lunes, 4 de enero de 2010

Rafael Arráiz Lucca


Un poema de Rafael Arráiz Lucca en su cumpleaños

La luz del verano caraqueño es blanca y seca como la cal:
el cielo ha perdido la lucidez de las tardes de enero.
Sobre las antenas de los edificios vecinos
duermen la siesta los zamuros más negros.
La silueta del Ávila permanece velada por la incandescencia,
el vaho bochornoso de la tarde que comienza
alegra a los insectos.
En estos tiempos de fuego espero la noche como un salmo:
desde las alturas las luces van despejando las sombras
y todo el valle iluminado parece una constelación
que se expande hacia los confines del universo.
Los caraqueños regresan a sus casas
o salen en busca de la felicidad:
cómo saber dónde el alma encuentra sosiego
y el espíritu se extiende como una mesa servida.
Entrar y salir son nuestros verbos
y la moneda de dos caras de nuestra libertad.
Si en los pueblos pequeños las casas pueden ser
la esfera donde se ordena y se acata,
en las ciudades grandes el espacio doméstico
puede inaugurar el tiempo de las disensiones.
La democracia nació en una cuadrícula urbana
donde los ciudadanos se vieron en el trance de comprenderse.
Los terratenientes, los conuqueros, mandan
y sus hijos y sus bestias, obedecen.
La paz no está en nosotros como si lo está la guerra:
siglos de cortezas que se domeñan unas a otras
van atemperando nuestros instintos de muerte.
La razón ha ido deteniendo el zarpazo inmediato
y la cadencia del cuerpo educado para otros placeres
va aletargando su mecánica feroz.
Educarse es hacer cada vez más fino el bagazo de la molienda,
aguzar el oído, aligerar el peso de la espalda
asistidos por las alas de los ángeles.
Hilar delgado y estremecer el punto con una piedra preciosa
que resalta como un brillo pero no anula la trama,
así hemos ido uniendo los puntos distantes y tensos
que se niegan a ser juntados bajo el canto de la convivencia.
Si fuésemos a buscar el espejo donde mirar
la réplica de la violencia aún innata del mundo,
lo hallaríamos en nosotros mismos.
La batalla de afuera que nos sacude y aturde,
también está dentro de nosotros sembrando su infierno.
"Nada que no esté dentro de mí,
habré de hallar afuera"
decía el bárbaro maestro que oficiaba sus misas
desde un bote rumbo hacia alta mar,
con los dedos dispuestos
frente al lienzo.

Ya la noche caraqueña desconoce otro imperio.
Las fuerzas laborales de mi cuerpo tendido
encuentran el segundo aire del ocio lunar.
Clausuro las puertas de mis reinos contables
y me entrego al banquete de los sueños aéreos.
Ya olvidé quien soy y cuáles son mis obligaciones,
soy un balón que da tumbos en un río encrespado
y nada detiene mis ráfagas de contento.
El mundo es apenas una costa brumosa que diviso
entre los rápidos y los saltos de agua de mi desafuero.
Voy río abajo imaginando el lago donde hallaré la calma
añorada desde mis años de estreno.
Hacia allá voy y sé que no hay otro puerto final
que el pozo calmo o el lago inmóvil
o el océano simbólico de la amplitud de mis horizontes.
Me asiste la certidumbre y soy feliz:
a las cabriolas alegres del río que desciende
le seguirán los espejos de agua donde susurra el viento
en mis oídos dispuestos para la quietud del vacío.
Voy hacia la nada de mí mismo,
hacia la desintegración,
hacia la unidad en un sólo átomo
que me hará recordar la cifra de mis tiempos prenatales.
Seré nadie sobre las aguas quietas:
ni yo mismo llegaré a recordar quien fui,
cuáles muros levanté con mis manos,
cuántas puertas cerré cortando la brisa
ni a dónde fueron a parar las semillas de almendro
que guardé en mis baúles de infancia.

