miércoles, 30 de julio de 2014

Relación para un amor llamado amanecer/Víctor Valera Mora

RELACIÓN PARA UN AMOR LLAMADO AMANECER

En la galaxia espiral de Andrómeda existe
un florido planeta donde los ríos no ahogan el mar
donde fuego y hielo queman las contradicciones
Donde no hay necesidad de regreso
Donde O x O es más que el infinito
Donde los puntos cardinales son más de cien millones
Norte y Lia Sur y Símbalo Espliego y Araceli
Miguel y Adriana Orfeo y Atabal Cedro y Valkiria
Misterio y profigio Neón y Asfalto Rosa Ercilia y Dionisius
Antonio y Elena mis pobres padres mis pobres Virreyes de Indias
Mi viaje a Europa Este y Adelfa Oeste y Clavicordio
Donde todos viven en éxtasis
Donde nada ni nadie es vil
Donde el sol es anillo y ritual de bodas
donde somos ráfagas de luz y nos desplazamos en silbos
Un planeta limpio y pulido
Donde los enamorados viven en palacios flotantes
Donde Dios tiene un puesto de revistas mal atendido y mata el tiempo
hablando del pasado con Buda y Mahoma y el Vendedor de verduras
de la esquina y la gente ya los conoce y la gente cuando pasa dice
"esos cuatro vagos son panita burda"
Donde el hijo de Dios y los ángeles del desenfado
beben el aire de las avenidas sobre sus motos trepidantes
Donde no hay academias militares ni policías ni cárceles ni monedas
Donde somos sabios Donde somos buenos
Donde los últimos insidiosos
escaparon por un túnel y cayeron al vacío
Astro paradisíaco amado y defendido
por francotiradores y poetas
Donde la muerte está de capa caída
Donde los hombres son gentiles
Donde las mujeres son ramos de jacintos
de labios y de ojos cambiantes de colores
Un astro moderato cantabile
Donde la noche es vino y alegría hasta el amanecer
Su capital es una ciudad resplandeciente llamada Estefanía
Donde tú tienes señorío Donde eres reina
Ese planeta es mi corazón errante.

Víctor Valera Mora

(De "Amanecí de bala", 1971)




El poeta venezolano nació en Valera, estado Trujillo en 1935, sociólogo por la Universidad Central de Venezuela, ejerció la docencia en escuelas y liceos. Formó parte en la década del sesenta de "La pandilla de Lautremont", un grupo de artistas bohemios de la época. A finales de esa década arriba a la ciudad de Mérida y trabaja en el Departamento de Planificación de la Universidad de Los Andes. En la década de los setenta regresa a Caracas y trabaja en el Consejo Nacional de la Cultura, en esa década también vive en Italia, donde escribe su último libro publicado en vida "70 poemas stalinistas". Fallece, a los 48 años, en la década de los ochenta (1984). Poeta conversacional y cotidiano, irreverente, rompió en la década del sesenta con los parámetros trascendentes que predominaban en la poesía venezolana, quizá su obra no haya tenido el reconocimiento que merecería. Detrás de su tono coloquial y su desenfado Valera Mora nos entrega una visión de nuestro tiempo, como pocos poetas venezolanos lo han hecho, y no es un poeta banal, nos muestra la belleza y la hondura en esa cotidianidad que dibujan sus poemas.


lunes, 21 de julio de 2014

Taller vacacional para niños y jóvenes


Poemas de Rafael Arráiz Lucca






 SERVICIO COMPLETO

En los controles de la lavadora
seleccioné el programa B lento
para algodón, lino y cáñamo,
esperé la conclusión de los pasos de la máquina.
dispuse luego la secadora
en su programa rápido,
planché con atención todos los dobleces
como repasando su cuerpo entero con el hierro,
coloqué sus cosas blancas
en la misma maleta que trajo hace diez años.

Horas después apareció por la puerta,
le ofrecí las últimas palabras de mi amor
entregándole la ropa limpia en la maleta,
le dije adiós
para siempre.

LA PETIT MORT

No hay dicha mayor
que el jadeo ansioso
de una mujer feliz.

