miércoles, 8 de julio de 2015

Poemas de Luis García Morales (1929-2015)




El pasado viernes 3 de julio falleció el poeta venezolano Luis García Morales. Estuve varios días buscando el único libro suyo que tengo en mi biblioteca, "De un sol a otro" (1997), que lo hizo merecedor del Premio Municipal de Poesía en 1998, para poder compartir algunos de sus versos prodigiosos y finalmente lo tengo en mis manos. Hace algunos años pude escucharlo recitar sus versos en un recital intergeneracional que me parece se organizó en el Ateneo de Caracas y me atraparon sus imágenes que fluían como un río caudoloso. El río, es precisamente, uno de los más importantes referentes de su Poesía. Nacido en Ciudad Bolívar en 1929, a pesar de haber dejado su ciudad natal, se llevó consigo a ese río que acompañó su infancia, el Orinoco y esos paisajes que lo rodearon. A finales de la década del 50 del siglo XX, cuando la democracia era una esperanza, a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, García Morales fue miembro de uno de los grupos literarios más importantes del momento, "Sardio", junto a Elisa Lerner, Adriano González León, Rodolfo Izaguirre, Salvador Garmendia, entre otros. Luego se fue a París, donde permaneció tres años, durante los cuales viaje por Europa y el Medio Oriente, y al regresar a Venezuela tuvo una activa participación en la fundación del Inciba y luego fue el primer Presidente del (Concejo Nacional de la cultura (Conac). Fue también director de Monte Ávila Editores, y así mismo dirigió la Revista Nacional de la Cultura. Por lo tanto, podemos decir que la historia cultural venezolana contemporánea está estrechamente vinculada con la del poeta García Morales. Por lo que le debemos una mayor difusión y valoración a su obra. Algún tiempo atrás publiqué en esta página algunos versos suyos, hoy, con motivo de su partida, vuelvo a compartir otros. La profundidad de sus imágenes lo merecen, ese hondo y bello imaginario en el que confluyen hombre y paisaje, lo efímero y lo eterno, el vivir como un viaje  rico e interminable, que nos regala sus dones.

De un sol a otro

1
De un sol a otro
Vivimos en jardines
Turbados por la eternidad de lo efímero
Nos acontece cantar y sufrir
En el mismo instante
                        del sacrificio y el aleluya
Hay días que permanecen
Y otros que no existieron nunca 
Si miras tu recuerdo vuelve a nacer un niño
Y ves el trabajo de los años
En la piel    en los huesos     en el uso
                           de la palabra
Si pasas de un río a otro
Verás la transparencia de la noria:
Los círculos del sol y la serpiente
Entregándote rosales en llamas y
                                     en penumbras
Y remolinos de peces vivos y muertos
Ardiendo en los mismos pozos de vino

&&&

La noche devuelta al sol

El  tiempo se mueve
en el área invisible de la velocidad
Los espacios
             En la vestidura de cada flor

Cada día el girasol
           Mueve a su alrededor la luz

Se asombra el alma ante la ronda eterna
De las variaciones hechizadas
¿Seguirá mi sangre ese vaivén
Como lo sigue cada día la cayena?

Entro y salgo por una calle de ojos
Que miran y yo miro
       Desde ayer
                        Desde hoy
                                        Desde mañana
Repentina y perpetua mirada de tres mundos
Visión continua de un río
                     Que es un pozo
Vuelo de un pájaro
                      Fijo en un lienzo

                                       río Orinoco


&&&

 El espacio es un gran árbol invisible

3

El sol
         mueve
                    al mundo
con una sola flor

La noche
               pasea
                        el follaje de su árbol
                                     carbonizado
alrededor del mundo

Entre el árbol
                    y la estrella
un río avanza
                     silencioso
iluminando
                 el curso impredecible
                                    de un pájaro

6
La oreja fina de la diamela
Oye el zumbido azul
                               del colibrí

En el follaje brilla la esmeralda
Un canto
Una canción muy tenue
Para esta hora limpia
                          y única

&&&

Bajo el árbol del cielo

VII

Arde la llanura hasta sus confines
Respiramos un viento árido
Y hay un aire amarillo
Donde vuela una mariposa azul
El día está en ella
Se concentra en ella
Y los grandes ojos de sus alas
Nos miran
¿Pasaremos a través de sus ojos
Hacia otro sol?











