martes, 19 de mayo de 2015

Poemas de Ana María Moix

         


             Buscando información sobre otra escritora española, Esther Tusquets, que fue amiga suya, di por azar con la poeta catalana Ana María Moix (Barcelona, 1947-2014). Hermana del también escritor Terenci Moix. La única mujer incluida en la famosa antología de poetas novísimos publicada por José María Castellet en 1968, Nueve novísimos poetas españoles. Perteneció entonces a una generación de ruptura, que se dio a conocer en los días del mayo francés, las rebeliones estudiantiles a lo largo y ancho del planeta, la guerra de Vietnam, el movimiento hippie. Generación española que nació y creció en la postguerra, es decir, en la doble postguerra, primero la guerra civil española entre 1936 y 1939, y terminada ésta, la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945.


                                     mayo francés (1968)


                Ana María Moix estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona.  Entre 1969 y 1973 tuvo una amplia actividad literaria pública. Editó tres poemarios Baladas del dulce Jim, Call me stone y No time for flowers; dos novelas Julia y Walter ¿Por qué te fuiste?; un libro de relatos Ese chico pelirrojo a quien veo cada día; un libro infantil La maravillosa colina de las edades primitivas; una recopilación de artículos Veinticuatro por veinticuatro y su primera traducción La Semana Santa de Louis Aragon. Luego dejó de publicar textos de ficción propios durante diez años, salvo el libro infantil Los robots. Las penas (1982). Luego de publicar A imagen y semejanza, una recopilación de los tres libros de poemas que había publicado hasta el momento, no volvió a publicar Poesía. Formó parte del equipo que publicaba la revista Vindicación feminista entre 1976 y 1979. Dirigió las colecciones de Poesía y relatos de las editoriales Plaza y Janés y Bruguera. entre 2006 y 2010 dirigió Bruguera. En 1997 firmó el documento del Foro de Babel, una iniciativa cívica de artistas e intelectuales catalanes en defensa del bilingüismo en Cataluña, en contra de la política nacionalista que había pretendido asentar la hegemonía del catalán en detrimento del castellano. Sus versos, que aquí comparto, además de su imaginario lírico, cuentan una historia, son textos híbridos, a caballo entre la narrativa y la poesía, que nos hablan de la década violenta en la que vivió su juventud, a través de personajes urbanos conmovedores que dibuja con amorosa voz. 


Baladas del dulce Jim (fragmentos)


Lo descubrí con la frente apoyada en el escaparate de la pastelería y en los ojos blancos, increíbles, le reconocí: era Dios y estuve a punto de decírselo: Te ves más viejo desde la última vez. Pero me pareció tan triste que hice como si no lo conociera.


*

Un pájaro azul y el horizonte lejos. El mar que regresaba despacio a mis espaldas, sin alcanzarme nunca. Recogeré las flores en la arena como si fuera la primera vez que sueño sobre la playa.


*

Las gaviotas volvieron al mediodía y bajo el sol nos asesinaron con razón: habíamos echado a perder la playa con tantos sueños.


*

Tembló el mar como una golondrina cuando por fin comprendimos que no podíamos hacer otra cosa que vivir. Pero las ciudades estaban lejos y, como si una gran heladería hubiera caído a mis espaldas y me fuera imposible regresar, no puedo decir cuántos días tardé en averiguar que todas las calles desembocan en los muelles y qué triste es tener que abandonar las casas para que las paredes y los libros no nos ven llorar.


*

Ay madre, ya soy como la España; ni chicha ni limoná, loquita del corazón y dura como la caña.

NANCY FLOR BAILARÁ SIEMPRE


Nancy Flor bailará siempre
porque Johnny ya murió.
Un bribón le dio la muerte,
nadie sabe a dónde huyó.

Fue testigo un pistolero
rey en los bares de New York,
pasado luego a carcelero
contó la historia en un block.

Jim, Johnny y Nancy Flor
tres personajes de antología,
de apología,
extraña historia del terror.

Ella tenía los ojos grises,
Johnny pintaba flores de azahar,
Jim era dulce, un soñador.

Ella bailaba todas las noches,
Jim la soñaba en un bazar
rodeada de otros muñecos
que la adoraban por su candor.

Eran hermanos los dos adoradores de Nancy Flor.

