jueves, 15 de junio de 2017

Tu única vida/Poema de Andrée Chedid



En estos días que tantos jóvenes venezolanos han perdido la vida en las calles he recordado el poema "Tu única vida" de Andrée Chedid (1929-2011), extraordinaria poeta francesa, de origen libanés, nacida en El Cairo, cuyos versos me han acompañado por muchos años. Intento estos días volver a retomar mis lecturas, mis blogs. Intento algo más que la desoladora y asfixiante realidad de mi país. Comparto entonces el poema "Tu única vida":

Un día     tú viniste al mundo...
¿Sabes acaso por cual azar cuáles ensamblajes
cuál proceso alquímico cuáles rodeos se arriesgaba
tu  venida?

¿Sabes acaso cuáles encrucijadas de siglos de ancestros
de historia de lugares convergían
hacia tu ser?

¿En el corazón de cuáles metamorfosis cuáles leyes
errancias regates se descifraba tu signo?

¿Por cuál absurdo vuelto posible
se dispuso tu proyecto?

¿Por cuáles ausencias cuáles confluencias
se encaminaba la opción?

¿Sabes acaso por cuál fisura
cuál cercanía cuál ritmo

por cuál refuerzo de bodas
de muertes y otras vidas

se liberaba tu vida?

Venido de lejos de muy lejos de tan lejos,
hermano mío
merodeando en las espesuras del espacio
franqueando los sobresaltos
atravesando las gravedades

He aquí que se te entregó tu única vida,
hermano mío

Y la inmolaste antes de que llegara su fin!


Andrée Chedid

lunes, 27 de marzo de 2017

Poemas Julia de Burgos





Luego de varios meses de ausencia vuelvo con una extraordinaria poeta de Puerto Rico, la más importante poeta contemporánea de la Isla, Julia de Burgos (Puerto Rico 1914-New York 1953). Agradezco su lectura al amigo José Augusto Paradisi, quien hace algunos años realizó un homenaje a la poeta. La poesía de Julia de Burgos es un caudal esplendoroso, de una extraordinaria vitalidad. Sus temas oscilan entre el amor a su país y a su exhuberante naturaleza y el tema amoroso. El ímpetu de sus versos me la hermanan con dos grandes poetas venezolanas: la marabina María Calcaño, en sus versos que unen naturaleza y deseo, naturaleza desbordada y erotismo y el entrelazamiento de imágenes sin fin, con la delirante hondura de Ida Gramcko. Su vida fue corta y trágica, como suele ocurrir con los grandes artistas, entregados a hondas pasiones, que no encuentran un cauce adecuado. Murió a los 39 años, víctima del alcoholismo, la encontraron tirada en una calle de New York, muriendo a los pocos días de neumonía.  Reproduzco algunos de sus textos invitando a leerla. 



                                                  Río Grande de Loíza, Puerto Rico.

AGUA VIDA Y TIERRA

    Yo fui estallido fuerte de la selva y el río,
y voz entre dos ecos, me levanté en las cuestas.
De un lado me estiraban las manos de las aguas,
y del otro, prendíanme sus raíces las sierras.

    Cuando mi río subía su caricia silvestre
en aventuras locas con el rocío y la niebla,
con el mismo amor loco que impulsaba mi sueño,
lejos de sorprenderlo,me hospedaba en las sierras.

    Pero si alguna sombra le bajaba a los ojos,
me repetía en sus aguas hasta dar en la arena,
y era mi grito nuevo como un tajo del monte
que anegaba las calles y golpeaba las puertas.

   A veces la montaña se me vestía de flores
e iniciaba en mi talle curvas de primavera.

    ¡Quién sabe en qué mañana se apretaron mis años
sobre senos y muslos y caderas de piedra!

    Se treparon mis ojos al rostro de los árboles
y fueron mariposas sus vivas compañeras:
así es como en los prados voy buscando las flores,
y alas pido en las almas que a mi vida se acercan.

    Mis dedos arañaron la fuerza de los riscos,
y juraron ser índices de mis futuras vueltas;
por eso entre los cuerpos doblados de los hombres,
como puntales puros de orientación se elevan.

    Yo fui estallido fuerte de la sierra y el río,
y crecí amando el río e imitando la sierra...

    Una mañana el aire me sorprendió en el llano:
¡ya mi raíz salvaje se soltaba las riendas!
Pálidas ceremonias saludaron mi vida,
y una fila de voces reclamaron la prenda...

    Mis labios continuaron el rumor de las fuentes
donde entrañé mis años y abastecí las venas.
¡De ahí mi voz de ahora, blanca sobre el lenguaje,
se tiende por el mundo como la dio la tierra!


