domingo, 3 de mayo de 2015

Poética Juan Gelman




       Un día como hoy, 3 de mayo, nació el poeta y periodista argentino Juan Gelman. Escritor prolífico, publicó cerca de treinta libros, entre los que pueden destacarse Velorio del solo, Hechos y relaciones, Salarios del impío y El emperrado corazón amora". Recibió importantes premios por su obra literaria: Premio Ramón López Velarde (2003), Premios Pablo Neruda y Reina Sofía (2005) y Premio Cervantes (2007). 

POÉTICA

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

Juan Gelman


sábado, 2 de mayo de 2015

Poemas de Günter Grass

Cuando pensamos en el escritor alemán, recientemente fallecido, Günter Grass (1927-2015), lo imaginamos principalmente como novelista y autor de El tambor de hojalata, la historia del niño que sufre los avatares de la Segunda Guerra Mundial, y deja de crecer a los tres años de edad, cuando su madre le regaló un tambor de hojalata. Pero Grass también fue dibujante y escultor 


Y así también, escribió algunos poemas, en los cuales podemos encontrar una perspectiva que podríamos llamar escéptica, pero que a veces también tienen algo de humor o ironía. Comparto algunos de estos poemas y que el lector mismo saque sus propias conclusiones:

Interrogado



Tras la cólera acuñada en moneda grande o pequeña

—ejemplo favorito al que se daba azúcar—,

después de tantos entonces y de dar la voltereta

en una cuerda floja que, a ratos,

se tensaba—trabajo sin red—,

quiero ahora, quiero sin falta...

¿Cómo van las cosas? - Han ido peor a veces.

¿Tuviste suerte? - Sí, gracias al señuelo.

¿Y qué has hecho desde entonces?

Los libros dicen cómo se hubiera podido hacer mejor.

Quiero decir, ¿qué hiciste tú?

Estuve en contra. Siempre estuve en contra.

¿Y fuiste culpable? - No. Porque no hice nada.

¿Has aprendido lo que se podía aprender?

Sí. Con el puño aprendí qué era la goma.



¿Y tu esperanza? - Mintió al llamar verde al desierto.

¿Y tu rabia? - Tintinea como el hielo en el vaso.

¿La vergüenza? - Nos saludamos de lejos.

¿Tu gran plan? - Sólo la mitad compensa.

¿Te has olvidado ya? - Recientemente, de la cabeza.

¿Y la Naturaleza? - A menudo paso en coche por delante.

¿Los hombres? - Me gustan en el cine.

Están muriendo otra vez. - Sí, lo he leído...

¿Quién me enjabona? Mi espalda

me resulta tan lejana como... ¡No!...

No quiero usar más metáforas,

ni rumiar, ni contar sílabas

y esperar a que la bilis escriba.

¿Te sientes mejor ahora? - Las cosas tienen mejor aspecto.

¿Más preguntas? - Pregunta lo que quieras.




 Miedo súbito



Cuando en verano, con viento del Este,

se agita el polvo de septiembre y, en un periódico tardío,

los editoriales rozan la mística,



cuando las Potencias quieren cambiar de cama

y, para controlarlos, pueden fabricar

abiertamente nuevos artefactos,



cuando los excursionistas acampan en torno al fútbol

y la mirada juguetona de las naciones

refleja decisiones importantes,



cuando columnas de cifras obligan al sueño

y un enemigo camuflado resopla,

a través del sueno, arrastrándose sobre los codos,



cuando en las conversaciones siempre la misma palabra

permanece ambiguamente en reserva

y una cerillita se convierte en medio para un Fin,



cuando al nadar de espaldas

se alza hacia el cielo el cielo sólo,

la gente asustada busca la orilla,



un miedo súbito flota en el aire.




 Llama abierta



Una casa vacía a mis espaldas

y la certeza de calcetines puestos a secar;

fuera se esfuerzan tormentas de antiguo conocidas.



Con pensamientos amiantados,

hurgar en brasas ajenas, luego en cenizas;

porque el lado caliente tiene razón.



Placeres y bonitas conversaciones

con la madera excitada y temerosa;

fácilmente me dejo convencer



Eso vegeta hasta que. Cierra,

cierra de una vez la puerta.

Dentro todo se hace real.



Las chimeneas antes habitadas

fueron ya abandonadas ayer.