miércoles, 1 de julio de 2015

CON BRIAN PATTEN EN BUSCA DE MAUD Y EL JARDIN


         Casi todos los venezolanos tenemos una imagen de Aquiles Nazoa que lo vincula al humorismo, a lo popular, o en último caso a sus nostálgicas estampas caraqueñas, que rememoran en verso o prosa, una ciudad que fue desapareciendo. El primer poema suyo del que tuve noticia, cuando era niña, "Balada de Hans y Jenny" no encaja en ese estereotipo que tenemos de Nazoa. Es de ese Nazoa del que quiero compartir un texto, el Nazoa Lírico, el Nazoa sentimental, que también nos dejó sus versos. "Con Brian Patten en busca de Maud y el jardín", pertenece a ese Nazoa, que al igual que el poeta británico, le cantó al amor y a la nostalgia de lo perdido. 


CON BRIAN PATTEN EN BUSCA DE MAUD Y EL JARDIN

Maud, ¿dónde estás, Maud,
con tus largos vestidos y tu cuerpo de crema de albaricoques?
¿En qué jaula colgaste el oscuro murciélago de la noche?
¿Qué sucedió con el jardín? Maud, todo ha pasado,
y ahora puedes contárnoslo a nosotros tus amigos.
Maud, ¿dónde estás Maud?
Lírica todavía pero ya muy usada, andas por los suburbios
viendo pasar los autobuses llenos de gente joven y feliz,
preguntándote qué habrá sido de aquel jardín si es que ha
ido a parar en alguna parte.
Y cómo pudo suceder que lo hubieras perdido, Maud. Ya
no hay remedio.
¿Será posible que estés ya definitivamente perdida?
¿Estás viviendo ahora con un músico sin trabajo?
¿O has alquilado un cuarto con unos cuantos muebles
donde te sientas ante un anticuadísimo radio de baterías
para escuchar las últimas malas noticias de última hora?
Maud, ¿qué está pasando?
¿O llevas puesto un vestido Mary Quant?¿Dónde estás Maud?
¿Estás muy perdida y demasiado sola?
¿Todavía al dormirte sueñas aquellas cosas estupendas
y despiertas con una mano encima de los pechos y la otra
sobre tu sexo?
¿Lloras por tu jardín que se perdió entre sugestiones
obscenas, donde las flores de cemento ya no se abren
ni se cierran?
¿Quién vertió en él la sustancia herbicida con que fue
asesinada tu inocencia?
¡ Nosotros no logramos saberlo nunca aunque tratamos
de ayudarte!
De modo pues que vuelve, Maud, a la ciudad,
donde las flores son demasiado tempranamente cortadas
y los días apuñaleados como feroces enemigos.
Maud, ¿eres tú, Maud, esa que en este instante veo pasar
tan sola, escurriéndose por entre los bloques de oficinas
en alquiler, con la cabeza pensativamente baja
y unas recientes lágrimas denunciándote en las mejillas
lo doloroso de una tristeza que no habla?


Aquiles Nazoa 

martes, 16 de junio de 2015

Poema de Belkys Arredondo Olivo


                                          Belkys Arredondo Olivo



ANDAR A TIENTAS
Dejarse rodear
Provocar lo amado

Andar a tientas
Dejar que las letras
Bailoteen como dirigibles
En gravedad esponjosa

A tientas
Feliz el cuerpo
El ánimo
Tener el derecho de los niños
   de abrir los brazos
       como barcos
              a las 5 de la tarde

Dejarse llevar
por  el amor
de estar sintiendo

Saberse vivo

Regocijarse de la piel
y los zapatos
Probar el aire
Sentir el viento
Probar la tierra
La semilla
Probar el fuego

Sentirse vivo



Belkys Arredondo Olivo

(De "Sagita", 1998)



Belkys Arredondo Olivo es poeta, editora y comunicadora venezolana. Es egresada de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, donde también realizó estudios en la Maestría de Literatura Venezolana. Formó parte de los talleres de Creación Literaria, Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Fundación Celarg) coordinados por Juan Calzadilla (1997) e Igor Barreto (1998). Es directora de la editorial alternativa venezolana El Pez Soluble. Ha publicado los libros de Poesía: Sagita, 1998; la plaquette Abecedario roto, 1999; De un grano de arena saldrá un pájaro, 2001; Cóncavo, 2005. En 2006 su libro A ras del vidrio se hizo ganador del Premio Latinaoemricano José Rafael Pocaterra.  

