1962 corresponde uno de sus libros emblemáticos "Aquella aldea", "Aires de la vida" en 1968; en 1975 "Memoria de la espiga", mientras su último libro publicado "Edades de la flor" aparece en 1982. En 1981 rechazó recibir el dinero del Premio Nacional de Literatura que se le había otorgado. Esta obra sostenida si bien se centra en los paisajes y personajes de su lar natal también nos entregan hondas reflexiones sobre el vivir humano, sus quehaceres, sus dificultades, sus quebrantos, sus alegrías. A diferencia de otros poetas del paisaje su tono y su lenguaje son prístinos, transparentes, van mucho más hacia la luz que hacia la sombra. Dice de su poesía Pedro Díaz Seijas: "Ese paisaje vaporoso, matizado por un suave sentimiento en el que la nostalgia conforma un clima de evocación íntima, se repite en casi todos lso ciclos de la poesía de Utrera, en lso que canta al arroyo, al verano, a las cigarras, a los nidos, a los racimos, exponiendo su capacidad de adaptación a los reclamos del medio geográfico (...) Utrera, a diferencia de muchos de sus predecesores, ha insistido en la maceración de un lenguaje que tiene raíces arcaicas, pero que se presta al logro de una difícil pureza, pocas veces alcanzada por poeta alguno en la historia de la poesía castellana. Si acaso Antonio Machado y Jorge Guillén entre los modernos, tuvieron el privilegio entre pocos en la península de eternizar su mensaje poético en forma excepcional". Los venezolanos estamos en deuda con este poeta puro, lúcido, que trabajó como pocos entre nosotros la imagen poética, enraizado en la mejor tradición de la lengua. Miguel Ramón fue también cronista, antólogo, y como ya está dicho, maestro de varias generaciones. Dejo aquí una breve selección de su poesía, la cual he tomado de la antología que publicara la Contraloría General de la República:
LA FLOR IGNORADA
Alguien torna a buscar en aquel aroma
mientras bulle el verano
en cruento, desalado torbellino.
Cuando ese hálito puro
colmaba las fecundas primaveras,
nadie alcanzó a medir sus leves hilos.
Nadie pensó que aquella aldea opaca
guardaría la lumbre del hechizo.
Alguien va a penetrar ese misterio,
volviendo a desandar el tiempo mismo
tras el aroma claro
que ahora es otro tiempo fugitivo.
Y encontrará, como la imagen cierta,
una ignorada flor que duerme, casta,
junto al cristal del río.
(De "Aquella aldea")
LUNA DE GUANAYÉN
Caminos del sur de Aragua
para viajeros de ayer:
viaja por ellos, risueña,
la luan de Guanayén.
Recoge el campo las luces
lindas del amanecer;
ríe con ellas, ufana,
la luna de Guanayén.
La noche regala aroma:
lirios, mastranto, clavel.
Son los aromas que luce
la luna de Guanayén.
Lo decía Pedro Vera,
en sus andanzas de ayer:
daña, a veces, con sus "pasos"
la luna de Guanayén.
De Camatagua a Taguay,
por las veredas de ayer,
sigue narrando querellas
la luna de Guanayén.
Cuando los pájaros cantan
a punto de amanecer,
recoge el campo sus luces
y sus aromas también.
Baja entonces, silenciosa,
desnuda, como la ven.
Baja a bañarse en el río
la luna de Guanayén.
(De "Testigos del alba")
RELATO DE LA TORRE MUDA
(fragmento)
Porque llegaron, jadeantes,
los hombres que sudan hierro
y armaron largos andamios
para alcanzarle su techo;
porque alzaron, afanosos,
su tren de músculos recios,
y maderas y ladrillos
van escalando hacia el cielo;
porque rotundos puñales
van taladrando sus nervios,
y todos los ojos miran
sus flancos al descubierto;
porque dientes implacables
mordieron todo su cuerpo,
y junto a su lengua intacta
múltiples voces nacieron.
Por todo eso, que es bastante,
calla la torre del pueblo...
Abre sorpresa en el alba
la prisa de los obreros:
músculos que van y vienen
en un crujir de denuedos.
Los metales de sus voces
sirven de campana al pueblo
pues los relojes callaron,
bajo mordazas sin tiempo.
Y la torre, acongojada,
añorando otro silencio,
deglute sus horas muertas
bajo el sol junto a ellos.
Rechina el aire, encendido
de crudos gritos y fuegos;
bronco martillo de voces
sobre la plaza del pueblo.
Y son minutos de arena,
horas de cal y cemento,
lentos días, crucificados
en el compás del silencio.
Por todo eso que es bastante,
calla la torre del pueblo....
(...)
(De "Elegía serrana")
LA OTRA CLARIDAD
Tomaremos el cauce de estas voces
que nos llegan de lejos,
pidiéndonos asiento a nuestro lado
para un viaje de múltiples senderos.
¿Qué misterioso río
podría conducir nuestro desvelo
hacia el campo deseado
de inusitada luz y claro acento?
¿En qué tierras de olvido
podría refugiarse el mustio sueño?