Mañana, cabeza abajo, flotará el humo frío.



 Textos traducidos por Miguel Sáenz

Poemas seleccionados de los libros "Interrogado" de 1967; "Gleisdreieck. Triángulo de vías" de 1960; y "Las ventajas de las gallinas de viento" de 1956.

Estos textos fueron copiados con fines meramente divulgativos de la página:

http://www.letrasperdidas.galeon.com/consagrados/c_grass01.htm 

domingo, 12 de abril de 2015

Joserramón Melendes: escribir como se oye


                                    Joserramón Melendes

         
               Recientemente estuvieron en Caracas varios escritores de Puerto Rico, invitados a la Feria Internacional del Libro de Caracas (Filven), entre ellos se encontraba José Ramón Meléndez (1952), conocido en el ámbito cultural puertorriqueño y latinoamericano como "Che" Melendes y en cuyos textos editados unió sus dos nombres y tomó la versión portuguesa de su apellido, firmando Joserramón Melendes. Poeta y editor nacido en Río Piedras, el cual coordinó durante dos días un taller de Escritura Creativa y dos de sus libros, La casa de la forma y Calaboso fueron editados por la editorial estatal venezolana El Perro y La Rana, bajo el título "Che Melendes en dos poemarios y una entrebista", que tuvo también una presentación en la Feria. Estuve en su taller, el primer día, durante el cual hablamos principalmente sobre poesía, tomando como punto de partida unos tres textos que leímos los participantes. Yo no había llevado textos propios, ni al parecer el resto de los participantes, pero recité de memoria un brevísimo texto mío de "Acto de fe" y dos jóvenes, haciendo uso de la tecnología, buscaron textos suyos con el celular y los leyeron. En un post anterior escribí sobre el taller. Me interesa compartir en este nueva entrada textos del poeta y escribir sobre su particular ortografía y concepción de la escritura.



            Joserramón Melendes en su concepción de la escritura poética sigue el sendero de la llamada Poesía concreta que surgió principalmente en Brasil, a comienzos de la década del cincuenta del siglo XX. Si bien no hace caligramas, para Melendes es fundamental la expresión visual, gráfica, del texto. Un sello distintivo de su poesía ha sido escribir, ciñéndose lo más posible, no a las leyes gramáticas establecidas, sino al sonido de las palabras cuando se pronuncian. En la entrevista publicada en la edición venezolana de sus textos, expresa Melendes, cuando se le pregunta por su particular uso de la ortografía (transcribo la entrevista tal como está editada siguiendo la ortografía del autor):
             La ortografía falsamente etimolójica qe se utiliza en el español norma[tibo], i qe a sido impuesta por una academia, se a movido en realidá con una belocidá infinitamente lenta; porque tenemos qe asebtar qe la Academia, fundada en el siglo [18], fue presisamente para imponer una norma aristocratisante a la ortografía. (...) Tú no le puedes imponer a un niño qe escriba "vaso" con una v no mui distinta de la "b" que usa para "bate"; tienes qe asérselo a batasos, para qe lo entienda. Ai, pues, una serie de elementos absolutamente arcaicos en la lengua española. Por ejemplo, el caso de los dígrafos qe no se pronunsian: si escribimos q-u-e para desir "qe", i la u no tiene funsión alguna, ¿para qe usarla?  


            Su idea, pues, es escribir de la manera más cercana a como suenan las palabras al pronunciarse. Por otra parte, el poeta ha destacado la importancia de seguir los ritmos de la lengua y su admiración por los clásicos de la lengua, los escritores del siglo de oro, o escritores españoles más contemporáneos como Juan Ramón Jiménez. No en vano una de las obras fundamentales del poeta puertorriqueño se llama La casa de la forma. Su concepción de lo poético pasa por la materialidad del poema, el poema como forma, vinculada a la lengua, la expresión verbal, pero también a la vida, en tanto el decir es parte de la experiencia cotidiana, es la vida tomando una forma. No en el sentido de lo estricto normativo, con lo que evidentemente busca romper, sino en tanto la poesía pueda vincularse con su capacidad de expresión. Su libro La casa de la forma ha sido adoptado dentro del programa educativo de la Universidad de Puerto Rico. Melendes entiende la poesía, y así lo expresó en el taller, como "laboratorio de la palabra", trabaja con el lenguaje a partir de la transgresión formal porque conoce los estilos y los trastoca, no realiza meros malabarismos con el lenguaje, su poesía propone un juego lúdico pero también se arraiga profundamente en lo humano. Comparto aquí un par de textos suyos, ambos de La casa de la forma. El primero con la gramática normativa y el segundo con su particular gramática.