                                                      Río Grande de Loíza, Puerto Rico (atardecer)

EL RIVAL DE MI RÍO

   Yo te fui contemplando desde la carne el alma,
y me sentí culpable de un extraño delito
que me subía a los ojos en chispeantes miradas,
y se rompía en mi rostro en rubor infinito.

   De pronto fue tornándose en pájaro mi boca,
y un sentimiento cósmico inundó mis sentidos;
me escondí en el secreto que estalló en tus pupilas,
y adiviné en tu rostro al rival de mi río.

   ¡Río grande de Loíza!...Alárgate en su vida.
¡Río Grande de Loíza!...Alárgate en su espíritu,
a ver si te descubres en la flor de su alma,
o en el sol de sus ojos te contemplas tú mismo.

   Él tiene en sus caricias el gesto de tu abrazo,
y en sus palabras cuelgan rumores parecidos
al lenguaje que llevas en tu boca de agua
desde el más quieto charco al más agreste risco.

   Tú me besaste un día despertándome el alma;
él también me ha besado con un beso tan límpido,
que no sé allá en mi espíritu si posar extasiada
en el beso del hombre o en el beso del río.

   ¡Quién sabe si al vestirme con mi traje de carne,
y al sentirte enroscado a mi anhelo más íntimo,
surgiste a mi presencia en el río de sus ojos,
para entregarte, humano, y sentirte más mío!

   ¡Quién sabe si al bajarte del lomo de la tierra
para besarme toda en un loco delirio,
te humanizaste en su alma, y brotaste en corrientes
que una a una en mi tierra de emoción hizo nido!

    ¡Oh rival de mi río!... ¿De dónde me llegaste?
¿En algún país remoto te bañaste conmigo,
mientras en otra playa, con alguna doncella
se entregaba en amores mi voluptuoso río?

    ¿Me sorprendiste acaso en algún aguacero
violando claridades y callando suspiros,
portavoz ambulante de una raza de agua
que me subió a las venas en un beso del río?

   ¡Río Grande de Loíza!.... Yo lo fui contemplando
desde la carne al alma: ese fue mi delito.
Un sentimiento cósmico estremeció mi vida,
y me llegó el amor... tu rival presentido.


CANCIÓN DE LA VERDAD SENCILLA

   No es él el que me lleva...
Es mi vida que en su vida palpita.
Es la llamada tibia de mi alma
que se ha ido a cantar entre sus rimas.
Es la inquietud de viaje de mi espíritu
que ha encontrado en su rumbo eterna vía.

   Él y yo somos uno.
Uno mismo y por siempre entre las cimas;
manantial abrazando lluvia y tierra;
fundidos en un soplo ola y brisa;
blanca mano enlazando piedra y oro;
hora cósmica uniendo noche y día.

   Él y yo somos uno.
Uno mismo y por siempre en las heridas.
Uno mismo y por siempre en la conciencia.
Uno mismo y por siempre en la alegría.

   Yo saldré de su pecho a ciertas horas,
cuando el duerma el dolor en sus pupilas,
en cada eco bebiéndome lo eterno,
y en cada alba cargándome una sonrisa.

   Y seré claridad para sus manos
cuando se vuelquen a trepar los días,
en la lucha sagrada del instinto
por salvarse de ráfagas suicidas.

   Si extraviado de senda, por los locos
enjaulados del mundo, fuese un día,
una luz disparada por mi espíritu
le anunciará el retorno hasta mi vida.

    No es él el que me lleva...
Es su vida que corre por la mía.


TE SEGUIRÉ CALLADA

    Yo te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles molidas de nostalgia,
o sobre las estrellas sonreídas de ritmos
donde mecen su historia tus más hondas miradas.

    Mis pasos desatados de rumbos y fronteras
no encuentran las orillas que a tu vida se enlazan.
Busca lo ilimitado mi amor, y mis canciones
de espaldas a lo estático, irrumpen en tu alma.

   Apacible de anhelos, cuando el mundo te lleve,
me doblaré el instinto y amaré tus pisadas;
y serán hojas simples las que iré deshilando
entre quietos recuerdos, con tu forma lejana.

   Atenta a lo infinito que en mi vida ya asoma,
con la emoción en alto y la ambición sellada,
te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles, o sobre estrellas blancas.


