martes, 16 de junio de 2015

Poema de Belkys Arredondo Olivo


                                          Belkys Arredondo Olivo



ANDAR A TIENTAS
Dejarse rodear
Provocar lo amado

Andar a tientas
Dejar que las letras
Bailoteen como dirigibles
En gravedad esponjosa

A tientas
Feliz el cuerpo
El ánimo
Tener el derecho de los niños
   de abrir los brazos
       como barcos
              a las 5 de la tarde

Dejarse llevar
por  el amor
de estar sintiendo

Saberse vivo

Regocijarse de la piel
y los zapatos
Probar el aire
Sentir el viento
Probar la tierra
La semilla
Probar el fuego

Sentirse vivo



Belkys Arredondo Olivo

(De "Sagita", 1998)



Belkys Arredondo Olivo es poeta, editora y comunicadora venezolana. Es egresada de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, donde también realizó estudios en la Maestría de Literatura Venezolana. Formó parte de los talleres de Creación Literaria, Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Fundación Celarg) coordinados por Juan Calzadilla (1997) e Igor Barreto (1998). Es directora de la editorial alternativa venezolana El Pez Soluble. Ha publicado los libros de Poesía: Sagita, 1998; la plaquette Abecedario roto, 1999; De un grano de arena saldrá un pájaro, 2001; Cóncavo, 2005. En 2006 su libro A ras del vidrio se hizo ganador del Premio Latinaoemricano José Rafael Pocaterra.  

miércoles, 10 de junio de 2015

Taller de Poesía para niños y jóvenes




El próximo jueves 18 de junio, a las 2 pm, en el marco de la exposición "Visiones infantiles del Arte Americano" iniciaré el taller ¿Poeta por un día? Iniciación a la Poesía para niños y jóvenes entre 10 y 15 años, en el Museo de Arte Popular Bárbaro Rivas, ubicado en el Casco Histórico de Petare, calle Guanche con calle Lino de Clemente.



martes, 9 de junio de 2015

Martes (poema de Elena Vera)



Es Martes 
y ya tiene su acrimonia
acre
dulce
agrio
amor para matar el tiempo
o
¿para llenarlo?
No es cuestión de pieles
solamente, amigo,
es algo que se traduce en tiempo
que se prolonga en espacios
que se suma a muerte 
pero 
hoy es Martes
y ya tiene su acrimonia
No es asunto de llorar
todos pueden amar a todos
todos los días
pero hoy era mi Martes
tu Martes
nuestro único Martes
tal vez
y nos supo amargo.


Elena Vera

("Martes" pertenece a su libro Acrimonia (1981) )

Elena Vera. Poeta, ensayista y docente venezolana (1939-1997). Fue presidenta de la Asociación Venezolana de Escritores. Trabajó durante varias décadas en la difusión de la literatura venezolana, dentro y fuera de Venezuela. Su obra poética obtuvo los siguientes galardones: Premio de Poesía José Antonio Ramos Sucre (1980); Premio Alfonsina Storni (1983) por su poema "Huesped" (poema publicado posteriormente en su libro "De amantes"; Premio Academia de la Lengua, mención ensayo por "Los fabuladores" (sobre novela venezolana contemporánea) Inédito; y Premio Municipal de Poesía de Ensayo (1986) por "Flor y Canto: 25 años de poesía venezolana. 1958-1983. 

jueves, 4 de junio de 2015

"La obra, la máscara, la distancia" Hanni Ossott

     


LA OBRA, LA MÁSCARA, LA DISTANCIA
Hanni Ossott

         ¿Es trágico el orgullo de la máscara o acaso una parodia? Decir no cuando se desea. Es esta la moral de la máscara.

         "Nadie en el fondo quiere la luz, ni Hegel mismo la quería; la inteligencia está dirigida a una falsa luz, busca un inaprehensible espejo. ¡La luz lo destruiría todo, la luz sería la noche!". (*)

         La inteligencia ama la máscara. Ella establece con lo abismal las reglas del juego como Ulises lo estableció con las Sirenas. Escucha hasta donde quiere. No pregunta a lo abismal: —¿qué eres?—. Sino, invirtiendo la pregunta dice: abismo, abísmate en mí. No se pone en juego. Contempla el "ponerse en juego" de los otros como un espectáculo en cuyo centro no se permite a sí misma acceso alguno. La máscara es lo específicamente literario, a ella le concierne el sistema que resguarda, el lenguaje que ampara.