POEMA a la luz

Cae la noche...
La mitad del cielo aún está roja,
Pero el cielo de mi barrio ya está gris.
Los postes de la luz ya se encendieron
Y en el cielo la luna lo imitó.
El árbol de quenepa está muy quieto
Y el pino se confunde en el monocolor.
Cerca se escucha la vieja vellonera
Que alimenta el bolsillo de un triste borrachón.
Y el monótono cubre el monocolor.
La calle está vacía, alguno que otro perro
El ventorrillo, el dueño hecho bostezos,
Una ramera jugando en una esquina,
Dos muchachos y un viejo.
(1969)


ALGUNOS SONETOS EGOÍSTAS
(PERSONALIA)
Quiero escribir, pero me sale espuma.
                          -Vallejo

I
SONETOS BIBOS

                        Dedicatoria

César Vallejo esplico tu partida
con unos datos pocos al instante:
no supiste vivir como la vida,
moriste por morir, supiste ese arte;
  pero no se te oscura la mochila
qedándote de tierra seco y parte,
no preferiste nada neutro en fila
de sísi nos te isieron sicofante.
  Elefante de lus, calbo de espuerto,
Energúmeno,  arrós que come i caya,
Conosiste la tarde de diez puertos
  Qe te isieron amar una metralla;
Pero se estrella el mar en tu aposento:
Vallejo solo i muerto. Punto i raya.

          (SONETO TERMINADO
¿Cómo se puede escribir en esta vida
Repleta de ruinosas nulidades?
Como ber colexiones de corales,
De logaridmos, de asientos de barbería:
  No acoje nuestra lus la tubería
Qe comunica el sielo con los mares,
Nos deja fuera el siclo i las postales
Nos cuelgan las distansias  i los días,
  Del perchero nogtámbulo los sueños
Multiplican la sed por las qimeras
Con la tabla del uno liqidada;
  Cuando el sero nos sierre con su esfera
Multiplicando la ducha de los sueños,
Tendremos los asules por bandadas.)

Morir el 38 tanto frío,
en el mundo i la muerte tanto frío,
tanto frío en las venas torturadas,
tanto frío en la sima del Perú,
  en las minas basiadas oro ido,
tanto frío en las cayes de París
i en un pequeño choclo indiferente
entre tanta avenida y tanto frío,
  tanto frío en la muerte de algún ombre
qe pudo aber sido otro si lo dejan
no dejar su camisa almidonada
  de la manera qe lo comprendía,
tanto Vallejo en el mundo i los estantes,
en el código i el presio tanto frío.

(La carrera del lápiz comienza contra el mundo.
Arriba las estrellas palidecen de lejos.
No se nos cansa el asno de estar boqiperplejo.
Se empoya el sol. Mañana correrá nuebo el mundo.
  Pero ahora estoi solo, solo i meditabundo
Como cualquier espejo, pes lejos o asulejo,
Solo como un cristiano pensatibo profundo,
Como un rotundo fundo me undo o bagabundo.
  ¿Adónde será el jápenin exagto de esta ora?
¿Qé gerra estará en Marte, la primera o la última?
Yo estoi aquí profundo, pensatibo i fecundo.
  Fecundo el ala seca de cualqier caracola
Qe el asar de un naufragio cualqiera el mar última
Poniéndome en la boca este eco sin segundo.)

César Vallejo a muerto i yo vestido.
César Vallejo partido para siempre:
de nada sirbe sobarle la simiente,
la tinta de su pájara aser nido;
  César Vallejo a muerto como el ruido
de sus tacos bajándose del puente
Mirabeau para mirar la corriente
de nuebo, i yo no estoi arrepentido;
  César Vallejo a abierto la ventana
para no mirar más, i no a copiado
el berso: solo a muerto, solo i solo;
  César Vallejo parte como bana
Pluma qe cae lo mismo qe a bolado,
I me e qedado esta tarde con el sol. ¡O!

