viernes, 16 de abril de 2010

ARGOS DEL DIA OCULTO (fragmentos)

I
Toma su edad del mar,
su juventud del vuelo,
que siempre fue del día duradero.

Toma por esposa a la sal
y su frontera en flor de donde el viento.
Antes vivió y habló

(dijo el aire con cenizas
y fue una flor del largo de la tarde),
antes vivió y habló
donde plantan su tienda las abejas;
junto al cerezo que era de día en sus entrañas
cuando afuera, en el mundo.
Sinfinela dormía y parecía un suceso
de plata.

(...)

VI
Todo lo sabes tú,
viviente en el tiempo total y original
tan sólo discernido,
en la región donde el Arcángel siega los rayos de Su Planta

y está rodeado por su espada Estelar;

donde el tiempo reposa -una burbuja de aire
amurallada por el fondo del mar;

donde el tiempo, despojado de sí, enajenado,
se detiene
a ser memoria de la eternidad;
y si le preguntaran cómo está no sabría;
sería como un niño dilatado
que solamente es iluminado.

Argos, aquí, entrelazada al viento, a ti,
mezclada con el sol y la distancia
te interrogo:

¿Qué hay más allá del cielo de mayo que vendrá,
confundido entre las aguas y los ciervos;

del cielo que ya vino una mañana

que habitaron aquellos
-muy pocos-
que lo miraron.

Argos, Argos, responde.
Iníciame en la ruta porque vas,
en actitud de tierra prodigiosa.

Voy a tenderme sobre tu corazón.
es decir, voy a tenderme
sobre una fresca rama vertiginosa;
sobre tus largas piernas,
sobre tu cara,
fuerte como el costado de una batalla.

Voy a rodearte con palabras que vinieron de los montes,
a conjurarte.
Sea propicio el oráculo.


Eunice Odio (Costa Rica, 1922-México 1974)


Poema publicado en la revista venezolana Zona Franca, Año I, Nos. 13-14, Marzo 1965