domingo, 19 de julio de 2015

2 poemas de Alfredo Arvelo Larriva

                                                   Alfredo Arvelo Larriva


        Este poeta venezolano, nacido en Barinitas en 1883, fallecido en Madrid en 1934, no es quizá tan conocido como su primo Alberto Arvelo Torrealba, pero su obra poética también merece nuestra atención. Llegó muy joven a Caracas, a los 12 años, para estudiar el bachillerato, donde posteriormente inició también estudios universitarios. Se dio a conocer como escritor a través de artículos periodísticos que publicó en su juventud en diversos medios caraqueños. Fundó las revistas Hoy sábado y el rotativo El otro. Con el escritor Jesús Semprum, fundó en 1911, Sagitario, una de las más importantes revistas culturales de la época. Como muchos jóvenes de su tiempo tuvo inquietudes viajeras, recorriendo a los diecinueve años la Amazonía, retornando luego a Barinitas, donde reside algunos años, para emprender un nuevo viaje por los Andes, para finalmente establecerse en Caracas, donde, junto a sus actividades periodísticas, se une a la juventud que se enfrenta a Juan Vicente Gómez, terminando en las cárceles gomecistas, donde escribe poemas, que son publicados clandestinamente, bajo el seudónimo E. Lenlut (El enlutado). Es condenado al destierro. En 1921 viaja por diversos lugares de América y Europa, estableciéndose finalmente en Madrid, donde muere en 1934. Publica pocos libros en vida: Enjambre de rimas (Ciudad Bolívar, 1906); Sones y canciones (Caracas, 1909); un libro recopilatorio La encrucijada. Secuencias de otro evangelio. Salmo a los brazos de Carmen (Caracas, 1922) y 6 de agosto (Caracas, 1924). En 1949 se publica una antología de su obra Sones y canciones y otros poemas. Su obra, a diferencia de la de su hermana, Enriqueta Arvelo Larriva, no es un canto al paisaje natal, tiene una mayor influencia de la estética modernista, está mucho más marcada por la expresión de la subjetividad. 


Dos poemas de ALFREDO ARVELO LARRIVA

PLENITUD

Hoy cumplo treinta años de mi vida,
y doblo de la vida el Cabo de Hornos.
Y la ruta sin altos ni retornos
hacia el futuro va desconocida.

Atrás quedó mi juventud, ¿perdida?
Yo la maté: lo digo sin adornos.
Yo la maté: lo digo sin bochornos.
Así mata un amante a su querida.

Pero no la perdí. Transfigurada,
ella fué mi sostén en la jornada
de tres mil días por la Selva Obscura.

Ella me dió la paz que reverencio,
flor de la soledad y el silencio.
Y soy un buen doctor en amargura.


MIRANDOTE LOS OJOS

Mirándote los ojos te miro toda entera.
Toda entera deslumbras en su magia sombría.
así en un solo pájaro toda la melodía
y en una rosa única toda la primavera.

Ojos negros y próceros de claridad procera
que a tu beldad son dúplice blasón de señoría.
Sabios en luz y sombra, no saben todavía
que por ellos mi trágica desesperanza espera.

Y me forjo, mirándolos, el despotismo doble
de dos hermanos príncipes que con su brillo noble
subyugan un imperio presa de torvos males.

Porque mi alma sufre, tenebrosa de tedio,
con la fe melancólica del ansia sin remedio,
la tiranía fúlgida de tus ojos triunfales.