miércoles, 10 de junio de 2015

Taller de Poesía para niños y jóvenes




El próximo jueves 18 de junio, a las 2 pm, en el marco de la exposición "Visiones infantiles del Arte Americano" iniciaré el taller ¿Poeta por un día? Iniciación a la Poesía para niños y jóvenes entre 10 y 15 años, en el Museo de Arte Popular Bárbaro Rivas, ubicado en el Casco Histórico de Petare, calle Guanche con calle Lino de Clemente.



martes, 9 de junio de 2015

Martes (poema de Elena Vera)



Es Martes 
y ya tiene su acrimonia
acre
dulce
agrio
amor para matar el tiempo
o
¿para llenarlo?
No es cuestión de pieles
solamente, amigo,
es algo que se traduce en tiempo
que se prolonga en espacios
que se suma a muerte 
pero 
hoy es Martes
y ya tiene su acrimonia
No es asunto de llorar
todos pueden amar a todos
todos los días
pero hoy era mi Martes
tu Martes
nuestro único Martes
tal vez
y nos supo amargo.


Elena Vera

("Martes" pertenece a su libro Acrimonia (1981) )

Elena Vera. Poeta, ensayista y docente venezolana (1939-1997). Fue presidenta de la Asociación Venezolana de Escritores. Trabajó durante varias décadas en la difusión de la literatura venezolana, dentro y fuera de Venezuela. Su obra poética obtuvo los siguientes galardones: Premio de Poesía José Antonio Ramos Sucre (1980); Premio Alfonsina Storni (1983) por su poema "Huesped" (poema publicado posteriormente en su libro "De amantes"; Premio Academia de la Lengua, mención ensayo por "Los fabuladores" (sobre novela venezolana contemporánea) Inédito; y Premio Municipal de Poesía de Ensayo (1986) por "Flor y Canto: 25 años de poesía venezolana. 1958-1983. 

jueves, 4 de junio de 2015

"La obra, la máscara, la distancia" Hanni Ossott

     


LA OBRA, LA MÁSCARA, LA DISTANCIA
Hanni Ossott

         ¿Es trágico el orgullo de la máscara o acaso una parodia? Decir no cuando se desea. Es esta la moral de la máscara.

         "Nadie en el fondo quiere la luz, ni Hegel mismo la quería; la inteligencia está dirigida a una falsa luz, busca un inaprehensible espejo. ¡La luz lo destruiría todo, la luz sería la noche!". (*)

         La inteligencia ama la máscara. Ella establece con lo abismal las reglas del juego como Ulises lo estableció con las Sirenas. Escucha hasta donde quiere. No pregunta a lo abismal: —¿qué eres?—. Sino, invirtiendo la pregunta dice: abismo, abísmate en mí. No se pone en juego. Contempla el "ponerse en juego" de los otros como un espectáculo en cuyo centro no se permite a sí misma acceso alguno. La máscara es lo específicamente literario, a ella le concierne el sistema que resguarda, el lenguaje que ampara.

         Por ella el narrador discurre, elige, decide. A ella pertenece lo que la moral llama "el dominio de sí mismo", nunca el incendio, el hervor, el pánico.

         Embellecer el horror es el sentido de su movimiento. Diseñar es la palabra más ajustada a la acción de la máscara. Ella vuelve habitable las zonas de error o de confusión. Colorea el espanto, acude al discurso piadoso, transforma en belleza lo que nos degrada. Pero la vida desconoce la máscara. Vida es impulso, peligro y tensión hacia el descalabro. Al fondo del soy que nos habita reina el azar y la inclinación por lo oscuro

(*) Bataille, George. El Culpable. Edit. Taurus. 1974. Madrid



martes, 19 de mayo de 2015

Poemas de Ana María Moix

         


             Buscando información sobre otra escritora española, Esther Tusquets, que fue amiga suya, di por azar con la poeta catalana Ana María Moix (Barcelona, 1947-2014). Hermana del también escritor Terenci Moix. La única mujer incluida en la famosa antología de poetas novísimos publicada por José María Castellet en 1968, Nueve novísimos poetas españoles. Perteneció entonces a una generación de ruptura, que se dio a conocer en los días del mayo francés, las rebeliones estudiantiles a lo largo y ancho del planeta, la guerra de Vietnam, el movimiento hippie. Generación española que nació y creció en la postguerra, es decir, en la doble postguerra, primero la guerra civil española entre 1936 y 1939, y terminada ésta, la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945.