Rafael Arráiz Lucca

(Este poema pertenece al libro "Plexo solar")

Rafael Arráiz Lucca. Poeta caraqueño nacido el 3 de enero de 1959. Es el escritor más sólido de su generación, con una obra sostenida y polígrafa desde comienzos de los años ochenta. Perteneció al grupo Guaire. Poeta, gestor cultural, cronista, historiador, articulista de prensa, profesor universitario. En la actualidad dirige la Fundación para la Cultura Urbana y se desempeña como profesor en la Universidad Metropolitana. En su obra poética se conjugan lo íntimo y cotidiano con la reflexión, enmarcados en el ámbito urbano. Es quizá el poeta de su generación más fiel a aquella consigna del manifiesto del grupo Tráfico, al que finalmente pocos se han acogido con el pasar del tiempo: "Venimos de la calle y a la calle vamos". Se nombre o no explícitamente la ciudad, en la obra de Rafael hay un vivir y un sentir urbanos, pero siempre, como está dicho, desde una perspectiva reflexiva e intimista.

lunes, 21 de diciembre de 2009

MEMORIA DE UNA POÉTICA

Geografía del alma
(fragmento)

Escribir una memoria poética es diferente a una simple biografía intelectual. Se trata de una geografía del alma. Allí entran la infancia, la educción para el sentir poetizante, el trabajo de la lengua, la conciencia de la música, el amor por el arte, las enfermedades, los fracasos.
Nadie puede sentarse a escribir un poema como si fuese un documento. Uno acumula experiencias, se llena de todo lo que ve y contempla, posee una memoria que como vasija guarda visiones, rachas de sentimiento, tensiones, imágenes. Esos sedimentos brotan en nosotros, surgen como chispazos, anunciaciones; ellos son los que van a conformar el primer estadio de un poema, la materia prima. Junto a ella la luz de la conciencia iluminará aquello que en un primer mometo puede aparecer como crepuscular. La luz de la conciencia organiza ese material psíquico en lenguaje. Pero antes de ello debemos escuchar. La poesía es escucha y receptividad. La imagen suena, es palabra sonora. Algo en nosotros asciende y quiere hablar. De lo profundo del inconsciente surgen materiales arcaicos. La memoria del inconsciente nos habla. A veces no es posible expresar la imagen o las imágenes que ascienden en nosotros. El hecho poético es también un proceso de maduración. No todas las imágenes que vienen a nosotros son inmediatamente comprensibles, maduras para su expresión. Pero si hay una imagen madura, claramente perceptible y audible el oeta la sigue con palabras, la hace lenguaje y resonancia. Esas imágenes son cargas que el vivir acumula, sedimentos, rachas de memoria.
Cada libro nuestro es una experiencia, un lapso que se expresa del vivir, un momento nunca definitivo. Eso nos distancia a veces del libro técnico. Lo tecnológico alberga la fantasía de lo definitivo, lo completo. La poesía no se halla en casa en lo completo ni en l definitivo sino e el tanteo de lo provisional. Ella explora y destruye, emerge y aniquila. Sus descubrimientos, porque pertenecen a la zona crepuscular del ser humano, no pueden ser definitivos. La pasión, el error, la errancia la signan. Creo que he escrito desde esta perspectiva: el error, la errancia y el esplendor.
Hanni Ossott
(Tomado de Cómo leer poesía)