Perder es la palabra más cruel de los caminos.
Amar, qisá lo meramente falso.
Tener, aser, coger, son esos calsos
Conqe se apunta en la tierra lo divino.
  De todo talbés nada sea más fino
Qel aire. Pero el agua es más i paso
La mitá de la bida echo un sedaso
De tierra para lus, qe cuese bino.
  Así sediendo de mí mismo entrego
Mi fermento a la caye de la bida:
No aso, no tiento, no amo mi comida,
  Con agua i aire i lus solos restregó
Este portento de bida qe me mata.
Pierdo. Gana la bida qe me cata.

         Debo confesar que no me ha sido fácil ni leer ni transcribir los textos de Joserramón Melendes; pero igualmente sus textos han despertado en mí algo que no me pasaba hace tiempo, la posibilidad de ver el vínculo con el lado lúdico del lenguaje, eso que parece tan fácil en los niños y en los poetas. Cotidianamente hacemos un uso práctico, utilitario del lenguaje, no solemos observar las posibilidades creativas que el lenguaje nos ofrece. En la obra del poeta puertorriqueño, tanto la construcción de las imágenes, como el particular uso de la ortografía, configuran un universo poético, anclado en las sonoridades de la lengua, que no tiene asideros miméticos con la realidad concreta, objetiva, pero que sin embargo, crea espacios, donde la emoción encuentra lugar, donde el vivir se expresa.

Beatriz Alicia García

 


           

                                    

jueves, 2 de abril de 2015

Octavio Paz ¿Águila o Sol?

   
     
      La vastísima obra del poeta y ensayista mexicano Octavio Paz (1914-1998) siempre te ofrece nuevos caminos que recorrer. El año pasado, al cumplirse 100 años de su nacimiento participé en un homenaje que se le hizo en la librería Kalathos de Caracas. 

 

                                    Homenaje a Octavio Paz por el Centenario de su nacimiento librería Kalathos 2014
                                             (yo soy la mujer delgadita que está en el medio)

      Buscando textos suyos para leer encontré su libro de prosas poéticas ¿Águila o Sol? y leí un par de textos de este libro en el homenaje. Hasta ese momento no conocía sus textos en prosa poética. Son en realidad textos híbridos difíciles de definir genéricamente. Relatan algo que parece un cuento, una crónica, un ensayo y un texto poético, todo al mismo tiempo.  Al cumplirse un año más del nacimiento del poeta he vuelto a releer ¿Águila o Sol? Y vuelve a deslumbrarme su prosa aterciopelada, llena de evocadoras imágenes poéticas. El libro se inicia con un recuerdo de infancia, un jardín, que es a la vez jardín y cosmos, y nos muestra en sus imágenes el vivir poético, esa vivencia, ese estado del alma, que antecede al poema y te lleva a escribirlo. Al ir leyendo los textos de ¿Águila o Sol?, algunos más diurnos, otros más nocturnos, en todo momento Paz va de lo mínimo, de lo más pequeño, de lo visible, hacia lo inefable. Es un viaje que te lleva a recorrer el mundo desde el alma, desde lo que la experiencia genera en el alma del poeta. También, como es frecuente en su obra, te lleva a la reflexión metapoética, qué significa, que conlleva el decir poético. Estos textos parecen ir del sueño a la vigilia, sin un claro portal que diferencie ambos mundos, de la realidad tangible y la memoria, a la realidad poética. 

Beatriz Alicia García

Comparto algunos de los textos leídos:




¿ÁGUILA O SOL? (1951) OCTAVIO PAZ



Jardín con niño

A tientas, me adentro. Pasillos, puertas que dan a un cuarto de hotel, a una interjección, a un páramo urbano. Y entre el bostezo y el abandono, tú, intacto, verdor sitiado por tanta muerte, jardín revisto esta noche. Sueños insensatos y lúcidos, geometría y delirio entre altas bardas de adobe. La glorieta de los pinos, ocho testigos de mi infancia, siempre de pie, sin cambiar nunca de postura, de traje, de silencio. El montón de pedruscos de aquel pabellón que no dejó terminar a guerra civil, lugar amado por la melancolía y las lagartijas. Los yerbales con sus secretos, su molicie de verde caliente, , sus bichos agazapados y terribles. La higuera y sus consejas. Los adversarios: el floripondio y sus lámparas blancas frente al granado, candelabro de joyas rojas ardiendo en pleno día. El membrillo y sus varas flexibles, con las que arrancaba ayes al aire matinal. La lujosa mancha de vino de la bugambilia sobre el muro inmaculado, blanquísimo. El sitio sagrado, el lugar infame, el rincón del monólogo: la orfandad de una tarde, los himnos de una mañana, los silencios, aquel día de gloria entrevista, compartida.

