sábado, 21 de marzo de 2015

Poema de Roberto Juarroz Día Mundial de la Poesía






Toda palabra llama a otra palabra.
Toda palabra es un imán verbal,
un polo de atracción variable
que inaugura siempre nuevas constelaciones.

Una palabra es todo el lenguaje,
pero es también la fundación
de todas las transgresiones del lenguaje,
la base donde se afirma siempre un antilenguaje.

Una palabra es todavía el hombre.
Dos palabras son ya el abismo.
Una palabra puede abrir una puerta.
Dos palabras la borran.

Roberto Juarroz

Hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía decretado por la UNESCO. Tomo de su página el sentido de esta celebración y comparto un poema del escritor argentino Roberto Juarroz (1925-1995) uno de mis poetas predilectos.

Fragmento del texto colocado por la UNESCO en referencia al Día Mundial de la Poesía:

Cada año, el 21 de marzo, la UNESCO celebra el Día Mundial de la Poesía y nos invita a reflexionar sobre el poder del lenguaje poético y el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona. De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas.
Por otra parte, este Día tiene como propósito promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura.
La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue aprobada por la UNESCO durante su 30º periodo de sesiones, que se celebró en París en 1999. La UNESCO anima a los Estados Miembros a tomar parte activa en la celebración del Día Mundial de la Poesía, tanto a nivel local como nacional, con la participación de las ONG y de las instituciones públicas y privadas: autoridades locales, escuelas, asociaciones poéticas y culturales, museos, editoriales, etc.

sábado, 14 de marzo de 2015

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ/MIGUEL RAMÓN UTRERA



            El poeta aragüeño Miguel Ramón Utrera fue maestro de mamá en la escuela primaria, varias décadas después lo conocí alguna mañana que fui a visitarlo a San Sebastián de los Reyes, e inicié con él una enriquecedora amistad, que continuó en el tiempo a través de espaciadas visitas y algunas cartas que nos escribimos entre una visita y la siguiente. Entre algunas recomendaciones que me diera estuvo la importancia de leer los clásicos de la lengua española, y en algunas de mis visitas me regaló un libro de poemas de Juan Ramón Jiménez. Como muchacha urbana me costó valorar los versos de este gran poeta, porque en ese entonces buscaba en la poesía un espejo donde pudiese ver mis emociones, mis sentimientos, no sabía, como ahora, que la poesía es lenguaje, es imagen, es ritmo. Jiménez es un poeta melancólico, sosegado, y rural. Para una muchacha adolescente y capitalina, naturalmente le era difícil ver la honda belleza de su poesía. Tres décadas después, con más vida, más lecturas, unas cuantas experiencias vividas o dejadas de vivir, comparto en este posteo un poema de Juan Ramón Jiménez y uno de Miguel Utrera, como un humilde homenaje a ambos poetas, a su sabia mirada, a su oído a los sonidos de la lengua, a su capacidad de ver lo que no vemos y de hacer de esa mirada imagen poética.

Beatriz Alicia García



(...Anda el agua de alborada...
Romance popular)

     DORABA la luna el río
—¡fresco de la madrugada!—
Por el mar venían olas
Teñidas de luz de alba.

     El campo débil y triste
se iba alumbrando. Quedaba
el canto roto de un grillo,
la queja oscura de un agua.

     Huía el viento a su gruta,
el horror a su cabaña;
en el verde de los pinos
se iban abriendo las alas.

      Las estrellas se morían,
se rosaba la montaña;
allá en el pozo del huerto,
la golondrina cantaba.

Juan Ramón Jiménez



TONADA CAMPESTRE

A una niña que cantaba villancicos,
                        en Campoalegre

     Tu campo, niña, tu campo
alegre está como el día.
Tu nombre alegre y tu campo:
qué derroche de alegría!

     Nadie nos dijo tu nombre
—y nadie lo ocultaría—
pero al ver tu campo vimos
que el nombre en él florecía.
Tu nombre alegre y tu campo:
qué prodigio de alegría!

     Tu risa estalló en la fronda.
Fue como una epifanía...
Sobre tu voz el silencio
dijo ya lo que sabía.
Nunca se oyó lo que dijo,
pero el campo lo diría:
tu risa alegre y tu campo:
qué portento de alegría!

     Tu campo, niña, tu campo,
—joya de gracia en el día—
tu risa, tu voz y todo
tu nombre que florecía.

     Campoalegre y tu recuerdo:
todo un caudal de alegría!

