nomeolvides flor de caujaro blanca nomeolvides
trinitaria jazmín clavel de muerto prendido en los
cabellos nardos senos azules lívidos
con dos insectos cárdenos posados flor papagayo
del hombre prendida en las rodillas poinsettia
papagayo poinciana durante tantas horas
terciopelo bella de noche putica corona de cristo
penetrando en la carne última tarde
de febrero ¿o de agosto?
luz del amanecer rompiendo en botón de oro nomeolvides
magnolia grandiflora desparramas pistilos en tapices
violáceos jacarandá luz del amanecer bajo las ramas
nomeolvides diamelas cuarentonas estoy triste
tara palo maría cayena nomeolvides
nomeolvides carackas ave del paraíso flor de las berberías
lenta serpiente negra nomeolvides
chaparrillo morado palo sano con olor de vainilla
nomeolvides clavel de galipán
diego de noche ixora flor de yeso
floripón estoy triste bajo las ramas nomeolvides
nomeolvides camelia de metales pálidos falcón
de enredadera clavellina
malva noche de insomnio mal amor
no me olvides
Emira Rodríguez
(tomado del libro "Malencuentro pero tenía otros nombres", 1975)
Emira Rodríguez. Nació en Porlamar, Venezuela, en 1929. Poeta, pintora y artesana,vivió en Italia una larga temporada. Comienza a publicar poemas y relatos a partir de 1970 en diversas revistas venezolanas y españolas. Ha publicado los poemarios: Relaciones (1971), La casa de Alto (1972), Malencuentro pero tenía otros nombres (1975) y Como sueños ajenos (2001). Actualmente reside en su ciudad natal.
jueves, 27 de mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Poema de Beverly Pérez Rego
Amanece. Él me cubre con hálito de resina, se extiende sobre mí, y toma su dote con insospechada fuerza.La casa gime bajo su peso, y el sol envía un venablo de llamas. El día se abre como un halcón blanco, y su luz me enceguece.
Todo ha pasado. Quedan cuerpos desiertos en la vasta tormenta. Él me habla desde el vendaval de su horizonte, y abro los ojos.
Mira el día, me dice.Mira lo que he dispuesto para ti.
Beverly Pérez Rego
Beverly es una de las voces más interesantes de mi generación. Este texto pertenece a su primer libro,"Artes del vidrio" (1992), que pude escuchar, cuando aún era inédito, en el taller de poesía que coordinó en Casa de Rómulo Gallegos Armando Rojas Guardia entre 1988 y 1989.
Todo ha pasado. Quedan cuerpos desiertos en la vasta tormenta. Él me habla desde el vendaval de su horizonte, y abro los ojos.
Mira el día, me dice.Mira lo que he dispuesto para ti.
Beverly Pérez Rego
Beverly es una de las voces más interesantes de mi generación. Este texto pertenece a su primer libro,"Artes del vidrio" (1992), que pude escuchar, cuando aún era inédito, en el taller de poesía que coordinó en Casa de Rómulo Gallegos Armando Rojas Guardia entre 1988 y 1989.
jueves, 13 de mayo de 2010
Poemas de Konstantinos Kavafis
LA SATRAPÍA
Qué desgracia que, habiendo estado hecho
para empresas bellas e importantes,
esta suerte injusta que es la tuya
te niegue siempre el estímulo y el éxito;
que te estorben el paso las bajas costumbres,
las mezquindades y la indiferencia.
Y qué terrible el día en que cedes
(el día en que te abandonas y cedes)
y te encaminas a Susa,
y vas donde el monarca Artajerjes,
quien, graciosamente, te recibe en su corte
y te ofrece satrapías y cosas parecidas.
Y tú aceptas por desesperación
esas cosas que nunca habías deseado.
Otras cosas busca tu alma, por otras cosas suspira:
los elogios del pueblo y los sofistas,
los difíciles e inestimables Bravos,
el Ágora, el Teatro y los Laureles.
¿Y cómo puede darte eso Artajerjes?
¿Y dónde lo vas a hallar en la satrapía?
Y, sin todo ello, ¿qué vida llevarás?
UNA NOCHE
El vulgar y sórdido cuarto estaba
escondido en los altos de la equívoca taberna.
De la ventana se veía el callejón
sucio y angosto. De bajo subían
las voces de unos obreros
que jugaban a las cartas y alborotaban.
Y allí, en la vil y miserable cama,
poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
voluptuosos y rojos de la embriaguez,
de tal embriaguez que, ahora
mientras escribo, después de tantos años,
en la soledad de mi casa, vuelvo a sentirme ebrio.
