jueves, 17 de febrero de 2011

Textos de Rosario Castellanos

Uno recibe su vida para hacerla. Elige una figura que va desarrollándose en cada acto, en cada abstención, en cada propósito.


Escribir es dar una forma a la experiencia, un ritmo a la temporalidad, un orden al caos, una interpretación a lo abstruso. Escribir es transformar lo azaroso en legítimo, lo gratuito en necesario.


Escribo porque yo, un día, adolescente,me incliné ante un espejo y no había nadie. ¿Se da cuenta? El vacío.

MEDITACIÓN EN EL UMBRAL

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.




ROSARIO CASTELLANOS

poeta, narradora, ensayista y promotora cultural mexicana (1925-1974). La mujer, los roles femeninos, fueron eje central de algunos de sus textos, en los cuales cuestionó los estereotipos vinculados a lo femenino. También tuvo interés por los derechos de las etnias indígenas. Entre sus compilaciones de poesía pueden mencionarse: Trayectoria del polvo (1948), Apuntes para una declaración de fe(1949), De la vigilia estéril (1950), El rescate del mundo (1952), Lívida luz (1960), Materia memorable (1969). Para mí se convirtió en una referencia importante cuando leí, además de sus textos poéticos, su libro "Mujer que sabe latín..." (1973), un libro que rescata la obra de diversas mujeres escritoras.