Paseo nocturno

La noche extrae de su cuerpo una hora y otra. Todas diversas y solemnes. Uvas, higos, dulces gotas de negrura pausada. Fuentes: cuerpos. Entre las piedras del jardín en ruinas el viento toca el piano. El faro alarga el cuello, gira, se apaga,  exclama. Cristales que empaña un pensamiento, suavidades, invitaciones: oh noche, hoja inmensa y luciente, desprendida del árbol invisible que crece en el centro del mundo. 
    Y al dar la vuelta, las Apariciones: una muchacha que se vuelve un montón de hojas secas si la tocas; el desconocido que se arranca la máscara y se queda sin rostro, viéndote fijamente; la bailarina que da vueltas sobre la punta de un grito; el ¿quién vive?, el ¿quién eres?, el ¿dónde estoy?; la joven que avanza sobre un rumor de pájaros; el torreón derruido de ese pensamiento inconcluso, abierto contra el cielo como un poema partido en dos...No, ninguna es la que esperas, la dormida, la que te espera en los repliegues de su sueño.
    Y al dar la vuelta, terminan los Verdores y empiezan las piedras. No hay nada, no tienes nada que darle al desierto: ni una gota de agua ni una gota de sangre. Con los ojos vendados avanzas por corredores, plazas, callejas donde conspiran tres estrellas astrosas. El río habla en voz baja. A tu izquierda y derecha, atrás y adelante, cuchicheos y risas innobles. El monólogo te acecha a cada paso, con sus exclamaciones, sus signos de interrogación, sus nobles sentimientos, sus puntos sobre las íes en mitad de un beso, su molino de lamentos y su repertorio de espejos rotos. Prosigue: nada tienes que decirte a ti mismo.

Valle de México

El día despliega su cuerpo transparente. Atado a la piedra solar, la luz me golpea con sus grandes martillos invisibles. Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto fijo de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran en mí. ¿Pactan? Soy el espacio puro, el campo de batalla. Veo a través de mi cuerpo mi otro cuerpo. La piedra centellea. El sol me arranca los ojos. En mis órbitas vacías dos astros alisan sus plumas rojas. Esplendor, espiral de alas y un pico feroz. Y ahora, mis ojos cantan. Asómate a su canto, arrójate a la hoguera.  





sábado, 21 de marzo de 2015

Poema de Roberto Juarroz Día Mundial de la Poesía






Toda palabra llama a otra palabra.
Toda palabra es un imán verbal,
un polo de atracción variable
que inaugura siempre nuevas constelaciones.

Una palabra es todo el lenguaje,
pero es también la fundación
de todas las transgresiones del lenguaje,
la base donde se afirma siempre un antilenguaje.

Una palabra es todavía el hombre.
Dos palabras son ya el abismo.
Una palabra puede abrir una puerta.
Dos palabras la borran.

Roberto Juarroz

Hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía decretado por la UNESCO. Tomo de su página el sentido de esta celebración y comparto un poema del escritor argentino Roberto Juarroz (1925-1995) uno de mis poetas predilectos.

Fragmento del texto colocado por la UNESCO en referencia al Día Mundial de la Poesía:

Cada año, el 21 de marzo, la UNESCO celebra el Día Mundial de la Poesía y nos invita a reflexionar sobre el poder del lenguaje poético y el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona. De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas.
Por otra parte, este Día tiene como propósito promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura.
La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue aprobada por la UNESCO durante su 30º periodo de sesiones, que se celebró en París en 1999. La UNESCO anima a los Estados Miembros a tomar parte activa en la celebración del Día Mundial de la Poesía, tanto a nivel local como nacional, con la participación de las ONG y de las instituciones públicas y privadas: autoridades locales, escuelas, asociaciones poéticas y culturales, museos, editoriales, etc.