Todo es oscuro ahora, hasta los rumbos
que hubieran sido, al fin, los verdaderos.
Y así caminaremos, como a tientas,
bajo el fragor del viento.
Que no nos llame nadie en el camino;
que no nos mire en sed el arroyuelo;
que no salgan al paso para herirnos
los pálidos deseos.
Tomaremos el cauce de estas voces:
claridad esperada, dulce fuego,
aroma del acento que redime
y debe ser eterno.
(De "La voz recobrada")
miércoles, 1 de octubre de 2008
Un payaso juega
Un payaso juega con mi alma.
En este mismo instante, el circo, de todo lo vivido, cambia el destino, exhibe el círculo de sus caballos cabizbajos, las domadoras de los terribles sentimientos, las afliccioens que fingen el equilibrio entre los días imposibles, melodías venidas de una guitarra rota.
Rehúso el espectáculo, pues es teatro de un extraño. Lo desconozco aunque respira mi propio aire (el único aire que poseo del mundo) y camina con mis piernas y abraza con mis abrazos, sin olvidar los invisibles cuerpos del amor.
Bien, es mi turno. Mi acto consiste en un salto profundo al interior de mí mismo (puños apretados, párpados apretados), buscando vías desconocidas y el horizonte donde mi distancia va con mi piel, la piel de un ser humano que ve la tierra desde la tierra.
La violencia destruye mi mirada. Tomo ahora el trapecio. Daré un salto mortal, el triple salto que me conduce a ninguna parte y en dirección de nadie.
Caigo perfecto, pero si observan bien, todo dentro de mí es polvareda de sueños, una estatua en dos pies que no sobrevivirá a una próxima desilusión.
Eleazar León
En este mismo instante, el circo, de todo lo vivido, cambia el destino, exhibe el círculo de sus caballos cabizbajos, las domadoras de los terribles sentimientos, las afliccioens que fingen el equilibrio entre los días imposibles, melodías venidas de una guitarra rota.
Rehúso el espectáculo, pues es teatro de un extraño. Lo desconozco aunque respira mi propio aire (el único aire que poseo del mundo) y camina con mis piernas y abraza con mis abrazos, sin olvidar los invisibles cuerpos del amor.
Bien, es mi turno. Mi acto consiste en un salto profundo al interior de mí mismo (puños apretados, párpados apretados), buscando vías desconocidas y el horizonte donde mi distancia va con mi piel, la piel de un ser humano que ve la tierra desde la tierra.
La violencia destruye mi mirada. Tomo ahora el trapecio. Daré un salto mortal, el triple salto que me conduce a ninguna parte y en dirección de nadie.
Caigo perfecto, pero si observan bien, todo dentro de mí es polvareda de sueños, una estatua en dos pies que no sobrevivirá a una próxima desilusión.
Eleazar León
(Del libro "Papeles para un adiós")
sábado, 13 de septiembre de 2008
Jóvenes poetas venezolanos I
Poemas de Santiago Acosta y William McKey
Hacer de un verbo
lugar
plaza
de armas
nombrar vivaques
cercados
con palabras secretas
parajes como
único
santo
y seña
Psar la noche al raso del silencio
decir.
(Willy McKey, de Vocado de orfandad)
Se sabe que el recuerdo
se relame hasta la trampa
Pero tu reflejo es crudo
como si una lengua
fuese en verdad una lengua
(No te hizo un pájaro)
Santiago Acosta (De Detrás de los erizos)
Hacer de un verbo
lugar
plaza
de armas
nombrar vivaques
cercados
con palabras secretas
parajes como
único
santo
y seña
Psar la noche al raso del silencio
decir.