         Por ella el narrador discurre, elige, decide. A ella pertenece lo que la moral llama "el dominio de sí mismo", nunca el incendio, el hervor, el pánico.

         Embellecer el horror es el sentido de su movimiento. Diseñar es la palabra más ajustada a la acción de la máscara. Ella vuelve habitable las zonas de error o de confusión. Colorea el espanto, acude al discurso piadoso, transforma en belleza lo que nos degrada. Pero la vida desconoce la máscara. Vida es impulso, peligro y tensión hacia el descalabro. Al fondo del soy que nos habita reina el azar y la inclinación por lo oscuro

(*) Bataille, George. El Culpable. Edit. Taurus. 1974. Madrid



martes, 19 de mayo de 2015

Poemas de Ana María Moix

         


             Buscando información sobre otra escritora española, Esther Tusquets, que fue amiga suya, di por azar con la poeta catalana Ana María Moix (Barcelona, 1947-2014). Hermana del también escritor Terenci Moix. La única mujer incluida en la famosa antología de poetas novísimos publicada por José María Castellet en 1968, Nueve novísimos poetas españoles. Perteneció entonces a una generación de ruptura, que se dio a conocer en los días del mayo francés, las rebeliones estudiantiles a lo largo y ancho del planeta, la guerra de Vietnam, el movimiento hippie. Generación española que nació y creció en la postguerra, es decir, en la doble postguerra, primero la guerra civil española entre 1936 y 1939, y terminada ésta, la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945.


                                     mayo francés (1968)


                Ana María Moix estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona.  Entre 1969 y 1973 tuvo una amplia actividad literaria pública. Editó tres poemarios Baladas del dulce Jim, Call me stone y No time for flowers; dos novelas Julia y Walter ¿Por qué te fuiste?; un libro de relatos Ese chico pelirrojo a quien veo cada día; un libro infantil La maravillosa colina de las edades primitivas; una recopilación de artículos Veinticuatro por veinticuatro y su primera traducción La Semana Santa de Louis Aragon. Luego dejó de publicar textos de ficción propios durante diez años, salvo el libro infantil Los robots. Las penas (1982). Luego de publicar A imagen y semejanza, una recopilación de los tres libros de poemas que había publicado hasta el momento, no volvió a publicar Poesía. Formó parte del equipo que publicaba la revista Vindicación feminista entre 1976 y 1979. Dirigió las colecciones de Poesía y relatos de las editoriales Plaza y Janés y Bruguera. entre 2006 y 2010 dirigió Bruguera. En 1997 firmó el documento del Foro de Babel, una iniciativa cívica de artistas e intelectuales catalanes en defensa del bilingüismo en Cataluña, en contra de la política nacionalista que había pretendido asentar la hegemonía del catalán en detrimento del castellano. Sus versos, que aquí comparto, además de su imaginario lírico, cuentan una historia, son textos híbridos, a caballo entre la narrativa y la poesía, que nos hablan de la década violenta en la que vivió su juventud, a través de personajes urbanos conmovedores que dibuja con amorosa voz. 


Baladas del dulce Jim (fragmentos)


Lo descubrí con la frente apoyada en el escaparate de la pastelería y en los ojos blancos, increíbles, le reconocí: era Dios y estuve a punto de decírselo: Te ves más viejo desde la última vez. Pero me pareció tan triste que hice como si no lo conociera.


*

Un pájaro azul y el horizonte lejos. El mar que regresaba despacio a mis espaldas, sin alcanzarme nunca. Recogeré las flores en la arena como si fuera la primera vez que sueño sobre la playa.


*

Las gaviotas volvieron al mediodía y bajo el sol nos asesinaron con razón: habíamos echado a perder la playa con tantos sueños.


*

Tembló el mar como una golondrina cuando por fin comprendimos que no podíamos hacer otra cosa que vivir. Pero las ciudades estaban lejos y, como si una gran heladería hubiera caído a mis espaldas y me fuera imposible regresar, no puedo decir cuántos días tardé en averiguar que todas las calles desembocan en los muelles y qué triste es tener que abandonar las casas para que las paredes y los libros no nos ven llorar.


*

Ay madre, ya soy como la España; ni chicha ni limoná, loquita del corazón y dura como la caña.