Miguel Ramón Utrera


domingo, 22 de febrero de 2015

Poemas de Alejandro Rodríguez






Han transcurrido poco más de dos meses desde la última vez que estuve por aquí compartiendo alguna lectura poética o evento. Las urgencias cotidianas me han apartado de la Poesía, las preocupaciones. La lectura de Poesía o su escritura me piden un tempo que no he tenido en las últimas semanas. Hoy me he parado en la madrugada buscando ese sosiego y he tomado nuevamente en mis manos "Oración errante", el primer libro de poemas de Alejandro Rodríguez, un joven abogado, acucioso lector, que escribe poemas en este valle olvidado de los dioses. Conocí a Alejandro en los espacios de la Biblioteca de Los Palos Grandes, donde dicté un curso sobre poetas venezolanos, en el cual se inscribió. ¿Hace un par de años? Desde entonces no he tenido la oportunidad de volver a dar cursos sobre Poesía, lo que no deja de entristecerme. Lo recuerdo como un alumno muy atento, en el doble significado que esta palabra tiene, como alguien que prestaba atención, pero también como alguien muy educado y cordial. A través del Facebook, que es muy chismoso, he podido ver que comparte excelentes lecturas de Poesía. En la librería Lugar Común pude comprar el libro del que compartiré algunos poemas "Oración errante" mientras Alejandro estaba por allí, por lo que pudo firmármelo, con una cordial dedicatoria, ya lo he dicho, es una persona muy cordial. Tiempo después me invitó a la presentación de su segundo libro de poemas, pero infelizmente un compromiso previo me impidió asistir. Días atrás una joven estudiante de Letras me preguntó si tenía libros de Alejandro para vender, ya que estoy vendiendo algunos libros. Le dije que el que tenía, firmado por él, no estaba en venta. Fue entonces cuando pensé que debía volver a leer "Oración errante" y escribir algunas líneas, compartir en este blog abandonado a su suerte, algunos de sus poemas.

En "Oración errante" encontramos varios ejes temáticos que se reiteran: El Tiempo, como una noción  relativa de la que se tiene consciencia, en tanto transcurre, en tanto notamos su paso como ritmo, como tempo, nos dice el poeta en su texto "Paciencia": "A veces creemos/que por correr más rápido/va a llegar más rápido el siguiente día,/cuando la verdad es/que los días tienen su propio ritmo,/un paso constante     inalterable/    definitivo". Lo temporal en su poesía no tiene que ver con el pasado o por lo menos no de manera expresa, no va hacia lejanos días, la infancia, por ejemplo, o hacia otras épocas históricas. A lo más va hacia un tiempo no demasiado lejano, para rememorar un amor perdido. La noción del Tiempo en sus poemas está más vinculada a un transcurrir actual o una noción quizá más vinculada al sentimiento, como es el caso del poema que transcribiré "Tiempo y olvido", uno de los poemas más logrados del libro:

TIEMPO Y OLVIDO

¿Qué se hace con el tiempo
y el olvido,
si a veces ese tiempo
no cumple su promesa
de curarlo todo,
si a veces ese olvido
llega demasiado impuntual
o el tiempo no le alcanza
para llegar del todo?
           Pero nada puede hacerse,
aunque no se tenga control sobre su avance
el olvido siempre lleva su tiempo,
y ese tiempo jamás se olvidará
de seguir                    inexorable
transcurriendo.


La búsqueda del amor, que parece esquivo, es otro tema recurrente en "Oración errante". La ausencia de la persona amada, que vuelve una y otra vez en medio del insomnio, abarca buena parte del libro. Considero que la repetición de este tópico es quizá excesiva, lo que es frecuente en textos poéticos primerizos, en tanto que en varios poemas vuelve a repetirse de forma similar. No son quizá los textos más felices del conjunto.

Una línea temática interesante es la reflexión sobre la escritura en sí, que también va atravesando "Oración errante", en algunos textos la voz poética se dirige expresamente al lector, o sencillamente explora lo que implica el proceso de escritura, a través de la imagen y la imaginación. Comparto un par de ellos:


MERCADO

                                a Rafael Cadenas

El poeta hace mercado,
¿cuál es la dieta del poeta?
¿qué víveres compra
para escribir sus versos?

¿Qué pasillos recorre
para obtener los ingredientes
que le requiere el poema?

¿Cuáles palabras
se abstiene de comprar,
al darse cuenta de la cercanía
de su fecha de vencimiento?

¿Camina acaso por la sección de las galletas
o busca condimentos más amargos,
según la cesta de su ánimo?

El poeta hace mercado
y simplemente compra
lo verdaderamente esencial.
           Así es también su poesía.


REQUERIMIENTO

Sólo pido tener el tiempo suficiente
que me lleve derramar estas palabras
          en las páginas en blanco
que deban ocupar
para que comience su viaje,
seguir ejerciendo el apostolado,
dejar constancia de la oración errante,
del verso que es leído en el momento
en que es más necesario pronunciarlo   sin hacerlo.

El viaje precisamente es también un tópico que aparece en "Oración errante", Berlín se dibuja a través de la figura femenina. Cierro esta nota con uno de los poemas más hermosos y logrados en los que Alejandro Rodríguez describe a una muchacha que pasa en bicicleta:

MUCHACHA DE GÖTTINGEN

La brisa fresca
del comienzo del otoño
le iba acariciando su rostro preciso
de la más fina y pura porcelana,
y su cabello rubio
pasaba cerca para que soñara
que lo peinaba con mi mano
            entretanto flotaba
con un movimiento de la ola más cálida
producto de ese pedaleo sostenido
de aquella bicicleta suya
que la alejaba de mi lado;
            su cabello quizá tendrá el aroma
            de aquellas hojas secas que caían.

