jueves, 15 de noviembre de 2007

Poema

Desde hace algunos días la zozobra y la dificultad para conectarme a internet no me han permitido actualizar la página. Aquí estoy de nuevo y con mi lado que más les gusta, la poeta. Aunque no puedo dejar de decir algo que dije en los dos últimos días a mis alumnos de los dos cursos que dicto en la UCV: NO A LA VIOLENCIA. LA VIOLENCIA NUNCA ES LA SOLUCION: LA VIOLENCIA SOLO GENERA MAS VIOLENCIA.



Beatriz Alicia


a Dora Naranjo de García, mi madre

Mi madre empieza a acompañarme.
Mi madre anciana y sigilosa
de tan bello rostro a pesar del tiempo.
Mi madre me da sombra
ante la luz quemante del mundo,
se hace tibieza en mi alma
con la piedad de sus consejos.
Mi madre sabia e intuitiva
ha empezado a acompañarme,
ahora que soy mujer con soledad
y sin habitación propia.

Mi madre se apaga con lentitud
y paciencia,
pero en mí enciende su antorcha de heredad.
Yo la escucho como desde lejos,
limando las distancias, perdonando las asperezas,
yo la acojo sentándome en su sombra,
yo la acojo para que me acompañe,
para que no se vaya tan sola,
para que yo también la acompañe
y el río de la sangre sea en lo eterno
mutua compañía,
sea en lo solo un resplandor.







(Gracias a María Auxiliadora Álvarez cuya bella imagen de la madre y el páramo solo ayudaron a despertar estas imágenes, este sentimiento)

1 comentario:

vestir la sombra dijo...

Hermoso y pleno.

Gracias a tí por existir.


b.