Por la calle caminaban
los tres en silencio,
mas el corazón no calla, traidor.
Y Jim lo supo.
Daban las doce en el cuco.

Caía el sol en la acera
y Dulce Jim vio un gran amor
en las dos sombras de Johnny y Nancy Flor
unidas a ras de tierra.

El dolor apenas quema
cuando nada queda en el hueco
de un antiguo corazón.

El asesino huyó de la justicia
pero le persigue el eco
de una loca ilusión
que con diabólica malicia
persiste en tener razón.

Una flor era Nancy para Jim,
mas una flor pintada antaño
por un solo enamorado
que no fue Jim, sino John.


ANA MARÍA MOIX



viernes, 8 de mayo de 2015

Poemas de Christopher Merrill e Igor Barreto



          Desde el jueves 30 de abril la plaza Altamira, muy cercana a mi casa, se llenó de libros, escritores, músicos y entusiastas lectores, con la inauguración del 7º Festival de Lectura Chacao. Ha sido una fiesta para el espíritu que no para. Hemos escuchado y aplaudido escritores locales de distintas edades y géneros, algunos de ellos presentaron nuevos títulos en la Feria. También pudimos escuchar algunos invitados extranjeros, con ese entusiasmo y apertura que nos caracteriza. Entre ellos el escritor y traductor estadounidense Christopher Merrill (1957), director del Programa Internacional de Escritura de Iowa, al que han asistido varias generaciones de escritores venezolanos como Antonieta Madrid en la década del sesenta, Arturo Gutiérrez Plaza en 1997 o en años más recientes Natasha Tiniacos. Merrill es egresado de la Universidad de Washington, ha publicado cuatro libros de Poesía: Libro de trabajo (1988), Las fiebres y las mareas (1989), Reloj de fuego (1995) y  Agua brillante (2001). 
            El miércoles 6 de mayo Christopher Merrill estuvo en el 7º Festival de Lectura Chacao, junto al poeta venezolano Igor Barreto (Venezuela, 1952). Y a pesar de que Merrill no habla español y Barreto no habla inglés, pudieron entenderse con el apoyo de una traductora. Merrill leyó y comentó algunos poemas de Igor Barreto y el poeta venezolano a su vez leyó y comentó algunos poemas de Merrill. Fue un grato encuentro entre ellos y quienes los escuchamos. Tuve la oportunidad luego de conversar brevemente con el poeta, con la ayuda de los jóvenes poetas Oriette D' Angelo y José Delpino, entre la emoción y mi mal inglés, fueron pocas las palabras que pude articular en la lengua del Tío Sam. Merrill es una persona muy cálida y cordial. Es encantador. Quisiera compartir entonces algunos de los poemas que fueron leídos esa tarde. 

Poemas de Christopher Merrill

First grapes, then songbirds, then the leopard sleeping

In the tree above the newlyweds’ Land Rover.

He dreams of wildebeests. She lies awake

Until first light, when it begins again –

The yearning, the singing. The leopard licks the cub

Of the baboon it ate for dinner. Sweetness,

Like hunger, is demanding, and desire

Is ravenous for light as well as flesh.

It’s a matter of arithmetic:

One glass of red, one glass of white, and then

A washing machine –O broken beauty!– floods

The Serengueti Plain. A turboprop

Plummets toward the canyon in which the guerrillas

Plotting to kidnap a priest toast the pilot.

The groom stirs in his sleep. Sweet dreams, she tells him.




Primero uvas, luego aves cantoras y un leopardo que duerme

En la rama de un árbol arriba del Land Rover de los recién casados.

Él sueña con antílopes. Ella yace despierta

Hasta que despunta el alba y recomienza:

El deseo, los cantos. El leopardo lame la cría

Del mandril que le sirvió de cena. La dulzura, como el hambre,

Es exigencia y el deseo

Voracidad de carne y luz.

Es aritmético:

Una copa de tinto, una de blanco y luego

La máquina lavadora se desborda -¡oh, belleza herida! –

En la planicie del Serengueti. Un turbohélice

Se desploma en el acantilado en el que la guerrilla

Confabula para secuestrar a un sacerdote y calcina al piloto.

El novio se agita en la cama. Ella dice: “Dulces sueños”.



(Traducción al español Fanny del Río)



The Window



The paint sealing the window turned to dust

Before they tried to open it. No luck.

And no one ever looked outside again.