Si la vida tiene sentido,
es tu cuerpo quien se lo otorga,
cuando lo roza la muerte
para seguir viviendo.

 ALMACEN

Abrigué durante años la esperanza
de hacer un poema que fuera un fresco
de todas las cosas que me afectan;
pensé admitir algunos hechos
que me hicieran extrañamente feliz;
quise hacer un texto largo
donde la enumeración estuviera sustentada
por cuatro o cinco observaciones inteligentes,
una estructura de secuencias,
como si mis ojos fueran una cámara
repasando un galpón, deteniéndose, formando
un discurso que resaltara un trasto viejo,
como el par de zapatos de tap de mi tía bailarina
y una lavadora que motivó un poema anterior.
Vi los versos como cuando veo una casa
y gozo con los cuadros y los muebles
porque ellos definen a sus dueños;
vi los versos hablando de mí
como hablan los objetos,
supuse la aparición de las cosas en el almacén
como fueron llegando a mi vida,
desde siempre o adquiridas por mi suerte.

Tantos años estuve gestando este poema
que sus cosas ya no existen:
han desaparecido en mi memoria
por el infinito beneficio del olvido.


RAFAEL ARRÁIZ LUCCA

Estos poemas del escritor, editor, profesor universitario, e historiador venezolano Rafael Arráiz Lucca, han sido tomados de su libro "Almacen" (Fundarte, 1988). Cuando conocí a Rafael, en el taller de poesía de la Fundación Celarg, a donde lo había invitado Armando Rojas Guardia, acababa de publicar este libro, y aunque he compartido y reseñado libros posteriores en los que su poesía ganó profundidad y oficio, "Almacen" me sigue gustando por esa sencilla cotidianidad dméstica y urbana que expresa.

viernes, 11 de julio de 2014

AL HIJO DE MI HIJO/Andrés Eloy Blanco



 
Amigo: Esperabas que te profetizara
la maravillosa máquina del año 2000?
¿El dinosaurio eléctrico
El Superdreadnought aéreo
el acumulador inextinguible
el raid a Urano?

¿Julio Verne?¿Marinetti?
No puedo, amigo mío.
Acaso viviréis de un modo nuevo,
sobre una tierra nueva. -Acaso un disparo
de tu Máuser Modelo 2000 haga órbita.

No sé. Pero te anuncio otra cosa.
Te anuncio a ti mismo.

Si mi vaticinio se cumpliera,
yo sería feliz a mi regreso,
como si hubiera pagado la cuenta corriente del Apocalipsis.

Para el año 2000, amigo mío, espérame.
Pasearemos juntos bajo aquella noble arboleda
que tendrá al Sur de tu ciudad
y hablaremos de mi profecía.
Gozaremos una tarde deliciosa
y volveremos a las calles,
ansiosos de contemplar mi presagio.

No te anuncio el mecanismo milagroso.

Para el año 2000 sólo te ofrezco, amigo,
esto: El hombre humano.

Cuando él llegue,
las máquinas lograrán un corazón, como los seres.

Desde el día en que él llegue,
se empezarán a contar los años.

¿Esperabas más? No puedo, amigo; tengo sueño
y hace dos vidas que no como.


Andrés Eloy Blanco
(tomado de "Baedeker 2000" (1929-1932)

miércoles, 25 de junio de 2014

1606 y otros poemas María Clara Salas




 María Clara Salas




1606 Y OTROS POEMAS

(Selección)

"Partimos de la realidad pero nos resulta
imposible permanecer en ella".
           Alirio Rodríguez

I
La playa se extiende como un cuerpo
entregado al olvido

¿Quién detiene los días?
¿Quién decide el momento?

