miércoles, 5 de marzo de 2014

Poemas de Miyó Vestrini




CIERTAS JORNADAS SE HACEN LARGAS

Ciertas jornadas se hacen largas.
                                                           Nadie pregunta cómo las paso.
El rostro de los agresores
                                               se mezcla
                                                           con el de los agredidos.
No se sabe
                        cuántos sobreviven
                                                           a la masacre.

LOS PAREDONES DE PRIMAVERA

No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.

De gritos y gemidos.
De sequedad en los ojos y la garganta
de martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.

Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,

                                   la risa de los soldados
                                   los escuadrones de la muerte
                                   los paredones en primavera

Tendrá a memoria que no tuvimos
                                   y creerá en la violencia

                                   de los que no creen en nada.


Miyó Vestrini


Seudónimo de Marie-Jose Fauvelles. Periodista y poeta venezolana (1938-1991). Estuvo vinculada al grupo Apocalipsis de Maracaibo (1958). Dirigió la página de Arte de El Nacional y la revista cultural Criticarte. Los poemas que he copiado pertenecen a su libro "Pocas virtudes" (1986). En 1991 se suicidó. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Andrée Chedid


Tú única vida

Un día             tú viniste al mundo...
¿Sabes acaso por cuál azar cuáles ensamblajes
cuál proceso alquímico cuáles rodeos se arriesgaba
tu venida?

¿Sabes acaso cuáles encrucijadas de siglos de ancestros
de historia de lugares convergían
hacia tu ser?

¿En el corazón de cuáles metamorfosis cuáles leyes
errancias regates se descifraba
tu signo?

¿Por cuál absurdo vuelta posible
se dispuso tu proyecto?

¿Por cuáles ausencias cuáles confluencias
se encaminaba la opción?

¿Sabes acaso por qué fisura
cuál cercanía cuál ritmo

por cuál refuerzo de bodas
de muertes y otras vidas

se liberaba tu vida?

Venido de lejos de muy lejos de tan lejos,
hermano mío
merodeando en las espesuras del espacio
franqueando los sobresaltos
atravesando las gravedades

He aquí que sobreviniste!...

acarreando tus raíces
innovando con tu aliento el muy viejo universo

He aquí que se te entregó tú única vida,
hermano mío

Y la inmolaste antes de que llegara a su fin!

Andrée Chedid

Escritora francesa de origen cristiano-libanés, poeta, ensayista, narradora y autora teatral, nacida en El Cairo en 1929 y fallecida en París en 2011. Su verdadero nombre fue Andrée Saab. Su infancia transcurrió en El Cairo. En 1942 se casó en esa ciudad con Louis Chedid, en aquel entonces estudiante de medicina, con quien se fue a vivir al Líbano en 1943, y luego a París en 1946, donde su esposo empezó a trabajar en el Instituto Pasteur y ambos tomaron la nacionalidad francesa. En 2003 Andrée Chedid recibió el premio Goncourt de Poesía y en 2009 la Legión de Honor.

sábado, 8 de febrero de 2014

Octavio Paz/Piedra de Sol (Calendario Azteca)



Piedra de sol (fragmento) Octavio Paz

un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
                        un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los parpados cerrados
mana toda las noches profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,
una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrada por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías
roca solar, cuerpo color de nube,
color del día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos los veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,


(...)


Octavio Paz



El poema "Piedra de sol" pertenece al libro Libertad bajo palabra (1990). Paz lo definió como una "frase circular", en tanto el poema inicia donde acaba, lo que simbolizaría el "eterno retorno". El poema en extenso está conformado por 584 versos, cifra igual a los días que tarda el planeta Venus en realizar la conjunción con el Sol. Asimismo, se conoce como "Piedra de Sol" al Calendario Azteca, los 584 versos equivalen a los días del planeta Venus (Quetzalcoátl en la mitología mexicana) en su camino hacia el Sol. 

martes, 21 de enero de 2014

Luis García Morales


Poemas de Luis García Morales

Dentro y fuera de mí
Circulan los augurios
Los augurios de nuestra sentencia
       -la sombra olvidada
         la sombra aflictiva
         que inscribe en nuestros gestos humanos
         la clave de su decisión y sus fines-

Caerá el último telar del ocaso
Sobre paisajes ya abolidos
Cuando el pájaro tornasol
Cante su aleluya
Sobre la piedra de los abismos.

&&&

Imaginar el mar
                        O el desierto
                                            O la memoria
Como un inmenso lajerío de oro
Hasta el horizonte

Imaginar la lluvia
                          Como enormes caballos de agua
Volando por llanuras y colinas
                             Y casas y edificios

Imaginar a ciertas gentes:
Rostros alcanforados
Hablando con amarilla sordidez
Bajo un paraguas de voces negras

Imaginar la ciudad
Como una multiplicación incesante



Luis García Morales


El poeta venezolano Luis García Morales, nació en Ciudad Bolívar en 1929, pertenece a la generación del 58, época en la que fue integrante del grupo Sardio, junto a Guillermo Sucre, Salvador Garmendia, Rodolfo Izaguirre, Elisa Lerner, entre otros. Ha sido jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura y Presidente fundador del desaparecido Consejo Nacional de la Cultura (Conac). Los poemas que aquí comparto petenecen al libro "De un sol a otro", publicado por Monte Ávila Editores en 1997.