Alfredo Arvelo Larriva

miércoles, 8 de julio de 2015

Poemas de Luis García Morales (1929-2015)




El pasado viernes 3 de julio falleció el poeta venezolano Luis García Morales. Estuve varios días buscando el único libro suyo que tengo en mi biblioteca, "De un sol a otro" (1997), que lo hizo merecedor del Premio Municipal de Poesía en 1998, para poder compartir algunos de sus versos prodigiosos y finalmente lo tengo en mis manos. Hace algunos años pude escucharlo recitar sus versos en un recital intergeneracional que me parece se organizó en el Ateneo de Caracas y me atraparon sus imágenes que fluían como un río caudoloso. El río, es precisamente, uno de los más importantes referentes de su Poesía. Nacido en Ciudad Bolívar en 1929, a pesar de haber dejado su ciudad natal, se llevó consigo a ese río que acompañó su infancia, el Orinoco y esos paisajes que lo rodearon. A finales de la década del 50 del siglo XX, cuando la democracia era una esperanza, a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, García Morales fue miembro de uno de los grupos literarios más importantes del momento, "Sardio", junto a Elisa Lerner, Adriano González León, Rodolfo Izaguirre, Salvador Garmendia, entre otros. Luego se fue a París, donde permaneció tres años, durante los cuales viaje por Europa y el Medio Oriente, y al regresar a Venezuela tuvo una activa participación en la fundación del Inciba y luego fue el primer Presidente del (Concejo Nacional de la cultura (Conac). Fue también director de Monte Ávila Editores, y así mismo dirigió la Revista Nacional de la Cultura. Por lo tanto, podemos decir que la historia cultural venezolana contemporánea está estrechamente vinculada con la del poeta García Morales. Por lo que le debemos una mayor difusión y valoración a su obra. Algún tiempo atrás publiqué en esta página algunos versos suyos, hoy, con motivo de su partida, vuelvo a compartir otros. La profundidad de sus imágenes lo merecen, ese hondo y bello imaginario en el que confluyen hombre y paisaje, lo efímero y lo eterno, el vivir como un viaje  rico e interminable, que nos regala sus dones.

De un sol a otro

1
De un sol a otro
Vivimos en jardines
Turbados por la eternidad de lo efímero
Nos acontece cantar y sufrir
En el mismo instante
                        del sacrificio y el aleluya
Hay días que permanecen
Y otros que no existieron nunca 
Si miras tu recuerdo vuelve a nacer un niño
Y ves el trabajo de los años
En la piel    en los huesos     en el uso
                           de la palabra
Si pasas de un río a otro
Verás la transparencia de la noria:
Los círculos del sol y la serpiente
Entregándote rosales en llamas y
                                     en penumbras
Y remolinos de peces vivos y muertos
Ardiendo en los mismos pozos de vino

&&&

La noche devuelta al sol

El  tiempo se mueve
en el área invisible de la velocidad
Los espacios
             En la vestidura de cada flor

Cada día el girasol
           Mueve a su alrededor la luz

Se asombra el alma ante la ronda eterna
De las variaciones hechizadas
¿Seguirá mi sangre ese vaivén
Como lo sigue cada día la cayena?

Entro y salgo por una calle de ojos
Que miran y yo miro
       Desde ayer
                        Desde hoy
                                        Desde mañana
Repentina y perpetua mirada de tres mundos
Visión continua de un río
                     Que es un pozo
Vuelo de un pájaro
                      Fijo en un lienzo

                                       río Orinoco


&&&

 El espacio es un gran árbol invisible

3

El sol
         mueve
                    al mundo
con una sola flor

La noche
               pasea
                        el follaje de su árbol
                                     carbonizado
alrededor del mundo

Entre el árbol
                    y la estrella
un río avanza
                     silencioso
iluminando
                 el curso impredecible
                                    de un pájaro

6
La oreja fina de la diamela
Oye el zumbido azul
                               del colibrí

En el follaje brilla la esmeralda
Un canto
Una canción muy tenue
Para esta hora limpia
                          y única

&&&

Bajo el árbol del cielo

VII

Arde la llanura hasta sus confines
Respiramos un viento árido
Y hay un aire amarillo
Donde vuela una mariposa azul
El día está en ella
Se concentra en ella
Y los grandes ojos de sus alas
Nos miran
¿Pasaremos a través de sus ojos
Hacia otro sol?