JULIA DE BURGOS



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Poema de Julio Miranda

Sabes que no hay exilio
cuando todo es exilio

Por qué dices entonces:
sería bueno tener un país?

porque sería bueno tener un país
cuando nada fuera exilio

Julio Miranda


Durante muchos años Julio Miranda ha sido uno de mis poetas de cabecera, esos poetas que vuelves a leer a través de los años y te acompañan, como te acompaña una oración o mantra. Este poema que comparto lo encontré por azar ordenando mis gavetas, pero en realidad quizá no sea nada azaroso que exprese el sentir de tantos venezolanos en los días que corren. La sensación de pérdida, de desconcierto, de no poder entender cómo perdimos un país y ya no nos reconocemos en él. Esta mañana al ver y escuchar el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, esa sensación, ese sentimiento se me hizo planetario. Vivo en un planeta cuyos procesos sociales y políticos no comprendo en absoluto, que raya en la demencia colectiva. Cuando escuché, ya al mediodía las palabras de Hilary Clinton, mientras comía un plato de pasta, no pude evitar que entre los bocados de pasta con pollo, resbalarán mis lágrimas de manera incontrolada, volví a mis quince o dieciseis años, cuando me sentía profundamente sola, profundamente incomprendida, aislada. No puedo entender el triunfo de un déspota, megalómano, racista, misógino, sin ninguna trayectoria política. La nación más poderosa del mundo prefirió escoger a este personaje por no votar a una mujer de honesta trayectoria, que tiene muchos años entregando su vida a una nación, que como la mayoría de las naciones del planeta, quiere un cambio. Una mujer presidente era un cambio. Un ser con las características de Donald Trump es una tragedia de proporción mundial, que muy probablemente lamentarán. Uno puede entender que después de 8 años de gobierno de partido demócrata se votara por un gobierno republicano, pero no puedo entender que la convención republicana, teniendo candidatos de trayectoria de excelente perfil, escogiera un personaje como Trump, no puedo entenderlo. Hoy me siento en un exilio que ya no es solo local, que tomó dimensiones planetarias, y en definitiva, no fue azar, que llegara a mis manos el poema de Julio Miranda. Lo comparto, entonces, como una suerte de botella lanzada al mar, desde mi exilio. 

Beatriz Alicia García

miércoles, 4 de mayo de 2016

Poema de Marina Tsvietáieva



Nostalgia de la patria: ¡qué fastidio!
Después de largo tiempo delatado.
Ya me es indiferente
dónde sentirme sola.

Caminar sobre piedras,
a casa con la cesta.
La casa que no es mía:
hospital o caserna.

Me da igual quien me mire
como a un león cautivo.
Cuál es el clan humano
que me ha expulsado -siempre-.

Muy dentro de mí misma,
oso polar si hielo.
Dónde no poder convivir (¡ni lo intento!).
Dónde me humillarán -da lo mismo-.

No, mi lengua natal ya no engaña,
ni materna, me engaña su llamada.
Ya me es indiferente en qué lenguaje
no seré comprendida por el hombre.

(Lector, devorador de toneladas
de periódicos, adicto al cotilleo...)
Él es del siglo veinte;
yo: ¡fuera de los siglos!

Enhiesta como un tronco,
resto de la alameda.
Todo y todos iguales,
igual indiferencia.

Lo natal, lo pasado,
rasgos todos y marcas:
toda fecha borrada-
donde ha nacido el alma.

Mi tierra me ha perdido,
y el que investigue, astuto,
el ámbito de mi alma -¡mi alma toda!
no encontrará la traza.

Las casas son ajenas y los templos vacíos.
Me da lo mismo.
Mas si aparece un árbol
en el camino, un serbal...

3 de mayo de 1934


Marina Tsvietáieva 

lunes, 21 de marzo de 2016

Poemas de Blanca Baldó


                                                        Blanca Baldó en Orinoco, Nuevo Mundo de Diego Rísquez


Este blog, un tanto abandonado, regresa, no en balde, en el Día Internacional de la Poesía, con algunos textos de Blanca Baldó  (Caracas, 1952).  Actriz, productora y poeta venezolana. Participó en algunas películas del director venezolano Diego Rísquez, Orinoco, Nuevo Mundo; Amérika,  tierra incógnita. Ha publicado dos libros de Poesía: Adicta al miedo (Fundarte, 1991) y Teorema del caos (El Perro y La Rana, 2012), del cual comparto algunos textos. De Teorema del caos me gustó su telurismo, la manera en que la voz lírica vincula la naturaleza, las sensaciones y los sentimientos, la plenitud y el vacío, la narración y la poesía. Marca para mí, que con cierta frecuencia asisto a recitales poéticos, una diferencia respecto a lo que se escribe y se hace público en Caracas, mi ciudad. Estoy quizá algo saturada del intimismo, el yo de protagonista impúdico. La poesía de Blanca Baldó me vincula con lo trascendente:


El vacío.
La caída,
     estruendo sin sonido
     (Blanca de nubes de agua)
El país de Kanaima.

Entre dos montañas de selva tropical, la cascada de
agua blanca y dorada convertía en nubes su estruendosa caída.