"Oración errante", primer libro de Alejandro Rodríguez nos ofrece versos reflexivos, la sólida  y sostenida búsqueda de una voz.  

martes, 16 de diciembre de 2014

Elogio informal de la hallaca






Pasadme el tenedor, dadme el cuchillo,
arrimadme aquel vaso de casquillo
y echadme un trago en él de vino claro,
que como un Pantagruel del Guarataro
voy a comerme el alma de Caracas,
encarnada esta vez en dos hallacas.

¡Ah, de solo mirarlas por encima
hasta un muerto se anima!
Regordetas, hinchonas, rozagantes,
dijérase al mirarlas tan brillantes
que para realzarles la vitola
las hubieran limpiado con Shinola;
a lo que agregaremos el hechizo
de un olor más sabroso que el carrizo.

Pero desenvolvamos la primera,
que ya mi pobre espíritu no espera.

Con destreza exquisita
corto en primer lugar la cabuyita
y con la exquisitez  de quien despoja
de su manto a una virgen pliegue a pliegue,
levantándole voy hoja tras hoja,
cuidando de que nada se le pegue.

Hasta, que, al fin, desnuda y sonrosada,
surge como una rosa deshojada,
relleno el corazón de tocineta
y de restos avícolas repleta,
mientras por sus arterias corre un guiso
que levanta a un difundo, vulgo occiso.

Pero ¿cómo olvidar las aceitunas
que, no obstante sus pepas importunas
(las que algunos escupen en el piso),
le dan sazón al guiso?
¿Y la almendra, señores, , y la pasa?

¿Y la tela finísima de masa
que de envoltura sírvele al relleno
y cuando cruda es un veneno?

¡Oh divinas hallacas,
aunque os tenga más de uno por dañinas,
yo os quiero porque habláis de una Caracas
de la que ya no quedan ni las ruinas!

Aquiles Nazoa

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Taller Crea tu cuento de Navidad

A tu hijo o hija ¿le gusta leer y escribir? El próximo 12 de diciembre, de 3 a 5 pm, tendremos en la librería Crea y Comparte (Villa Mediterránea, Centro Plaza) el taller Escribe tu cuento de Navidad para niños entre 8 y 14 años. Costo del taller Bs. 200 por niño.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Poemas de Ossip Maldelshtam




                                             Ossip Maldelshtam


ME HA SIDO DADO UN CUERPO TAN ÚNICO Y MÍO
pero ¿qué hacer con él?

Díganme ¿a quién debo agradecer
la silenciosa alegría de respirar y vivir?

Soy el jardinero y la flor,
no estoy solo en la celda del mundo.

En los cristales de la eternidad
ya descansa mi aliento, mi calor,

y en él se imprime un dibujo
irreconocible en los últimos tiempos.

Que descienda el sedimento de un instante
y que el dibujo amado no sea borrado.

1909/


LLUVIA MOSCOVITA

¿Hacia dónde cae tan avaramente
su frío de gorrión
un poco para nosotros, un poco para los bosques
y para el canasto de cerezas?

En la oscuridad crece la ebullición,
como el alboroto ligero de las hojas de té,
como un hormiguero aéreo
que hace su festín en el verdor oscuro.

La viña de gotas frescas
tiembla en la hierba
como si un semillero de frío
se abriera en la Moscú campesina.

Verano de 1922


 Ossip Maldelshtam

(traducción de Belén Ojeda)
 

viernes, 24 de octubre de 2014

La Mosca/ William Blake


LA MOSCA

Pequeña mosca,
tus juegos veraniegos
mi torpe mano
se ha llevado.

¿No soy yo
una mosca como tú?
¿No eres tú
un hombre como yo?

Pues bailo
y bebo y canto
hasta que alguna mano ciega
se lleve mi ala.

Si el pensamiento es vida
y fuerza y aliento
y el carecer
de pensamiento es muerte

soy
una mosca feliz
así viva
o muera.


William Blake



Pintor, grabador y poeta inglés (1757-1827). Su particular mitología personal de carácter místico caracterizó tanto su obra plástica como la poética, ambas estuvieron estrechamente vinculadas. En 1788, Blake comenzó a experimentar la técnica del aguafuerte, método usado para ilustrar la mayoría de sus libros de poemas. Este proceso se denomina también impresión iluminada y su producto se llama libros iluminados o impresiones iluminadas. La impresión iluminada implicaba escribir el texto de los poemas en planchas de cobre con plumas y cepillos, usando un medio resistente al ácido. Las ilustraciones podían aparecer junto al texto, como en los manuscritos iluminados medievales. Luego bañaba las placas en ácidopara disolver el cobre no tratado y dejar únicamente el diseño. Las páginas impresas con estas placas tenían que ser recoloreadas a mano con pinturas al agua y después se cosían para formar un volumen. Blake utilizó esta técnica en cuatro de sus trabajos:  y Canciones de inocencia y de experiencia, The Book of Thel, El matrimonio de Cielo e Infierno y Jerusalem. El texto que aquí comparto pertenece a Canciones de experiencia