miércoles, 1 de julio de 2015

CON BRIAN PATTEN EN BUSCA DE MAUD Y EL JARDIN


         Casi todos los venezolanos tenemos una imagen de Aquiles Nazoa que lo vincula al humorismo, a lo popular, o en último caso a sus nostálgicas estampas caraqueñas, que rememoran en verso o prosa, una ciudad que fue desapareciendo. El primer poema suyo del que tuve noticia, cuando era niña, "Balada de Hans y Jenny" no encaja en ese estereotipo que tenemos de Nazoa. Es de ese Nazoa del que quiero compartir un texto, el Nazoa Lírico, el Nazoa sentimental, que también nos dejó sus versos. "Con Brian Patten en busca de Maud y el jardín", pertenece a ese Nazoa, que al igual que el poeta británico, le cantó al amor y a la nostalgia de lo perdido. 


CON BRIAN PATTEN EN BUSCA DE MAUD Y EL JARDIN

Maud, ¿dónde estás, Maud,
con tus largos vestidos y tu cuerpo de crema de albaricoques?
¿En qué jaula colgaste el oscuro murciélago de la noche?
¿Qué sucedió con el jardín? Maud, todo ha pasado,
y ahora puedes contárnoslo a nosotros tus amigos.
Maud, ¿dónde estás Maud?
Lírica todavía pero ya muy usada, andas por los suburbios
viendo pasar los autobuses llenos de gente joven y feliz,
preguntándote qué habrá sido de aquel jardín si es que ha
ido a parar en alguna parte.
Y cómo pudo suceder que lo hubieras perdido, Maud. Ya
no hay remedio.
¿Será posible que estés ya definitivamente perdida?
¿Estás viviendo ahora con un músico sin trabajo?
¿O has alquilado un cuarto con unos cuantos muebles
donde te sientas ante un anticuadísimo radio de baterías
para escuchar las últimas malas noticias de última hora?
Maud, ¿qué está pasando?
¿O llevas puesto un vestido Mary Quant?¿Dónde estás Maud?
¿Estás muy perdida y demasiado sola?
¿Todavía al dormirte sueñas aquellas cosas estupendas
y despiertas con una mano encima de los pechos y la otra
sobre tu sexo?
¿Lloras por tu jardín que se perdió entre sugestiones
obscenas, donde las flores de cemento ya no se abren
ni se cierran?
¿Quién vertió en él la sustancia herbicida con que fue
asesinada tu inocencia?
¡ Nosotros no logramos saberlo nunca aunque tratamos
de ayudarte!
De modo pues que vuelve, Maud, a la ciudad,
donde las flores son demasiado tempranamente cortadas
y los días apuñaleados como feroces enemigos.
Maud, ¿eres tú, Maud, esa que en este instante veo pasar
tan sola, escurriéndose por entre los bloques de oficinas
en alquiler, con la cabeza pensativamente baja
y unas recientes lágrimas denunciándote en las mejillas
lo doloroso de una tristeza que no habla?


Aquiles Nazoa 

martes, 16 de junio de 2015

Poema de Belkys Arredondo Olivo


                                          Belkys Arredondo Olivo



ANDAR A TIENTAS
Dejarse rodear
Provocar lo amado

Andar a tientas
Dejar que las letras
Bailoteen como dirigibles
En gravedad esponjosa

A tientas
Feliz el cuerpo
El ánimo
Tener el derecho de los niños
   de abrir los brazos
       como barcos
              a las 5 de la tarde

Dejarse llevar
por  el amor
de estar sintiendo

Saberse vivo

Regocijarse de la piel
y los zapatos
Probar el aire
Sentir el viento
Probar la tierra
La semilla
Probar el fuego

Sentirse vivo



Belkys Arredondo Olivo

(De "Sagita", 1998)



Belkys Arredondo Olivo es poeta, editora y comunicadora venezolana. Es egresada de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, donde también realizó estudios en la Maestría de Literatura Venezolana. Formó parte de los talleres de Creación Literaria, Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Fundación Celarg) coordinados por Juan Calzadilla (1997) e Igor Barreto (1998). Es directora de la editorial alternativa venezolana El Pez Soluble. Ha publicado los libros de Poesía: Sagita, 1998; la plaquette Abecedario roto, 1999; De un grano de arena saldrá un pájaro, 2001; Cóncavo, 2005. En 2006 su libro A ras del vidrio se hizo ganador del Premio Latinaoemricano José Rafael Pocaterra.  