Sugiere, grita, exige un sacrificio.
El paisaje de Kanaima se extendía a lo lejos,
por ríos y montañas.
Desde lo alto de la cascada, el observaba con las
piernas abiertas como un coloso.

A ratos me arrastraba para contrarrestar el llamado
mortal.

Los partes de guerra nos llegaban en forma de radionovela.

Se sentía el llamado de un Dios.

Kaeiteurfalls, Guyana, 1991

&&&

Años y años
pájaros y cascadas,
lágrimas que te vi en los ojos.

He visto quizá una mirada que no olvido.
Fue tu mirada de amor ante mi pequeñez...
mi duda.

Todo el mundo tiene el derecho de estar aquí.

Ya comencé mi camino hacia la selva,
mi selva primaria,
camino de luz.


&&&


Necesito 
un vientre,
un silencio,
una pausa.

Volver a nacer.


Caracas, 1993


&&&


Pero entonces el desorden.
Uno trata de poner orden y siempre hay un factor
impredecible.
Hablo del caos como el supremo orden.
El factor inesperado modifica todo lo planeado.
Se impone el libre albedrío de la naturaleza.
¿Quién ordena que dos gotas de agua se junten en
la caída de una catarata?



Blanca Baldó, Teorema del caos, 2012















miércoles, 9 de diciembre de 2015

"Quebrantos" María Gabriela Rosas






Pocas semanas atrás asistí a la presentación del libro de poemas Quebrantos, uno de los mejores libros de Poesía que he podido leer en este año que termina, 2015. Editado por el Movimiento Poético de Maracaibo, bajo la coordinación de Luis Perozo Cervantes. Que algunos de sus versos contundentes y hondos hablen por si solos:


                                                                      María Gabriela Rosas

Poro

                                                       "Entrego lo que he encontrado,
                                                       el festín del fuego"
                                                                 Esdras Parra

Te digo que te quiero con mis manos
me importa que después de tanto escombro
tanta caída
sepas decir y digas
junto a mi cuerpo
Me importa lo temprano de tus sueños
que llegues limpio
a tiempo
tú que me conoces sabes que no temo
no pongo el corazón en cualquier parte.


Ruidos 
No pude marcharme ilesa de la noche
los labios nunca son serenos
los agita el silencio
De cada beso uno regresa distinto
o no regresa
y uno se queda solo en las esquinas del mundo
porque estarlo no depende de la gente
de su ruido
depende del silencio que somos

Postal
Una boca es sólo eso
hasta que te abre en dos
y habita la tormenta que eres
entonces, tiemblas
en una boca cabe toda la lluvia.

Columpio
Yo pude mostrarte el color de mis encajes
abrir las piernas más

abonar los límites
ir hondo

pudo pasarme el silencio un día
pero jamás contigo

debiste colocar dentro de tus ojos un pañuelo
para evitar excusas
                               vueltas
                                            círculos
y fraccionarme la tonta idea de no poder abandonarte
porque un espejo roto es suficiente para toda la vida
pero ningún espejo se quiebra tanto como nosotros

yo pude decir
espera
amor
tengo hambre y hace frío
mi cuerpo es tu columpio

pero no quise.

Trampa
Quedé con las manos limpias
la boca seca
recién bañada
la piel más suave que nunca

soy mi trampa
no cargo lágrimas
no encuentro ya dolor en las despedidas

mi techo siempre ha estado en llamas
no tengo ganas de volver a atravesarlo
me quemo y es contigo

soy una herida
que la noche no cierra.


María Gabriela Rosas




lunes, 26 de octubre de 2015

Poema de Emérita Fuenmayor

Luego de un cierto silencio, debido a una agenda algo agitada. Regreso para compartir texto de una poeta venezolana, de Maracaibo, que descubrí recientemente en una antología de poetas de Maracaibo. Emérita Fuenmayor, además de escribir Poesía desde su adolescencia, ha escrito y publicado ensayos y artículos en revistas y ha integrado talleres de teatro, danza y cine. Estudió Letras Modernas en la Universidad de Roma, en la Universidad de París III. Se diploma en la EHESS en la maestría de Sociología (1979) y allí obtiene también Doctorado. Entre 1967 y 1994 fue docente en la LUZ. Así mismo es autora de varios documentales "Día de Reyes en Gibraltar", "La cruz en la montaña", "Las piedras sagradas", entre otros. Comparto uno de sus textos:



Libre
Extraño
En el olvido

Hombre

Plenitudes ebrias
fugitivas
Renuncia ancestral abierta en nombres

Signo ante el enigma

Ala delirante invoca la eclosión
siembra espacios
comulga con el grito

Ara insomnios

Sueño disperso
Levanta una señal
una palabra

Incendia la noche.



Emérita Fuenmayor


(De su libro El elegido, 1962)