The files were loaded on a boat, the militia

Cordoned off the square, the weatherman

Predicted forty days and nights of rain.

Thank God the window wouldn’t open.



 Ventana



La pintura que sellaba la ventana se hizo polvo

Antes de que alguien intentara abrirla. No hubo suerte.

Y nadie nunca volvió a mirar hacia afuera.

Cargaron los archivos en un barco, la milicia

Acordonó la plaza, el meteorólogo

Pronosticó cuarenta días de lluvia con sus noches.

Gracias a Dios la ventana no abría.


(Traducción al español Fanny del Río)

Textos cortesía de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela









Textos de Igor Barreto


Capillas imperfectas



A Custodio Martínez lo arrancamos de las fauces de un caimán. Eso ocurrió en El Panchero cuyas aguas lodosas desembocan en otro caño de nombre Guafita. Vadeando el cauce al llegar al cantil ribereño el caimán lo agarró por las piernas. Vi al pobre sacar apenas una mano, y luego emerger la enorme trompa del reptil sacudiendo su presa para desgarrarla. Era un caimán de cinco varas de largo y musgosa coraza amarilla. En el hervor de las aguas lo soltó. A Custodio Martínez lo trasladamos en un chinchorro, dormía bajo el sol y llevaba un hilo de sangre surcando el lóbulo de la oreja. Antes de morir se levantó como si nada hubiese ocurrido, tomó un papel y escribió este poema:

Una barca con sus bogas,


con ornamentos dorados.

Y una serpiente bebiendo

lo que resta del verano.



*

Francisco Hidalgo pastoreaba cien novillos blancos por los desfiladeros abismales de Río Frío, en la selva de San Camilo. La yegua que montaba era cansona, así que tuvo que apearse y caminar tras la bestia que se puso a ramonear unos yerbajos. Molesto le propinó una sonora nalgada y la yegua lo pateó en el estómago lanzándolo por el barranco a las aguas turbulentas. No se supo más y en los bolsones de su montura hallaron este poema: 

Las reses cruzan el río.

¡Tanto calor en la noche!

y aquel fulgor encendido

en unas casas distantes.



*

Reinaldo Durán, magnífico pintor de letras, y Saúl Ordoñez, dueño de un bar en la población de Arauca, se enviajaron a los cerros azules de Araguayuna. Les habían dicho que al llover con el agua bajaban desde las altas neblinas grandes arenales, y bastaba meter la mano en un arroyo para encontrar unas lágrimas doradas. Llevaron con ellos a una Mujer de la Vida (Ramona Contreras) para lavar y cocinar. ¡Qué infeliz destino!: a Reinaldo Durán lo mordió una serpiente y murió tras dos días de fiebre, y a Saúl, quién sabe qué fiera daría con su mala suerte. Solo la mujer fregando unos cacharros halló un diamante. Reinaldo Durán, en su delirio, atinó a decir este poema que Ramona asegura jamás olvidará:      

El presente desconcierta

porque Dios solo es futuro.

¿Qué falta habré cometido?

contra las claras esencias.



domingo, 3 de mayo de 2015

Poética Juan Gelman




       Un día como hoy, 3 de mayo, nació el poeta y periodista argentino Juan Gelman. Escritor prolífico, publicó cerca de treinta libros, entre los que pueden destacarse Velorio del solo, Hechos y relaciones, Salarios del impío y El emperrado corazón amora". Recibió importantes premios por su obra literaria: Premio Ramón López Velarde (2003), Premios Pablo Neruda y Reina Sofía (2005) y Premio Cervantes (2007). 

POÉTICA

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

Juan Gelman


sábado, 2 de mayo de 2015

Poemas de Günter Grass

Cuando pensamos en el escritor alemán, recientemente fallecido, Günter Grass (1927-2015), lo imaginamos principalmente como novelista y autor de El tambor de hojalata, la historia del niño que sufre los avatares de la Segunda Guerra Mundial, y deja de crecer a los tres años de edad, cuando su madre le regaló un tambor de hojalata. Pero Grass también fue dibujante y escultor 


Y así también, escribió algunos poemas, en los cuales podemos encontrar una perspectiva que podríamos llamar escéptica, pero que a veces también tienen algo de humor o ironía. Comparto algunos de estos poemas y que el lector mismo saque sus propias conclusiones:

Interrogado



Tras la cólera acuñada en moneda grande o pequeña

—ejemplo favorito al que se daba azúcar—,

después de tantos entonces y de dar la voltereta

en una cuerda floja que, a ratos,

se tensaba—trabajo sin red—,

quiero ahora, quiero sin falta...