Konstantinos Kavafis
Qué desgracia que, habiendo estado hecho
para empresas bellas e importantes,
esta suerte injusta que es la tuya
te niegue siempre el estímulo y el éxito;
que te estorben el paso las bajas costumbres,
las mezquindades y la indiferencia.
Y qué terrible el día en que cedes
(el día en que te abandonas y cedes)
y te encaminas a Susa,
y vas donde el monarca Artajerjes,
quien, graciosamente, te recibe en su corte
y te ofrece satrapías y cosas parecidas.
Y tú aceptas por desesperación
esas cosas que nunca habías deseado.
Otras cosas busca tu alma, por otras cosas suspira:
los elogios del pueblo y los sofistas,
los difíciles e inestimables Bravos,
el Ágora, el Teatro y los Laureles.
¿Y cómo puede darte eso Artajerjes?
¿Y dónde lo vas a hallar en la satrapía?
Y, sin todo ello, ¿qué vida llevarás?
UNA NOCHE
El vulgar y sórdido cuarto estaba
escondido en los altos de la equívoca taberna.
De la ventana se veía el callejón
sucio y angosto. De bajo subían
las voces de unos obreros
que jugaban a las cartas y alborotaban.
Y allí, en la vil y miserable cama,
poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
voluptuosos y rojos de la embriaguez,
de tal embriaguez que, ahora
mientras escribo, después de tantos años,
en la soledad de mi casa, vuelvo a sentirme ebrio.
Konstantinos Kavafis
viernes, 7 de mayo de 2010
POESÍA Y CREACION. ROBERTO JUARROZ
Definir la poesía es una imposibilidad, una utopía, algo que no puede hacerse. Yo preguntaría: ¿se puede definir la vida?¿Se puede definir la muerte, la música, el amor? (...) la explicación de lo que no se comprende –en este caso la poesía- sólo es posible por un único camino, la creación. La creación sólo es explicable por la creación, así como el amor sólo es explicable o comprensible o ubicable por el amor. Basho vivía el Zen, lo creaba diariamente, se creaba en esa dimensión del espíritu en busca de lo absoluto. Y hay algo que los textos no señalan, pero que nosotros sabemos: Basho es, también, uno de los grandes poetas de su tiempo. La única manera de recibir una creación, escribí alguna vez, es creándola de nuevo. Tal vez crearse con ella.
(...) Hay una hermosa frase de Paul Eluard, que dice que el objeto del poema es dar a ver, mostrar al mundo, mostrar esto que nos disimulamos todos los días, esto que la tontería de nuestra vida no nos deja ver. Dar a ver la realidad sustancial del hombre, esto que se nos escapa por fragilidad, por incapacidad, por las presiones de la vida, que se nos escapa porque no somos capaces de proveer suficientemente a esa exigencia de lo absoluto. Pero diría: no es solamente dar a ver. Es dar a crear, dar a hacerse otra vez.
Por supuesto, no podemos olvidar que el poema está hecho de palabras. pero hablamos aquí de la palabra del hombre, de la más alta posibilidad de expresión del hombre. Además, el poema no está hecho solamente de palabras. Está hecho, también, de silencios, como la música (...) Por eso Paul Claudel dijo alguna vez: mI poema no está hecho de estas palabras puestas como clavos sobre un papel. El poema está hecho también de los silencios que rodean a esas palabras. Lo que no se dice es tan importante como lo que se dice. Por eso aquello de Mallarme: no hay que nombrar las cosas, no hay que señalarlas simplemente y decir esto es un vaso, eso es papel, aquello es luz, esto es un rostro. Hay que sugerirlas, hay que hacerlas sospechar. Cuando uno hace que las cosas estén presentes por su ausencia, es cuando las cosas están. (...)
Es que la lucha por la expresión es como la lucha por la vida. Uno se juega en ella la necesidad fundamental del hombre. La expresión no es solamente la palabra: es un gesto, un acto, una ausencia. Pero la expresión es lo que hace del hombre lo que es. Alguna vez he recordado un hermoso pensamiento, también de un poeta, de Emerson, cuando dice que el hombre no es nada más que la mitad de sí mismo: la otra mitad es su expresión. Y esa expresión del hombre no es algo gratuito, sino una necesidad (...) La poesía no es nada más que la lucha por la expresión, llevada a su último extremo: extremo del hombre, del lenguaje, de la realidad. (...)
