lunes, 19 de diciembre de 2011

Roberto Juarroz "Séptima Poesía Vertical"

2

Un misterio
cuyo mayor misterio sea su claridad.
Un misterio que consista en mostrarse.

Un misterio que desnude la palabra del hombre
hasta volverla un perfil de roca en el silencio.
Un misterio al que haya que acostumbrarse
como un ojo a una nueva forma de la luz.

Y entonces,
plantar allí los últimos jirones,
los jirones que engendran su propio viento
para poder flamear donde todo termina,
donde sólo es posible
la suprema claridad del misterio.

4

De una cantera que no existe
he extraído piedras que existen
y he levantado con ellas un pequeño muro
para poner encima nada más que una palabra,
una palabra que conozco
pero no puedo pronunciar.

mi trabajo es ahora
excavar su hueco exacto
en esas piedras extraídas
de una cantera que no existe,
para que pueda pronunciarla
el viento que pasa.

9

Toda palabra llama a otra palabras.
Toda palabra es un imán verbal,
un polo de atracción variable
que inaugura siempre nuevas constelaciones.

Una palabra es todo el lenguaje,
pero es también la fundación
de todas las transgresiones del lenguaje,
la base donde se afirma siempre un antilenguaje.

Una palabra es todavía el hombre.
Dos palabras son ya el abismo.
Una palabra puede abrir una puerta.
Dos palabras la borran.

16

¿Es la poesía un pretexto de la locura?
¿O es la locura un pretexto de la poesía?

¿O las dos son un pretexto de otra cosa,
de otra cosa excesivamente justa
y que no puede hablar?


(A Elkin Restrepo)


42

El hombre es siempre
el constructor de una cárcel.
Y no se conoce a un hombre
hasta saber qué cárcel ha construido.

Algunas veces parece sólo la propia,
pero siempre es también la de otros.
Y no le basta con construir la prisión:
aporta también el carcelero.

Lo único que el hombre no pone
es el material para hacer la prisión,
porque sobra en todas partes.

Pero hay otra cosa
que no sabemos quién la pone:
el combustible para el incendio.


ROBERTO JUARROZ


(Tomado de: "Séptima Poesía Vertical")