sábado, 14 de marzo de 2015

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ/MIGUEL RAMÓN UTRERA



            El poeta aragüeño Miguel Ramón Utrera fue maestro de mamá en la escuela primaria, varias décadas después lo conocí alguna mañana que fui a visitarlo a San Sebastián de los Reyes, e inicié con él una enriquecedora amistad, que continuó en el tiempo a través de espaciadas visitas y algunas cartas que nos escribimos entre una visita y la siguiente. Entre algunas recomendaciones que me diera estuvo la importancia de leer los clásicos de la lengua española, y en algunas de mis visitas me regaló un libro de poemas de Juan Ramón Jiménez. Como muchacha urbana me costó valorar los versos de este gran poeta, porque en ese entonces buscaba en la poesía un espejo donde pudiese ver mis emociones, mis sentimientos, no sabía, como ahora, que la poesía es lenguaje, es imagen, es ritmo. Jiménez es un poeta melancólico, sosegado, y rural. Para una muchacha adolescente y capitalina, naturalmente le era difícil ver la honda belleza de su poesía. Tres décadas después, con más vida, más lecturas, unas cuantas experiencias vividas o dejadas de vivir, comparto en este posteo un poema de Juan Ramón Jiménez y uno de Miguel Utrera, como un humilde homenaje a ambos poetas, a su sabia mirada, a su oído a los sonidos de la lengua, a su capacidad de ver lo que no vemos y de hacer de esa mirada imagen poética.

Beatriz Alicia García



(...Anda el agua de alborada...
Romance popular)

     DORABA la luna el río
—¡fresco de la madrugada!—
Por el mar venían olas
Teñidas de luz de alba.

     El campo débil y triste
se iba alumbrando. Quedaba
el canto roto de un grillo,
la queja oscura de un agua.

     Huía el viento a su gruta,
el horror a su cabaña;
en el verde de los pinos
se iban abriendo las alas.

      Las estrellas se morían,
se rosaba la montaña;
allá en el pozo del huerto,
la golondrina cantaba.

Juan Ramón Jiménez



TONADA CAMPESTRE

A una niña que cantaba villancicos,
                        en Campoalegre

     Tu campo, niña, tu campo
alegre está como el día.
Tu nombre alegre y tu campo:
qué derroche de alegría!

     Nadie nos dijo tu nombre
—y nadie lo ocultaría—
pero al ver tu campo vimos
que el nombre en él florecía.
Tu nombre alegre y tu campo:
qué prodigio de alegría!

     Tu risa estalló en la fronda.
Fue como una epifanía...
Sobre tu voz el silencio
dijo ya lo que sabía.
Nunca se oyó lo que dijo,
pero el campo lo diría:
tu risa alegre y tu campo:
qué portento de alegría!

     Tu campo, niña, tu campo,
—joya de gracia en el día—
tu risa, tu voz y todo
tu nombre que florecía.

     Campoalegre y tu recuerdo:
todo un caudal de alegría!

Miguel Ramón Utrera


domingo, 22 de febrero de 2015

Poemas de Alejandro Rodríguez






Han transcurrido poco más de dos meses desde la última vez que estuve por aquí compartiendo alguna lectura poética o evento. Las urgencias cotidianas me han apartado de la Poesía, las preocupaciones. La lectura de Poesía o su escritura me piden un tempo que no he tenido en las últimas semanas. Hoy me he parado en la madrugada buscando ese sosiego y he tomado nuevamente en mis manos "Oración errante", el primer libro de poemas de Alejandro Rodríguez, un joven abogado, acucioso lector, que escribe poemas en este valle olvidado de los dioses. Conocí a Alejandro en los espacios de la Biblioteca de Los Palos Grandes, donde dicté un curso sobre poetas venezolanos, en el cual se inscribió. ¿Hace un par de años? Desde entonces no he tenido la oportunidad de volver a dar cursos sobre Poesía, lo que no deja de entristecerme. Lo recuerdo como un alumno muy atento, en el doble significado que esta palabra tiene, como alguien que prestaba atención, pero también como alguien muy educado y cordial. A través del Facebook, que es muy chismoso, he podido ver que comparte excelentes lecturas de Poesía. En la librería Lugar Común pude comprar el libro del que compartiré algunos poemas "Oración errante" mientras Alejandro estaba por allí, por lo que pudo firmármelo, con una cordial dedicatoria, ya lo he dicho, es una persona muy cordial. Tiempo después me invitó a la presentación de su segundo libro de poemas, pero infelizmente un compromiso previo me impidió asistir. Días atrás una joven estudiante de Letras me preguntó si tenía libros de Alejandro para vender, ya que estoy vendiendo algunos libros. Le dije que el que tenía, firmado por él, no estaba en venta. Fue entonces cuando pensé que debía volver a leer "Oración errante" y escribir algunas líneas, compartir en este blog abandonado a su suerte, algunos de sus poemas.