(Willy McKey, de Vocado de orfandad)
Se sabe que el recuerdo
se relame hasta la trampa
Pero tu reflejo es crudo
como si una lengua
fuese en verdad una lengua
(No te hizo un pájaro)
Santiago Acosta (De Detrás de los erizos)
jueves, 4 de septiembre de 2008
Pronto nuevos posteos
Pido disculpas a los eventuales lectores de mi bitácora por una ausencia más o menos larga. En las últimas tres semanas he estado en una clínica al lado de mi padre, quien fue metido a quirófano dos veces de emergencia. Ahora parece irse recuperando, pero igual no cesa la angustia ni los cuidados. Como abreboca a próximos posteos quisiera hacer un breve comentario: a mí esta época me da cada vez más vertigo. Supongo que a pesar de haber pasado los 40 años soy aún una persona joven y soy además inquietísima. Creo que ya lo he dicho en algún otro posteo. Soy además una persona dinámica, es decir, me muevo, hago ejercicio con la frecuencia que puedo, trato de ir acorde a los tiempos. Tengo un blog, estoy en Facebook, tengo algunos juguetes tecnológicos de los necesarios, como el celular (teléfono móvil), me engarcé hace poco nuevamente un piercing en la nariz. Pero a veces siento que lo que sucede a mi alrededor me sobrepasa, es todo tan rápido. Los procesos tecnológicos parecen pedirte cada vez más destrezas de las que carezco. Una suerte de mentalidad binaria, de destreza maquinal. A ratos quisiera desenchufarme, no tener que depender de tantos artefactos para sobrevivir, no tener que memorizar una enorme cantidad de claves de acceso, no tener que pelear con maquinitas que no responden, que se desenchufan solas, no tener que pelear con mi reproductor de películas porque de pronto no quiere leer los discos. Es una sensación poco grata, te sientes acosada por el "Big Brother" que decide que puedes ver o no ver, qué puedes escuchar o no escuchar. Uno no sabe bien quién o qué te friega, te fastidia. Es un enemigo cobarde, como esos fantasmas contra los que lucha Cadenas en sus poemas. Pero quieres ver tus videos favoritos de Björk o Portishead y nada, de pronto el aparato no funciona, y no sabes a quién mentarle la madre, porque después de estar tantos días en una clínica uno debería poder ver lo que le de la gana en su televisor. Probablemente escribirlo no va a cambiar nada, seguiré colocando compactos que no se oyen, películas que no se ven, pero creo que me hace bien consignar mi rabia en esta mi bitácora. Próximamente poemas de jóvenes poetas venezolanos, quienes, por supuesto no le temen al vértigo, aún se sienten eternos, bellos, imparables, como realmente lo son. Yo empiezo a cansarme, me agota vivir en esta época tan terriblemente cruel y vertiginosa. A veces quisiera ser una bruja, todopoderosa, tal vez sería más feliz. Andaría sin ley, sin preocupaciones, en esta interminable agonía de la modernidad. Pero sólo soy una poeta terca, solitaria y pobre. Y pendeja, además, lo que empeora las cosas.
Un abrazo bloguero
Un abrazo bloguero
viernes, 8 de agosto de 2008
CASA Y ARCÁNGEL EDDA ARMAS
EL ARCÁNGEL
El arcángel visitaba nuestro cuarto
cuando nuestros padres se dormían
pactábamos los juegos
nada de desollar
las almohadas
y mucho menos las ovejas
ni abrirle un piquete a las sábanas
con el desorden de las piernas
nada de llenar los medios vasos
con agua de lluvia
Lavar las heridas no nos salva.
///
NUNCA RUINA
debe ser pecado (...) que
no dejes de dolerme.
Luzmaría Jiménez Faro
El amor los deja huérfanos
No te vayas, se dicen
igualados, el uno con el otro
la casa que no existe para ellos
la buscan en su propio cuerpo
herida en él podrá ser
pero nunca ruina.
Estos dos poemas pertenecen al más reciente libro de poemas publicado por Edda Armas, Casa y arcángel, amiga poeta venezolana que es una de las voces contemporáneas más sólidas que tenemos.
P.S.: Me disculpo por haber abandonado a los blogeros que me visitan las últimas semanas. He estado algo complicada de tiempo y de ánimo. Un afectuoso saludo blogero.
El arcángel visitaba nuestro cuarto
cuando nuestros padres se dormían
pactábamos los juegos
nada de desollar
las almohadas
y mucho menos las ovejas
ni abrirle un piquete a las sábanas
con el desorden de las piernas
nada de llenar los medios vasos
con agua de lluvia
Lavar las heridas no nos salva.
///
NUNCA RUINA
debe ser pecado (...) que
no dejes de dolerme.
Luzmaría Jiménez Faro
El amor los deja huérfanos
No te vayas, se dicen
igualados, el uno con el otro
la casa que no existe para ellos
la buscan en su propio cuerpo
herida en él podrá ser
pero nunca ruina.
Estos dos poemas pertenecen al más reciente libro de poemas publicado por Edda Armas, Casa y arcángel, amiga poeta venezolana que es una de las voces contemporáneas más sólidas que tenemos.
P.S.: Me disculpo por haber abandonado a los blogeros que me visitan las últimas semanas. He estado algo complicada de tiempo y de ánimo. Un afectuoso saludo blogero.
viernes, 18 de julio de 2008
MUJER CON HABITACIÓN PROPIA

I
¿Qué hago
con esta sed
esta inmensa sed
de silencio,
este océano
de no palabra
que me busca,
que me llama?
II
El reverso
del deseo
es esta sed
III
Esta sed
quiere
devorarme
es
llama
avivada
IV
Del otro lado
late
la llama,
la puerta cerrada
dice:
"vete"
-yo la cerré-.
La puerta cerrada
me reprocha
la cháchara vacía,
la banalidad
de mi voz
traidora.
V
La palabra
no oscurece
en el silencio,
se ilumina
en su origen,
para regresar,
blanca,
nueva,
más joven.
VI
¿Puedo
volver a buscar
la poesía
en esta sed?
¿Este hondo
silencio
es una señal?
¿Este desamparo?
¿Puedo
volver a arriesgarme
a perder
todo asidero,
a jugar
con la navaja?
Tengo miedo,
pero mi sed es mayor.
VIII
La mujer sola
con habitación propia
se lanza cuchillos
con los ojos vendados,
juega al circo,
a la trapecista
que ama el vacío,
a la domadora
de los leones
de su alma.
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