miércoles, 10 de junio de 2015

Taller de Poesía para niños y jóvenes




El próximo jueves 18 de junio, a las 2 pm, en el marco de la exposición "Visiones infantiles del Arte Americano" iniciaré el taller ¿Poeta por un día? Iniciación a la Poesía para niños y jóvenes entre 10 y 15 años, en el Museo de Arte Popular Bárbaro Rivas, ubicado en el Casco Histórico de Petare, calle Guanche con calle Lino de Clemente.



martes, 9 de junio de 2015

Martes (poema de Elena Vera)



Es Martes 
y ya tiene su acrimonia
acre
dulce
agrio
amor para matar el tiempo
o
¿para llenarlo?
No es cuestión de pieles
solamente, amigo,
es algo que se traduce en tiempo
que se prolonga en espacios
que se suma a muerte 
pero 
hoy es Martes
y ya tiene su acrimonia
No es asunto de llorar
todos pueden amar a todos
todos los días
pero hoy era mi Martes
tu Martes
nuestro único Martes
tal vez
y nos supo amargo.


Elena Vera

("Martes" pertenece a su libro Acrimonia (1981) )

Elena Vera. Poeta, ensayista y docente venezolana (1939-1997). Fue presidenta de la Asociación Venezolana de Escritores. Trabajó durante varias décadas en la difusión de la literatura venezolana, dentro y fuera de Venezuela. Su obra poética obtuvo los siguientes galardones: Premio de Poesía José Antonio Ramos Sucre (1980); Premio Alfonsina Storni (1983) por su poema "Huesped" (poema publicado posteriormente en su libro "De amantes"; Premio Academia de la Lengua, mención ensayo por "Los fabuladores" (sobre novela venezolana contemporánea) Inédito; y Premio Municipal de Poesía de Ensayo (1986) por "Flor y Canto: 25 años de poesía venezolana. 1958-1983. 

jueves, 4 de junio de 2015

"La obra, la máscara, la distancia" Hanni Ossott

     


LA OBRA, LA MÁSCARA, LA DISTANCIA
Hanni Ossott

         ¿Es trágico el orgullo de la máscara o acaso una parodia? Decir no cuando se desea. Es esta la moral de la máscara.

         "Nadie en el fondo quiere la luz, ni Hegel mismo la quería; la inteligencia está dirigida a una falsa luz, busca un inaprehensible espejo. ¡La luz lo destruiría todo, la luz sería la noche!". (*)

         La inteligencia ama la máscara. Ella establece con lo abismal las reglas del juego como Ulises lo estableció con las Sirenas. Escucha hasta donde quiere. No pregunta a lo abismal: —¿qué eres?—. Sino, invirtiendo la pregunta dice: abismo, abísmate en mí. No se pone en juego. Contempla el "ponerse en juego" de los otros como un espectáculo en cuyo centro no se permite a sí misma acceso alguno. La máscara es lo específicamente literario, a ella le concierne el sistema que resguarda, el lenguaje que ampara.

         Por ella el narrador discurre, elige, decide. A ella pertenece lo que la moral llama "el dominio de sí mismo", nunca el incendio, el hervor, el pánico.

         Embellecer el horror es el sentido de su movimiento. Diseñar es la palabra más ajustada a la acción de la máscara. Ella vuelve habitable las zonas de error o de confusión. Colorea el espanto, acude al discurso piadoso, transforma en belleza lo que nos degrada. Pero la vida desconoce la máscara. Vida es impulso, peligro y tensión hacia el descalabro. Al fondo del soy que nos habita reina el azar y la inclinación por lo oscuro

(*) Bataille, George. El Culpable. Edit. Taurus. 1974. Madrid