¿Cómo van las cosas? - Han ido peor a veces.

¿Tuviste suerte? - Sí, gracias al señuelo.

¿Y qué has hecho desde entonces?

Los libros dicen cómo se hubiera podido hacer mejor.

Quiero decir, ¿qué hiciste tú?

Estuve en contra. Siempre estuve en contra.

¿Y fuiste culpable? - No. Porque no hice nada.

¿Has aprendido lo que se podía aprender?

Sí. Con el puño aprendí qué era la goma.



¿Y tu esperanza? - Mintió al llamar verde al desierto.

¿Y tu rabia? - Tintinea como el hielo en el vaso.

¿La vergüenza? - Nos saludamos de lejos.

¿Tu gran plan? - Sólo la mitad compensa.

¿Te has olvidado ya? - Recientemente, de la cabeza.

¿Y la Naturaleza? - A menudo paso en coche por delante.

¿Los hombres? - Me gustan en el cine.

Están muriendo otra vez. - Sí, lo he leído...

¿Quién me enjabona? Mi espalda

me resulta tan lejana como... ¡No!...

No quiero usar más metáforas,

ni rumiar, ni contar sílabas

y esperar a que la bilis escriba.

¿Te sientes mejor ahora? - Las cosas tienen mejor aspecto.

¿Más preguntas? - Pregunta lo que quieras.




 Miedo súbito



Cuando en verano, con viento del Este,

se agita el polvo de septiembre y, en un periódico tardío,

los editoriales rozan la mística,



cuando las Potencias quieren cambiar de cama

y, para controlarlos, pueden fabricar

abiertamente nuevos artefactos,



cuando los excursionistas acampan en torno al fútbol

y la mirada juguetona de las naciones

refleja decisiones importantes,



cuando columnas de cifras obligan al sueño

y un enemigo camuflado resopla,

a través del sueno, arrastrándose sobre los codos,



cuando en las conversaciones siempre la misma palabra

permanece ambiguamente en reserva

y una cerillita se convierte en medio para un Fin,



cuando al nadar de espaldas

se alza hacia el cielo el cielo sólo,

la gente asustada busca la orilla,



un miedo súbito flota en el aire.




 Llama abierta



Una casa vacía a mis espaldas

y la certeza de calcetines puestos a secar;

fuera se esfuerzan tormentas de antiguo conocidas.



Con pensamientos amiantados,

hurgar en brasas ajenas, luego en cenizas;

porque el lado caliente tiene razón.



Placeres y bonitas conversaciones

con la madera excitada y temerosa;

fácilmente me dejo convencer



Eso vegeta hasta que. Cierra,

cierra de una vez la puerta.

Dentro todo se hace real.



Las chimeneas antes habitadas

fueron ya abandonadas ayer.

Mañana, cabeza abajo, flotará el humo frío.



 Textos traducidos por Miguel Sáenz

Poemas seleccionados de los libros "Interrogado" de 1967; "Gleisdreieck. Triángulo de vías" de 1960; y "Las ventajas de las gallinas de viento" de 1956.

Estos textos fueron copiados con fines meramente divulgativos de la página:

http://www.letrasperdidas.galeon.com/consagrados/c_grass01.htm 

domingo, 12 de abril de 2015

Joserramón Melendes: escribir como se oye


                                    Joserramón Melendes

         
               Recientemente estuvieron en Caracas varios escritores de Puerto Rico, invitados a la Feria Internacional del Libro de Caracas (Filven), entre ellos se encontraba José Ramón Meléndez (1952), conocido en el ámbito cultural puertorriqueño y latinoamericano como "Che" Melendes y en cuyos textos editados unió sus dos nombres y tomó la versión portuguesa de su apellido, firmando Joserramón Melendes. Poeta y editor nacido en Río Piedras, el cual coordinó durante dos días un taller de Escritura Creativa y dos de sus libros, La casa de la forma y Calaboso fueron editados por la editorial estatal venezolana El Perro y La Rana, bajo el título "Che Melendes en dos poemarios y una entrebista", que tuvo también una presentación en la Feria. Estuve en su taller, el primer día, durante el cual hablamos principalmente sobre poesía, tomando como punto de partida unos tres textos que leímos los participantes. Yo no había llevado textos propios, ni al parecer el resto de los participantes, pero recité de memoria un brevísimo texto mío de "Acto de fe" y dos jóvenes, haciendo uso de la tecnología, buscaron textos suyos con el celular y los leyeron. En un post anterior escribí sobre el taller. Me interesa compartir en este nueva entrada textos del poeta y escribir sobre su particular ortografía y concepción de la escritura.