En "Oración errante" encontramos varios ejes temáticos que se reiteran: El Tiempo, como una noción  relativa de la que se tiene consciencia, en tanto transcurre, en tanto notamos su paso como ritmo, como tempo, nos dice el poeta en su texto "Paciencia": "A veces creemos/que por correr más rápido/va a llegar más rápido el siguiente día,/cuando la verdad es/que los días tienen su propio ritmo,/un paso constante     inalterable/    definitivo". Lo temporal en su poesía no tiene que ver con el pasado o por lo menos no de manera expresa, no va hacia lejanos días, la infancia, por ejemplo, o hacia otras épocas históricas. A lo más va hacia un tiempo no demasiado lejano, para rememorar un amor perdido. La noción del Tiempo en sus poemas está más vinculada a un transcurrir actual o una noción quizá más vinculada al sentimiento, como es el caso del poema que transcribiré "Tiempo y olvido", uno de los poemas más logrados del libro:

TIEMPO Y OLVIDO

¿Qué se hace con el tiempo
y el olvido,
si a veces ese tiempo
no cumple su promesa
de curarlo todo,
si a veces ese olvido
llega demasiado impuntual
o el tiempo no le alcanza
para llegar del todo?
           Pero nada puede hacerse,
aunque no se tenga control sobre su avance
el olvido siempre lleva su tiempo,
y ese tiempo jamás se olvidará
de seguir                    inexorable
transcurriendo.


La búsqueda del amor, que parece esquivo, es otro tema recurrente en "Oración errante". La ausencia de la persona amada, que vuelve una y otra vez en medio del insomnio, abarca buena parte del libro. Considero que la repetición de este tópico es quizá excesiva, lo que es frecuente en textos poéticos primerizos, en tanto que en varios poemas vuelve a repetirse de forma similar. No son quizá los textos más felices del conjunto.

Una línea temática interesante es la reflexión sobre la escritura en sí, que también va atravesando "Oración errante", en algunos textos la voz poética se dirige expresamente al lector, o sencillamente explora lo que implica el proceso de escritura, a través de la imagen y la imaginación. Comparto un par de ellos:


MERCADO

                                a Rafael Cadenas

El poeta hace mercado,
¿cuál es la dieta del poeta?
¿qué víveres compra
para escribir sus versos?

¿Qué pasillos recorre
para obtener los ingredientes
que le requiere el poema?

¿Cuáles palabras
se abstiene de comprar,
al darse cuenta de la cercanía
de su fecha de vencimiento?

¿Camina acaso por la sección de las galletas
o busca condimentos más amargos,
según la cesta de su ánimo?

El poeta hace mercado
y simplemente compra
lo verdaderamente esencial.
           Así es también su poesía.


REQUERIMIENTO

Sólo pido tener el tiempo suficiente
que me lleve derramar estas palabras
          en las páginas en blanco
que deban ocupar
para que comience su viaje,
seguir ejerciendo el apostolado,
dejar constancia de la oración errante,
del verso que es leído en el momento
en que es más necesario pronunciarlo   sin hacerlo.

El viaje precisamente es también un tópico que aparece en "Oración errante", Berlín se dibuja a través de la figura femenina. Cierro esta nota con uno de los poemas más hermosos y logrados en los que Alejandro Rodríguez describe a una muchacha que pasa en bicicleta:

MUCHACHA DE GÖTTINGEN

La brisa fresca
del comienzo del otoño
le iba acariciando su rostro preciso
de la más fina y pura porcelana,
y su cabello rubio
pasaba cerca para que soñara
que lo peinaba con mi mano
            entretanto flotaba
con un movimiento de la ola más cálida
producto de ese pedaleo sostenido
de aquella bicicleta suya
que la alejaba de mi lado;
            su cabello quizá tendrá el aroma
            de aquellas hojas secas que caían.

"Oración errante", primer libro de Alejandro Rodríguez nos ofrece versos reflexivos, la sólida  y sostenida búsqueda de una voz.