El aire trae la arenisca de la tarde
sus dibujos
reposan sobre el agua

XI

Te envuelve la luz
del parecido
habitas sin saberlo
otro cuerpo
La meditación se complace en lo desconocido
Campos de resplandor y fuego
se aproximan
no hay límites
en el aroma del silencio

XIII

¿Cómo hacer con la embriaguez de lo fortuito?
hojas amarillas
prolongan el atardecer
antes de que la noche
muestre su espesura

La luz de la ventana
se detiene en lo frágil
deja pasar fantasmas y razones

XXII

Escucha el río
el duelo de la corriente sobre sí misma
su arrastrarse
sin permanecer

Inmutable
el árbol observa
la herida sin nudo de las aguas

María Clara Salas


Poeta y filósofa venezolana. Nació en Caracas en 1947. Realizó estudios de Filosofía en la Universidad Católica Andrés Bello y se doctoró en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela. Desde 1979 es profesora de la Universidad Nacional Abierta. Aunque quizá ha publicado poco y el estatus quo cultural insiste en no reconocer su poesía, la tengo entre las más hondas poetas venezolanas. Su primer libro "Dibujos de la sombra" fue publicado en 1980. Su siguiente libro, "Linos"  apareció en 1989, "Un tiempo más bajo los árboles" (1991), "Cantábrico" (2003) y "1606 y otros poemas" (2008). Sus versos han recibido varios galardones: Premio Municipal de Poesía 1991; Premio Consejo Nacional de la Cultura "Francisco Lazo Martí" 1992; Primera Mención Bienal "Mariano Picón Salas", 2001.

martes, 17 de junio de 2014

POÉTICA/Ángel González



Comparto una de las poéticas de uno de mis poetas españoles contemporáneos predilectos, Ángel González, quien perteneció a esa generación que le tocó vivir la niñez en medio de la Guerra Civil Española y luego la larga dictadura franquista, cuya poesía sin dejar de ser lírica, es también irónica, desencantada, y se permite referentes cotidianos.




POÉTICA
A la que intento a veces aplicarme

Escribir un poema: marcar la piel del agua.

Suavemente, los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
-adormecido el viento,
la luz alta-
o ve su propio rostro
o -transparencia pura, hondo
fracaso- no ve nada.

Ángel González

Poeta, catedrático, ensayista, nacido en Oviedo en 1922. Pertenece a la generación de la década del 50 del siglo XX, junto a Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral. Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo y Periodista por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Fue catedrático en varias universidades en los Estados Unidos, Universidad de Alburquerque, Nuevo México, Utah, Maryland y Texas. Fue miembro de la Real Academia Española. Recibió importantes galardones entre los que pueden mencionarse, Premio Antonio Machado en 1962, Premio Príncipe de Asturias en 1985, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996  y el Primer Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada en 2004. Falleció en Madrid el 12 de enero de 2008.  
El texto ha sido tomado de la antología personal del autor titulada poemas, publicado por Ediciones Cátedra en 1980.

domingo, 8 de junio de 2014

Confesión de Itabirano




     Algunos años viví en Itabira.
Principalmente nací en Itabira.
Por eso soy triste, orgulloso: de hierro.
Noventa por ciento de hierro en las aceras.
Ochenta por ciento de hierro en las almas.
Y el ser ajeno a lo que en la vida es porosidad y comunicación.

      La voluntad de amar, que paraliza mi trabajo,
viene de Itabira, de sus noches blancas, sin mujeres y sin horizontes.
Y el hábito de sufrir, que tanto me divierte,
es dulce herencia itabirana.

      De Itabira traje prendas diversas que ahora te ofrezco:
este San Benito del viejo santero Alfredo Duval;
este cuero de anta, abierto en el sofá de la sala de visitas;
este orgullo, esta cabeza gacha...
Tuve oro, tuve ganado, tuve haciendas.
Hoy soy funcionario público.
Itabira es apenas una fotografía en la pared.
¡Pero cómo duele!

Carlos Drummond de Andrade

(Traducción de Gabriel Rodríguez)

Carlos Drummond de Andrade. (Itabira, Minas Gerais, 1902-Río de Janeiro 1987). Poeta, periodista y político brasileño. A los 23 años fue co-fundador de "La Revista",  la cual difundió las expresiones del modernismo brasileño, movimiento cultural que se inició en la Semana de Arte Moderno de Sao Paulo en 1922. En 1930 publicó su primer libro de poesía "Alguna Poesía".  En 1934 se estableció definitivamente en Río de Janeiro donde se desempeñó como jefe de gabinete del nuevo ministro de Educación y Salud Pública. Murió el 17 de agosto de 1987 doce días después de la muerte de su única hija María Julieta.