            Joserramón Melendes en su concepción de la escritura poética sigue el sendero de la llamada Poesía concreta que surgió principalmente en Brasil, a comienzos de la década del cincuenta del siglo XX. Si bien no hace caligramas, para Melendes es fundamental la expresión visual, gráfica, del texto. Un sello distintivo de su poesía ha sido escribir, ciñéndose lo más posible, no a las leyes gramáticas establecidas, sino al sonido de las palabras cuando se pronuncian. En la entrevista publicada en la edición venezolana de sus textos, expresa Melendes, cuando se le pregunta por su particular uso de la ortografía (transcribo la entrevista tal como está editada siguiendo la ortografía del autor):
             La ortografía falsamente etimolójica qe se utiliza en el español norma[tibo], i qe a sido impuesta por una academia, se a movido en realidá con una belocidá infinitamente lenta; porque tenemos qe asebtar qe la Academia, fundada en el siglo [18], fue presisamente para imponer una norma aristocratisante a la ortografía. (...) Tú no le puedes imponer a un niño qe escriba "vaso" con una v no mui distinta de la "b" que usa para "bate"; tienes qe asérselo a batasos, para qe lo entienda. Ai, pues, una serie de elementos absolutamente arcaicos en la lengua española. Por ejemplo, el caso de los dígrafos qe no se pronunsian: si escribimos q-u-e para desir "qe", i la u no tiene funsión alguna, ¿para qe usarla?  


            Su idea, pues, es escribir de la manera más cercana a como suenan las palabras al pronunciarse. Por otra parte, el poeta ha destacado la importancia de seguir los ritmos de la lengua y su admiración por los clásicos de la lengua, los escritores del siglo de oro, o escritores españoles más contemporáneos como Juan Ramón Jiménez. No en vano una de las obras fundamentales del poeta puertorriqueño se llama La casa de la forma. Su concepción de lo poético pasa por la materialidad del poema, el poema como forma, vinculada a la lengua, la expresión verbal, pero también a la vida, en tanto el decir es parte de la experiencia cotidiana, es la vida tomando una forma. No en el sentido de lo estricto normativo, con lo que evidentemente busca romper, sino en tanto la poesía pueda vincularse con su capacidad de expresión. Su libro La casa de la forma ha sido adoptado dentro del programa educativo de la Universidad de Puerto Rico. Melendes entiende la poesía, y así lo expresó en el taller, como "laboratorio de la palabra", trabaja con el lenguaje a partir de la transgresión formal porque conoce los estilos y los trastoca, no realiza meros malabarismos con el lenguaje, su poesía propone un juego lúdico pero también se arraiga profundamente en lo humano. Comparto aquí un par de textos suyos, ambos de La casa de la forma. El primero con la gramática normativa y el segundo con su particular gramática.






POEMA a la luz

Cae la noche...
La mitad del cielo aún está roja,
Pero el cielo de mi barrio ya está gris.
Los postes de la luz ya se encendieron
Y en el cielo la luna lo imitó.
El árbol de quenepa está muy quieto
Y el pino se confunde en el monocolor.
Cerca se escucha la vieja vellonera
Que alimenta el bolsillo de un triste borrachón.
Y el monótono cubre el monocolor.
La calle está vacía, alguno que otro perro
El ventorrillo, el dueño hecho bostezos,
Una ramera jugando en una esquina,
Dos muchachos y un viejo.
(1969)


ALGUNOS SONETOS EGOÍSTAS
(PERSONALIA)
Quiero escribir, pero me sale espuma.
                          -Vallejo

I
SONETOS BIBOS

                        Dedicatoria

César Vallejo esplico tu partida
con unos datos pocos al instante:
no supiste vivir como la vida,
moriste por morir, supiste ese arte;
  pero no se te oscura la mochila
qedándote de tierra seco y parte,
no preferiste nada neutro en fila
de sísi nos te isieron sicofante.
  Elefante de lus, calbo de espuerto,
Energúmeno,  arrós que come i caya,
Conosiste la tarde de diez puertos
  Qe te isieron amar una metralla;
Pero se estrella el mar en tu aposento:
Vallejo solo i muerto. Punto i raya.