NANCY FLOR BAILARÁ SIEMPRE


Nancy Flor bailará siempre
porque Johnny ya murió.
Un bribón le dio la muerte,
nadie sabe a dónde huyó.

Fue testigo un pistolero
rey en los bares de New York,
pasado luego a carcelero
contó la historia en un block.

Jim, Johnny y Nancy Flor
tres personajes de antología,
de apología,
extraña historia del terror.

Ella tenía los ojos grises,
Johnny pintaba flores de azahar,
Jim era dulce, un soñador.

Ella bailaba todas las noches,
Jim la soñaba en un bazar
rodeada de otros muñecos
que la adoraban por su candor.

Eran hermanos los dos adoradores de Nancy Flor.

Por la calle caminaban
los tres en silencio,
mas el corazón no calla, traidor.
Y Jim lo supo.
Daban las doce en el cuco.

Caía el sol en la acera
y Dulce Jim vio un gran amor
en las dos sombras de Johnny y Nancy Flor
unidas a ras de tierra.

El dolor apenas quema
cuando nada queda en el hueco
de un antiguo corazón.

El asesino huyó de la justicia
pero le persigue el eco
de una loca ilusión
que con diabólica malicia
persiste en tener razón.

Una flor era Nancy para Jim,
mas una flor pintada antaño
por un solo enamorado
que no fue Jim, sino John.


ANA MARÍA MOIX



viernes, 8 de mayo de 2015

Poemas de Christopher Merrill e Igor Barreto



          Desde el jueves 30 de abril la plaza Altamira, muy cercana a mi casa, se llenó de libros, escritores, músicos y entusiastas lectores, con la inauguración del 7º Festival de Lectura Chacao. Ha sido una fiesta para el espíritu que no para. Hemos escuchado y aplaudido escritores locales de distintas edades y géneros, algunos de ellos presentaron nuevos títulos en la Feria. También pudimos escuchar algunos invitados extranjeros, con ese entusiasmo y apertura que nos caracteriza. Entre ellos el escritor y traductor estadounidense Christopher Merrill (1957), director del Programa Internacional de Escritura de Iowa, al que han asistido varias generaciones de escritores venezolanos como Antonieta Madrid en la década del sesenta, Arturo Gutiérrez Plaza en 1997 o en años más recientes Natasha Tiniacos. Merrill es egresado de la Universidad de Washington, ha publicado cuatro libros de Poesía: Libro de trabajo (1988), Las fiebres y las mareas (1989), Reloj de fuego (1995) y  Agua brillante (2001). 
            El miércoles 6 de mayo Christopher Merrill estuvo en el 7º Festival de Lectura Chacao, junto al poeta venezolano Igor Barreto (Venezuela, 1952). Y a pesar de que Merrill no habla español y Barreto no habla inglés, pudieron entenderse con el apoyo de una traductora. Merrill leyó y comentó algunos poemas de Igor Barreto y el poeta venezolano a su vez leyó y comentó algunos poemas de Merrill. Fue un grato encuentro entre ellos y quienes los escuchamos. Tuve la oportunidad luego de conversar brevemente con el poeta, con la ayuda de los jóvenes poetas Oriette D' Angelo y José Delpino, entre la emoción y mi mal inglés, fueron pocas las palabras que pude articular en la lengua del Tío Sam. Merrill es una persona muy cálida y cordial. Es encantador. Quisiera compartir entonces algunos de los poemas que fueron leídos esa tarde. 

Poemas de Christopher Merrill

First grapes, then songbirds, then the leopard sleeping

In the tree above the newlyweds’ Land Rover.

He dreams of wildebeests. She lies awake

Until first light, when it begins again –

The yearning, the singing. The leopard licks the cub

Of the baboon it ate for dinner. Sweetness,

Like hunger, is demanding, and desire

Is ravenous for light as well as flesh.

It’s a matter of arithmetic:

One glass of red, one glass of white, and then

A washing machine –O broken beauty!– floods

The Serengueti Plain. A turboprop

Plummets toward the canyon in which the guerrillas

Plotting to kidnap a priest toast the pilot.

The groom stirs in his sleep. Sweet dreams, she tells him.




Primero uvas, luego aves cantoras y un leopardo que duerme

En la rama de un árbol arriba del Land Rover de los recién casados.