POESÍA Y CREACIÓN Roberto Juarroz
(En: Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido. Buenos Aires: Carlos Lohlé, 1980)
(...) Hay una hermosa frase de Paul Eluard, que dice que el objeto del poema es dar a ver, mostrar al mundo, mostrar esto que nos disimulamos todos los días, esto que la tontería de nuestra vida no nos deja ver. Dar a ver la realidad sustancial del hombre, esto que se nos escapa por fragilidad, por incapacidad, por las presiones de la vida, que se nos escapa porque no somos capaces de proveer suficientemente a esa exigencia de lo absoluto. Pero diría: no es solamente dar a ver. Es dar a crear, dar a hacerse otra vez.
Por supuesto, no podemos olvidar que el poema está hecho de palabras. pero hablamos aquí de la palabra del hombre, de la más alta posibilidad de expresión del hombre. Además, el poema no está hecho solamente de palabras. Está hecho, también, de silencios, como la música (...) Por eso Paul Claudel dijo alguna vez: mI poema no está hecho de estas palabras puestas como clavos sobre un papel. El poema está hecho también de los silencios que rodean a esas palabras. Lo que no se dice es tan importante como lo que se dice. Por eso aquello de Mallarme: no hay que nombrar las cosas, no hay que señalarlas simplemente y decir esto es un vaso, eso es papel, aquello es luz, esto es un rostro. Hay que sugerirlas, hay que hacerlas sospechar. Cuando uno hace que las cosas estén presentes por su ausencia, es cuando las cosas están. (...)
Es que la lucha por la expresión es como la lucha por la vida. Uno se juega en ella la necesidad fundamental del hombre. La expresión no es solamente la palabra: es un gesto, un acto, una ausencia. Pero la expresión es lo que hace del hombre lo que es. Alguna vez he recordado un hermoso pensamiento, también de un poeta, de Emerson, cuando dice que el hombre no es nada más que la mitad de sí mismo: la otra mitad es su expresión. Y esa expresión del hombre no es algo gratuito, sino una necesidad (...) La poesía no es nada más que la lucha por la expresión, llevada a su último extremo: extremo del hombre, del lenguaje, de la realidad. (...)
POESÍA Y CREACIÓN Roberto Juarroz
(En: Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido. Buenos Aires: Carlos Lohlé, 1980)
Poetas de El ojo errante. Georgina Ramírez
RETRATO EN SEPIA
Algún día escribiré un poema que no lleve tu nombre
despojado de vacío y ausencia
que no tenga tu aroma extraviando recuerdos
trascenderá tu cielo
superará tu altura
no tendrá el azul de tu mirada
la línea perfecta de tus labios
escribiré un poema donde no hable de ti
donde no te describa sobre mi cuerpo en fuego
derritiéndome
donde no evidencie que sin ti,
la felicidad es una circunstancia
no estará lleno de memorias y destinos
será escrito desde esa parte de mí que ya no habitas
Cuando llegue la hora de olvidarte.
Georgina Ramírez
Algún día escribiré un poema que no lleve tu nombre
despojado de vacío y ausencia
que no tenga tu aroma extraviando recuerdos
trascenderá tu cielo
superará tu altura
no tendrá el azul de tu mirada
la línea perfecta de tus labios
escribiré un poema donde no hable de ti
donde no te describa sobre mi cuerpo en fuego
derritiéndome
donde no evidencie que sin ti,
la felicidad es una circunstancia
no estará lleno de memorias y destinos
será escrito desde esa parte de mí que ya no habitas
Cuando llegue la hora de olvidarte.
Georgina Ramírez
jueves, 29 de abril de 2010
Poetas de El ojo errante. Hildegart Acosta
En el bosque nocturno
los viejos árboles
preservan
el secreto
Ana María del Re
NOCHE
La inquietud insomne
volátil
trepa en un árbol
entreteje su fronda
Mira
con ojos vegetales
aquellos que dejamos
o perdimos
Evoca
tardes flotantes
desvanecidas calles
un adiós
que nunca fue
la palabra
que extraviada
busca.
Lágrima
que inerme brota
en devastada noche.
Hildegart Acosta
los viejos árboles
preservan
el secreto
Ana María del Re
NOCHE
La inquietud insomne
volátil
trepa en un árbol
entreteje su fronda
Mira
con ojos vegetales
aquellos que dejamos
o perdimos
Evoca
tardes flotantes
desvanecidas calles
un adiós
que nunca fue
la palabra
que extraviada
busca.
Lágrima
que inerme brota
en devastada noche.
Hildegart Acosta
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