miércoles, 4 de junio de 2008

POESIA ITALIANA CONTEMPORÁNEA I




En el reciente Festival internacional de Poesía de Caracas tuve la oportunidad de asistir a la presentación de dos libros editados por Monte Ávila Editores de poesía italiana contemporánea, el libro "El bar del tiempo y otros poemas" de Davide Rondoni y una antología de poesía italiana contemporánea, cuyo nombre no recuerdo en este momento pero sobre la cual comentaré después en otros post. Tuve además la oportunidad de conocer a Rondoni (Forli, Italia, 1964). Me resultó francamente encantador. Bello. La foto que conseguí en internet no le hace justicia. Escritor, poeta, ensayista y traductor de diversos poetas franceses de los siglos XIX y XX. Entre sus libros de poesía se encuentran: No estás muerto, amor (2001), El bar del tiempo (1999), Habría amado a cualquiera (2003), El agua visitada por el fuego (2005). Es autor del ensayo La palabra encendida (2006) y de textos teatrales como El veneno.


Copio aquí un poema de Rondoni en su versión original y luego su traducción por Erika Reginato (joven poeta venezolana de origen italiano)






Le donne sono il tempo degli uomini,


i loro nomi un vento che raramente


si posa, il bacio è nella memoria


la rosa che non declina.




Il loro volto è una fiammadi anni,


la ruota del sole che rallenta, sono la storia,


l' andatura contraria


alla trafila bassa di ogni mattina,


ilcontrotempo che oscuro


batte nel sangue.




Ogni volta


il mio baciamano imaginario


è una forte cortesia,


quasi uno sgomento:


la loro bellezza è il tempo,


il battito d' eterno nell' ora che va via.




Davide Rondoni




&&&




Las mujeres son el tiempode los hombres,


sus nombres, un viento que extrañamente


se detiene, el beso está en la memoria,


es la rosa que no declina.




Sus rostros son una llama de años,


la rueda del sol que declina; son la historia,


la andadura contraria,


el trefilado bajo de cada mañana,


el contratiempo que oscuro


late en la sangre.




A veces


mi besamano imaginario


es una fuerte cortesía,


casi una consternación:


el tiempo es la belleza que poseen,


el latido eterno a la hora que se va.