jueves, 17 de diciembre de 2009

Tragedia de Vargas


La tragedia de Vargas 10 años después

Diez años atrás, por estas fechas, me tocó uno de los acontecimientos más difíciles que me ha tocado vivir: una de mis amigas más cercanas, Gloria Ruiz, desapareció en el deslave de Vargas, y junto con ella su mamá y su hija mayor de cinco años. Gloria tenía 32 años, era una madre extraordinaria, una amiga entrañable y un ser humano valioso. Hasta ese momento yo no sabía lo que era la muerte o la pérdida de un ser querido. Me tocó vivirlo de esa manera. Estuve varios días viendo imágenes en la televisión, las entrevistas a los sobrevivientes, pero Gloria nunca apareció. Para mi sorpresa, una mañana me encontré con la foto de su hija Valentina, de 3 años, en la portada de El Nacional, milagrosamente la habían rescatado porque atrapada en el lodo casi hasta el cuello estaba cantando, y unos bomberos las escucharon. Diez años después aún el dolor es hondo, aún me parece injusto, absurdo, pero tan cierto. Es muy difícil describir lo que sientes ante una situación como esa. Fue sólo el inicio de otros horrores que vendrían, aún no habíamos visto derrumbarse a las torres gemelas de New York, ni las masacres en Caracas del 11 de abril y el 6 de diciembre de 2002 (ésta a una cuadra de mi casa), ni el secuestro y asesinato de los niños Fadoul, etc. No hay paz este diciembre, hay guerras, hay mafias y totalitarismos en nuestro golpeado planeta, en nuestro bello país tomado por la corrupción, el resentimiento, las diferencias, la desidia. Pero hoy más que nunca hay que comprometerse a seguir trabajando por la paz, hay que seguir intentando el respeto y el afecto, para que alguna vez sea distinto, para que alguna vez las generaciones futuras no tengan que hacer huelgas de hambre por sus derechos. Hoy más que nunca tenemos que darnos cuentan de nuestros errores y reflexionar. Si no aprendemos de estas tragedias, de estos desastres, continuarán sucediendo. Anoto texto que escribí diez años atrás, aún cuando verdaderamente no tenía palabras para expresar lo que estaba sintiendo:
CON CENIZAS EN LA LENGUA
A Gloria Ruiz Bejarano, desaparecida en diciembre de 1999, en la tragedia de Vargas
A cada piedra yo arrojé
El nombre de un sol.
Andreé Chedid
La vida es única y frágil.
Javier Marías
Con cenizas en la lengua,
con sal en lo hondo,
con palabras mutiladas,
con metástasis en la memoria,
con angustia y olor
a tantos miles de muertos,
con videos mentales gritando
en los días y sus noches
más amargos de mi vida,
con grietas gigantescas
abriéndose
en el pánico inmerecido,
el dolor inmerecido,
con el abismo
de lo inefable
abofeteándome,
estos versos.
Esto,
que en verdad,
no tiene palabras.
Beatriz Alicia García

lunes, 14 de diciembre de 2009

Poema de Eduardo Lizalde

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.

Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho, se desplome.


Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.

Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.


Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.

Que tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.

Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.

Eduardo Lizalde

(Tomado de: "El tigre en la casa",Universidad de Guanajuato, México, 1970)

martes, 8 de diciembre de 2009

No way darling

martes 8 de diciembre de 2009


Memoria truncada, arrasada,
vuelta leña, cenizas.
Bajo el signo del arma
blanca, corren mis días,
se extremecen mis noches.

La memoria,bello fantasma que me visita
en pixels, que me llora
por lo bajo, me canta requiems,
me dice: "never more".
Bajo el signo del truhán
me han sido arrebatados
todos los frutos de mi esfuerzo,
le escupen a mi dignidad
sin contemplaciones.

Mi triste generación
limpia baños en Miami,
limpia baños y sirvemesas en Madrid,
se rebusca en Montreal
o en Londres,
le niegan visa en El Salvador,
sobrevive día a día
en Caracas,si hay suerte.

Mi triste generación,
la generación "boba"
se dejó embaucar con malls,
mundos virtuales y cocaína.

Mi triste generación
tiene miedo, tiene miedo,
vende su alma
por un viaje sin retorno
a las playas
del placer mal habido,
el enriquecimiento ilícito,
a la borrachera perecne.

Mi triste generación
se dejó quitar el futuro,
le fue robado,
junto con el de sus hijos y sus
nietos.

Mi triste generación empezó un éxodo
que se renueva cada año,
que no termina.

Mi triste
za
no
tie
ne

mi
tes
agarra
día
a
día
pro
fun
di
dad.



Caracas 2009


Beatriz Alicia García