lunes, 3 de enero de 2011

Cecilia Ortiz

Poemas de Cecilia Ortiz

AUTORRETRATO

Cecilia mía
Terciopelo
Mi vida
Asaltas y seduces
Anima destructiva
Que preserva el alma
Querida iluminada
Construyes y azotas
Enamorada de tus defectos
Envidiosa de tus placeres
Ignorada por los espejos
Seducida por los ojos
Rara comedida
Inconmensurable
¿Cómo fue que llegaste a este mundo?
Desposeída privilegiada
Aterida
Risa a carcajadas de jugar por los otros
Revendida postrada
Prostituida santa
Tormento sereno de tus noches
Alba de casas
Acariciando la humedad
De una sola soledad
Cristalina borracha
Borrada y aparecida
Cuando tú quieras Cecilia
Saldremos otra vez
pero eso sí
Con la máscara
Por favor sin ella
Me estoy acercando al triunfo de quererte
Espíritu torcido
Naufragante
Viva muerta
A como dé lugar
Tremendista arrepentida

Culpable sin una culpa

CONQUISTA

Una carga de frutos pesados
no me hace amarga

Soy un ser conquistado por la delicia


CECILIA ORTIZ. Poeta venezolana (1951). Ha publicado "Trébol de la memoria" (1978), "La pasión errante" (1984), "Autorretrato" (1993), de donde tomé los textos que he posteado,y la antología "Trébol" (2008).

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Juan Liscano

EL ORIGEN SIGUE SIENDO

Entre las formaciones y dispersiones,
las novedades y el desgaste,
las nervaduras y ramificaciones
del crecimiento -¡claro!-, hacia la muerte,
pues ningún otro fin sino la inercia mortal
tiene que crecer -no acaba de ser olvidada,
borrada, sepultada, abolida,
la nostalgia del origen.

¿Nostalgia de volver a nacer?
¿De regresar al Uno fetal?
¿De recobrar la lisura, la blandura,
y la protección femenina, perdidas?
¿De ir descubriendo las formas,
los otros, las alianzas primaverales,
los sonidos de la vida, las palabras
y los hechizos?

Más que eso: no saber del tiempo
causa, de angustia y conciencia,
andar por la extensión del instante
sin saber de las ruinas
y de las fauces rugientes
del porvenir devorador,
sentirse invulnerable
presente ensanchado de expansiones
en la continuidad azarosa del mundo.

La cacería empezó con el imperio del tiempo,
con el crecimiento. Se cazó ferozmente
a la eternidad, se acabó con la fauna
intemporal, las palabras monteros,
tramperos, batidores, ojeadores,
perseguidores implacables,
acechadores del silencio,
extendieron sus redes,
sus hoyos disimulados,
sus camuflajes estratégicos,
sus circuitos depredadores
hasta exterminar el sentimiento
de estar siempre vivo y sin tiempo.

Pero no hay modo,
en cualquier chispa de júbilo
sin ganancia, sin objeto,
en cualquier estallido
de silencio interior elocuente,
cuando el parloteo se detiene
y la soledad universal resplandece,
el origen sigue siendo.


Juan Liscano

(Poema tomado del libro homónimo del poeta y ensayista venezolano Juan Liscano (1915-2001) "El origen sugue siendo").

martes, 21 de diciembre de 2010

Dos nuevas poetas venezolanas al ruedo

Se me ha hecho difícil acceder a blogger en las últimas semanas. No quería cerrar el año sin compartir con mis amigos bloggeros dos buenas poetas venezolanas cuyo primer libro fue publicado por Monte Ávila Editores en su colección dedicada a voces emergentes, luego de haber ganado el concurso de autores inéditos. Estas dos voces emergentes ya presentan buenos textos que los lectores caraqueños pueden buscar en las librerías del Sur, ellas son: Acuarela Martínez y Linsabel Noguera. Comparto con uds. un texto de cada una, en ambas el erotismo es un referente importante, el goce de amar y ya no el desamor. Bravo por ellas:

DESPUÉS DE TODO

me aromo en su cuerpo
lo reverencio
en un Mardi Gras de lenguas
y caderas vientos

sus ojos llegan lentos
espantan la tiniebla
y vestida con mi traje de hembra
le cubro con la paz del toronjil
en un amor angosto
denso
que me espesa la sangre
como una caravana alegre
que avanza por las calles.

Acuarela Martínez

(Del libro Incluso cuando nada digo)

MAPAMUNDI

Bajo tu fronda joven
la piel se hace más suave

si allí me quedo
tiemblo

mi lengua te dibuja sin decoro
y entonces
te guardo en mí

eres
mi mapa del placer

LInsabel Noguera

(Del libro Poética doméstica)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

JAIME GIL DE BIEDMA

20 años sin Jaime Gil de Biedma (1929-1990)

ARTE POÉTICA

a Vicente Aleixandre

La nostalgia del sol en los terrados,
en el muro color paloma de cemento
-sin embargo tan vívido- y el frío
repentino que casi sobrecoge.

La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.

Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.

Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades -o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común

cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.

AUNQUE SEA UN INSTANTE

Aunque sea un instante, deseamos
descansar. Soñamos con dejarnos.
No sé, pero en cualquier lugar
con tal de que la vida deponga sus espinas.

Un instante tal vez. Y nos volvemos
atrás, hacia el pasado engañoso cerrándose
sobre el mismo temor actual, que día a día
entonces también conocimos.

Se olvida
pronto, se olvida el sudor tantas noches,
la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro
llevándonos a él de antemano rendidos
sin más que ese vacío de llegar,
la indiferencia extraña de lo que ya está hecho.

Así que a cada vez que este temor,
el eterno temor que tiene nuestro rostro
nos asalta, gritamos invocando el pasado
-invocando un pasado que jamás existió-

para creer al menos que de verdad vivimos
y que la vida es más que esta pausa inmensa,
vertiginosa,
cuando la propia vocación, aquello
sobre lo cual fundamos un día nuestro ser,
el nombre que le dimos a nuestra dignidad
vemos que no era más
que un desolador deseo de esconderse.


JAIME GIL DE BIEDMA


Estos textos pertenecen al libro Compañeros de viaje