Él sueña con antílopes. Ella yace despierta

Hasta que despunta el alba y recomienza:

El deseo, los cantos. El leopardo lame la cría

Del mandril que le sirvió de cena. La dulzura, como el hambre,

Es exigencia y el deseo

Voracidad de carne y luz.

Es aritmético:

Una copa de tinto, una de blanco y luego

La máquina lavadora se desborda -¡oh, belleza herida! –

En la planicie del Serengueti. Un turbohélice

Se desploma en el acantilado en el que la guerrilla

Confabula para secuestrar a un sacerdote y calcina al piloto.

El novio se agita en la cama. Ella dice: “Dulces sueños”.



(Traducción al español Fanny del Río)



The Window



The paint sealing the window turned to dust

Before they tried to open it. No luck.

And no one ever looked outside again.

The files were loaded on a boat, the militia

Cordoned off the square, the weatherman

Predicted forty days and nights of rain.

Thank God the window wouldn’t open.



 Ventana



La pintura que sellaba la ventana se hizo polvo

Antes de que alguien intentara abrirla. No hubo suerte.

Y nadie nunca volvió a mirar hacia afuera.

Cargaron los archivos en un barco, la milicia

Acordonó la plaza, el meteorólogo

Pronosticó cuarenta días de lluvia con sus noches.

Gracias a Dios la ventana no abría.


(Traducción al español Fanny del Río)

Textos cortesía de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela









Textos de Igor Barreto


Capillas imperfectas



A Custodio Martínez lo arrancamos de las fauces de un caimán. Eso ocurrió en El Panchero cuyas aguas lodosas desembocan en otro caño de nombre Guafita. Vadeando el cauce al llegar al cantil ribereño el caimán lo agarró por las piernas. Vi al pobre sacar apenas una mano, y luego emerger la enorme trompa del reptil sacudiendo su presa para desgarrarla. Era un caimán de cinco varas de largo y musgosa coraza amarilla. En el hervor de las aguas lo soltó. A Custodio Martínez lo trasladamos en un chinchorro, dormía bajo el sol y llevaba un hilo de sangre surcando el lóbulo de la oreja. Antes de morir se levantó como si nada hubiese ocurrido, tomó un papel y escribió este poema:

Una barca con sus bogas,


con ornamentos dorados.

Y una serpiente bebiendo

lo que resta del verano.



*

Francisco Hidalgo pastoreaba cien novillos blancos por los desfiladeros abismales de Río Frío, en la selva de San Camilo. La yegua que montaba era cansona, así que tuvo que apearse y caminar tras la bestia que se puso a ramonear unos yerbajos. Molesto le propinó una sonora nalgada y la yegua lo pateó en el estómago lanzándolo por el barranco a las aguas turbulentas. No se supo más y en los bolsones de su montura hallaron este poema: 

Las reses cruzan el río.

¡Tanto calor en la noche!

y aquel fulgor encendido

en unas casas distantes.



*

Reinaldo Durán, magnífico pintor de letras, y Saúl Ordoñez, dueño de un bar en la población de Arauca, se enviajaron a los cerros azules de Araguayuna. Les habían dicho que al llover con el agua bajaban desde las altas neblinas grandes arenales, y bastaba meter la mano en un arroyo para encontrar unas lágrimas doradas. Llevaron con ellos a una Mujer de la Vida (Ramona Contreras) para lavar y cocinar. ¡Qué infeliz destino!: a Reinaldo Durán lo mordió una serpiente y murió tras dos días de fiebre, y a Saúl, quién sabe qué fiera daría con su mala suerte. Solo la mujer fregando unos cacharros halló un diamante. Reinaldo Durán, en su delirio, atinó a decir este poema que Ramona asegura jamás olvidará:      

El presente desconcierta

porque Dios solo es futuro.

¿Qué falta habré cometido?

contra las claras esencias.



domingo, 3 de mayo de 2015

Poética Juan Gelman




       Un día como hoy, 3 de mayo, nació el poeta y periodista argentino Juan Gelman. Escritor prolífico, publicó cerca de treinta libros, entre los que pueden destacarse Velorio del solo, Hechos y relaciones, Salarios del impío y El emperrado corazón amora". Recibió importantes premios por su obra literaria: Premio Ramón López Velarde (2003), Premios Pablo Neruda y Reina Sofía (2005) y Premio Cervantes (2007). 

POÉTICA

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

Juan Gelman