          (SONETO TERMINADO
¿Cómo se puede escribir en esta vida
Repleta de ruinosas nulidades?
Como ber colexiones de corales,
De logaridmos, de asientos de barbería:
  No acoje nuestra lus la tubería
Qe comunica el sielo con los mares,
Nos deja fuera el siclo i las postales
Nos cuelgan las distansias  i los días,
  Del perchero nogtámbulo los sueños
Multiplican la sed por las qimeras
Con la tabla del uno liqidada;
  Cuando el sero nos sierre con su esfera
Multiplicando la ducha de los sueños,
Tendremos los asules por bandadas.)

Morir el 38 tanto frío,
en el mundo i la muerte tanto frío,
tanto frío en las venas torturadas,
tanto frío en la sima del Perú,
  en las minas basiadas oro ido,
tanto frío en las cayes de París
i en un pequeño choclo indiferente
entre tanta avenida y tanto frío,
  tanto frío en la muerte de algún ombre
qe pudo aber sido otro si lo dejan
no dejar su camisa almidonada
  de la manera qe lo comprendía,
tanto Vallejo en el mundo i los estantes,
en el código i el presio tanto frío.

(La carrera del lápiz comienza contra el mundo.
Arriba las estrellas palidecen de lejos.
No se nos cansa el asno de estar boqiperplejo.
Se empoya el sol. Mañana correrá nuebo el mundo.
  Pero ahora estoi solo, solo i meditabundo
Como cualquier espejo, pes lejos o asulejo,
Solo como un cristiano pensatibo profundo,
Como un rotundo fundo me undo o bagabundo.
  ¿Adónde será el jápenin exagto de esta ora?
¿Qé gerra estará en Marte, la primera o la última?
Yo estoi aquí profundo, pensatibo i fecundo.
  Fecundo el ala seca de cualqier caracola
Qe el asar de un naufragio cualqiera el mar última
Poniéndome en la boca este eco sin segundo.)

César Vallejo a muerto i yo vestido.
César Vallejo partido para siempre:
de nada sirbe sobarle la simiente,
la tinta de su pájara aser nido;
  César Vallejo a muerto como el ruido
de sus tacos bajándose del puente
Mirabeau para mirar la corriente
de nuebo, i yo no estoi arrepentido;
  César Vallejo a abierto la ventana
para no mirar más, i no a copiado
el berso: solo a muerto, solo i solo;
  César Vallejo parte como bana
Pluma qe cae lo mismo qe a bolado,
I me e qedado esta tarde con el sol. ¡O!

Perder es la palabra más cruel de los caminos.
Amar, qisá lo meramente falso.
Tener, aser, coger, son esos calsos
Conqe se apunta en la tierra lo divino.
  De todo talbés nada sea más fino
Qel aire. Pero el agua es más i paso
La mitá de la bida echo un sedaso
De tierra para lus, qe cuese bino.
  Así sediendo de mí mismo entrego
Mi fermento a la caye de la bida:
No aso, no tiento, no amo mi comida,
  Con agua i aire i lus solos restregó
Este portento de bida qe me mata.
Pierdo. Gana la bida qe me cata.

         Debo confesar que no me ha sido fácil ni leer ni transcribir los textos de Joserramón Melendes; pero igualmente sus textos han despertado en mí algo que no me pasaba hace tiempo, la posibilidad de ver el vínculo con el lado lúdico del lenguaje, eso que parece tan fácil en los niños y en los poetas. Cotidianamente hacemos un uso práctico, utilitario del lenguaje, no solemos observar las posibilidades creativas que el lenguaje nos ofrece. En la obra del poeta puertorriqueño, tanto la construcción de las imágenes, como el particular uso de la ortografía, configuran un universo poético, anclado en las sonoridades de la lengua, que no tiene asideros miméticos con la realidad concreta, objetiva, pero que sin embargo, crea espacios, donde la emoción encuentra lugar, donde el vivir se expresa.

Beatriz Alicia García