                                     mayo francés (1968)


                Ana María Moix estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona.  Entre 1969 y 1973 tuvo una amplia actividad literaria pública. Editó tres poemarios Baladas del dulce Jim, Call me stone y No time for flowers; dos novelas Julia y Walter ¿Por qué te fuiste?; un libro de relatos Ese chico pelirrojo a quien veo cada día; un libro infantil La maravillosa colina de las edades primitivas; una recopilación de artículos Veinticuatro por veinticuatro y su primera traducción La Semana Santa de Louis Aragon. Luego dejó de publicar textos de ficción propios durante diez años, salvo el libro infantil Los robots. Las penas (1982). Luego de publicar A imagen y semejanza, una recopilación de los tres libros de poemas que había publicado hasta el momento, no volvió a publicar Poesía. Formó parte del equipo que publicaba la revista Vindicación feminista entre 1976 y 1979. Dirigió las colecciones de Poesía y relatos de las editoriales Plaza y Janés y Bruguera. entre 2006 y 2010 dirigió Bruguera. En 1997 firmó el documento del Foro de Babel, una iniciativa cívica de artistas e intelectuales catalanes en defensa del bilingüismo en Cataluña, en contra de la política nacionalista que había pretendido asentar la hegemonía del catalán en detrimento del castellano. Sus versos, que aquí comparto, además de su imaginario lírico, cuentan una historia, son textos híbridos, a caballo entre la narrativa y la poesía, que nos hablan de la década violenta en la que vivió su juventud, a través de personajes urbanos conmovedores que dibuja con amorosa voz. 


Baladas del dulce Jim (fragmentos)


Lo descubrí con la frente apoyada en el escaparate de la pastelería y en los ojos blancos, increíbles, le reconocí: era Dios y estuve a punto de decírselo: Te ves más viejo desde la última vez. Pero me pareció tan triste que hice como si no lo conociera.


*

Un pájaro azul y el horizonte lejos. El mar que regresaba despacio a mis espaldas, sin alcanzarme nunca. Recogeré las flores en la arena como si fuera la primera vez que sueño sobre la playa.


*

Las gaviotas volvieron al mediodía y bajo el sol nos asesinaron con razón: habíamos echado a perder la playa con tantos sueños.


*

Tembló el mar como una golondrina cuando por fin comprendimos que no podíamos hacer otra cosa que vivir. Pero las ciudades estaban lejos y, como si una gran heladería hubiera caído a mis espaldas y me fuera imposible regresar, no puedo decir cuántos días tardé en averiguar que todas las calles desembocan en los muelles y qué triste es tener que abandonar las casas para que las paredes y los libros no nos ven llorar.


*

Ay madre, ya soy como la España; ni chicha ni limoná, loquita del corazón y dura como la caña.

NANCY FLOR BAILARÁ SIEMPRE


Nancy Flor bailará siempre
porque Johnny ya murió.
Un bribón le dio la muerte,
nadie sabe a dónde huyó.

Fue testigo un pistolero
rey en los bares de New York,
pasado luego a carcelero
contó la historia en un block.

Jim, Johnny y Nancy Flor
tres personajes de antología,
de apología,
extraña historia del terror.

Ella tenía los ojos grises,
Johnny pintaba flores de azahar,
Jim era dulce, un soñador.

Ella bailaba todas las noches,
Jim la soñaba en un bazar
rodeada de otros muñecos
que la adoraban por su candor.

Eran hermanos los dos adoradores de Nancy Flor.

Por la calle caminaban
los tres en silencio,
mas el corazón no calla, traidor.
Y Jim lo supo.
Daban las doce en el cuco.

Caía el sol en la acera
y Dulce Jim vio un gran amor
en las dos sombras de Johnny y Nancy Flor
unidas a ras de tierra.

El dolor apenas quema
cuando nada queda en el hueco
de un antiguo corazón.

El asesino huyó de la justicia
pero le persigue el eco
de una loca ilusión
que con diabólica malicia
persiste en tener razón.

Una flor era Nancy para Jim,
mas una flor pintada antaño
por un solo enamorado
que no fue Jim, sino John.


ANA MARÍA MOIX