jueves, 3 de diciembre de 2009

La otra que soy

La otra que soy
ríe y ríe con mis desvelos,
abre la puerta y se va
a respirar aire fresco
(¡qué optimista!).
Sale, en fin, a ver ciudad,
a escuchar bullicio,
a beber vino y bocas,
a ver vitrinas y niños
que sonríen y chillan de la mano
de sus padres.
Sale a embriagarse de luz,
a sentir el calor tropical,
a oler la gama increíblemente
grande de cosas que palpitan
en las aceras: basura, muchachos
guapos, cabelleras recién lavadas,
aceras recién lavadas,
la humareda de los autobuses,
la grama humedecida
por la lluvia,
los sexos humedecidos
por el deseo.

La otra que soy,
hace bien sus diligencias,
va al supermercado, va
a las librerías, a los cafés,
a los tenderetes de películas
quemadas,
sale a ganarse el pan,
como mejor puede.

La otra, en realidad, soy yo,
la que entre muros suspira,
entre silencios se abisma,
entre dolores se encorba,
cuando ella, se descuida.

Caracas, 2009


Beatriz Alicia García